La polémica entre Heráclito y Parménides es la polémica sobre la cuestión del ser, el movimiento y el conocimiento. Este artículo intenta reflexionar sobre la polémica, después de analizar el pensamiento de los dos autores.

El pensamiento de Heráclito

Heráclito (540-470 a C), considerará que el universo está regido por el enfrentamiento de contrarios, lo que determina que este mundo sea un mundo totalmente dinámico. Tan dinámico es este mundo, que su futuro es totalmente imprevisible, ya que los seres cambian constantemente, dejando de ser lo que eran, sin seguir ningún tipo de orden establecido. Este pensamiento es expresado en la famosa sentencia: "Nunca podrás bañarte dos veces en el mismo río".

Imposibilidad del conocimiento

Este dinamismo extremo tiene como consecuencia importante la imposibilidad del conocimiento por dos razones:

  • Todo proceso de conocimiento necesita un período de tiempo, y durante este tiempo el objeto cambia, dejando de ser lo que era.
  • Durante este periodo de tiempo, también el sujeto cambia pasando a ser otro ser.

El Logos

Dentro de este dinamismo expresado en la lucha de contrarios podemos encontrar la influencia del pensamiento de Anaximandro, y como éste, también necesita la existencia de un elemento que sea el encargado de posibilitar esta lucha de contrarios, así afirma la existencia del Logos, similar a la Justicia Cósmica de la que nos hablaba Anaximandro. Afirma la existencia de un arkhé, el cual debe ser, naturalmente, un elemento dinámico y lo encuentra en el Fuego, así pues, para Heráclito, la sustancia material que es el origen del universo dinámico es el fuego.

Importancia de Heráclito

Heráclito será uno de los autores Presocráticos más importantes ya que influirá notablemente sobre Platón, y será uno de los elementos clave de una polémica sobre el movimiento o el cambio, junto con Parménides, polémica que se centrará el pensamiento filosófico cerca de 150 años, y que no será solucionada definitivamente hasta la obra de Aristóteles.

El pensamiento de Parménides

Parménides (540-450 a C) inicia el pensamiento afirmando El ser es y el No-ser no es. Esta afirmación la hemos de tomar desde el punto de vista siguiente: el Ser existe y el No-ser no existe. Pero, como vemos, Parménides afirma la existencia de un único ser que es esférico, eterno, indiferenciado, inmutable y perfecto.

Imposibilidad del movimiento y del conocimiento

El movimiento o el cambio no es posible ya que éste sería el paso del Ser al No-ser o del no-ser en el Ser, y eso es totalmente imposible. Por lo tanto, todo cambio o movimiento es totalmente imposible. Pero esto tiene como consecuencia que el conocimiento sea totalmente imposible, ya que nosotros, si conocemos, lo hacemos por diferenciación, y en cambio el Ser no tiene partes. Nosotros vemos diferentes seres y partes diferenciadas, pero esto es pura apariencia, en realidad sólo hay un ser, el cual es totalmente indiferenciado, sin partes y por tanto el conocimiento es del todo imposible.

La polémica Heráclito-Parménides

Esto pone el terreno filosófico en un auténtico problema ya que si se afirma, como hace Heráclito, que el movimiento es posible, nada se puede conocer, y, en cambio, si afirmamos que el movimiento es imposible, como afirma Parménides, tampoco se puede conocer nada. Esta será la clave fundamental de la superación de la polémica Heráclito-Parménides: intentar hacer compatibles tres conceptos: ser, movimiento y conocimiento. De hecho, los autores posteriores deberán tener en cuenta la polémica para filosofar y deberán justificar la existencia del ser, la posibilidad del movimiento o el cambio y el acceso al conocimiento. Esta polémica no será superada, pero, hasta bastante tiempo después, gracias a la obra de Aristóteles afirmando que el ser se dice de muchas maneras, y afirmando la existencia de cambios sustanciales y cambios accidentales.