Hace aproximadamente unos tres mil años, los polinesios, pueblo de origen incierto, exploraron y colonizaron islas de gran parte del Océano Pacífico. Sin conocer las cartas náuticas ni lo mapas, y sólo con la capacidad de leer los mensajes ocultos de las olas, realizaron esta asombrosa hazaña en una parte del Pacífico situada al este del continente denominada la Polinesia.

La Polinesia

La Polinesia, junto con la Malasia, la Melanesia y la Micronesia es una de las cuatro partes en que se suele dividir la Oceanía. Este grupo de cerca de mil islas está situada al este del continente oceánico y forma un área triangular cuyas esquinas serían Hawai, la Isla de Pascua y Nueva Zelanda. Las demás islas principales comprendidas dentro de este triángulo son las islas Marquesas, Tahití, Toumotu, Tonga, Samoa, Cook, Fénix, Espóradas de Polinesia, Fiji, Unión, Tubai y Sociedad.

Los viajes de los polinesios

Durante un período de unos mil años, los navegantes polinesios colonizaron esta extensa área triangular de más de siete millones de millas cuadradas gracias a su capacidad de observar la naturaleza que les permitió calcular la posición exacta de una isla a cien millas de distancia.

Estos navegantes notaron que las olas, cuando sacudían el litoral de una isla, mientras que unas salían reflejadas hacia el lugar de donde procedían, otras se desviaban con la isla y seguían en la misma dirección, pero un poco modificadas.

Los polinesios, por esta capacidad de observar las olas reflejadas y desviadas, fueron capaces de establecer la posición de una isla a cien millas de distancia, una posición que quedaba marcada en un mattang.

La construcción del mattang

Con la construcción del mattang se enseñaba a los muchachos de la isla las formas y los movimientos de las olas y así, con su ayuda, el joven navegante podría interpretar la superficie del mar.

El navegante polinesio tenía que aprender a detectar con el tacto las variaciones de movimiento de las aguas para poder determinar las posiciones de las islas y arrecifes más cercanos. En el mattang mostraría mediante conchas o piezas de coral las islas y archipiélagos en una red de bambú y, además, antes de construir el mattang, los polinesios se fijaban en las estrellas, en el movimiento aparente del sol, la migración de los pájaros y las corrientes oceánicas.

El origen de los polinesios y de los melanesios

Los polinesios exploraron gran parte del Pacífico, pero su lugar de procedencia sigue estando todavía sin esclarecer. Si la hipótesis tradicional considera que los colonizadores de Oceanía proceden del sureste asiático con unos posibles pequeños contactos hacia América del Este, para el antropólogo Thor Heyerdal, los polinesios provienen de una seria de olas migratorias originarias de la costa occidental de Sudamérica.

Esta autor considera que hace unos tres mil años, estas oleadas pasaron por Fidji, se instalaron en Tonga, Melanesia, para seguir desplazándose hacia Samoa.

Colonizaron las Marquesas hace unos dos mil años y desde las Marquesas emprendieron largos viajes a la isla de Pascua, Nueva Zelanda y Hawai en grandes piraguas amarradas de dos en dos.

Sin lugar a dudas, la supuesta oleada migratoria desde la región del sudeste asiático explica los grupos que se establecieron en Melanesia, cuyos habitantes son de pelo rizado y piel oscura, y en Micronesia, pero no explica el origen del pueblo de Polinesia, ya que según Heyerdahl "aunque los polinesios viven en una extensión de océano cuatro veces más grande que toda Europa, no han desarrollado idiomas diferentes en las diversas islas” y Heyerdahl propone que la supervivencia de la lengua común se debe a una cultura común que venera a los antepasados.

Los antepasados polinesios y el jefe dios blanco Tiki

En todo este grupo polinésico, sus habitantes son capaces de recitar los nombres de todos sus jefes hasta llegar a Tiki, el jefe-dios blanco, hijo del Sol (para los incas del Perú, su último rey Atahualpa ejecutado en 1.533 también era considerado hijo del sol ). Tiki, igualmente, fue para los incas el dios Sol, su progenitor atávico, y creador del cielo, la tierra y la humanidad al que también llamaron Viracocha.

En el Imperio Inca del siglo XII se hablaba de Viracocha para referirse al dios Tiki, que en épocas pasadas se le conoció como Kon-(sol) Tiki (fuego). Tiki fue el dios Sol y sumo sacerdote de unos legendarios “hombres blancos barbudos” constructores de las ruinas del lago Titicaca y que fueron desterrados por el feje Cari de un pueblo guerrero del Valle de Coquimbo hacia el Pacífico. Los polinesios conservaban la leyenda de Tiki y sus acompañantes blancos como sus fundadores e incluso conocían nombres de lugares de la zona del lago Titicaca.

De estos hombres blancos, las leyendas incas, decían que llevaban barbas largas y, curiosamente, los primeros exploradores europeos de estas islas, vieron individuos polinesios típicos pero también individuos de tez clara, de ojos azules o grises, rubios o pelirrojos y nariz aguileña.

Los "hombres bancos de orejas largas”

Existe la teoría, según Boland, de que un monje blanco con barbas zarpó desde el actual North Salem, condado estadounidense de New Hampshire, por el año 1.010 d.C., con una tripulación de vikingos cristianos por la costa este de América y que después de estar en numerosos lugares, apareció en el Imperio Inca, donde vieron en este hombre barbudo y blanco la reencarnación de Kon-Tiki Viracocha. El monje desapareció y navegó hacia el oeste.

Boland piensa que es indiscutible que el abad de North Salem fue Kon- Tiki, ya que las teorías locales describían al “dios” como un hombre mayor, barbudo y blanco.

Heyerdahl y cinco compañeros más habían construido en 1.947 una balsa a la que llamaron Kon-Tiki para reproducir el viaje de los antepasados polinesios. Con una balsa de troncos y bambú amarrada con cabo de cáñamo y sin una pieza metálica, Heyerdahl pudo confirmar la antigua leyenda de los polinesios: sus fundadores vinieron de la "patria lejana de Tiki en el este".