Joseph Blatter, presidente de la FIFA, ha dado numerosas respuestas ante las críticas que ha recibido la asociación más importante de fútbol en el mundo por haber elegido a Qatar, un pequeño país ubicado en el golfo pérsico con mucho gas y petroleo bajo sus tierras, como la sede del Mundial 2022.

Blatter, por ejemplo, ha propuesto que el Mundial sea jugado en invierno, es decir en enero y febrero en lugar de verano, junio y julio, para que las temperaturas de más de 40 centígrados no afecten el desarrollo de la competición deportiva.

Igualmente, Blatter, con respecto a la pena de siete años de cárcel que tienen los homosexuales en Qatar por tener relaciones sexuales ha dicho que “se abstengan de tener relaciones” durante el Mundial. La FIFA parece tener soluciones para todo.

Sin embargo, Blatter como figura visible y número uno de la FIFA no ha podido responder por qué se eligió a Qatar, a pesar de ser la candidatura con la calificación más baja, de acuerdo a los informes dados por los inspectores FIFA sobre los países candidatos para ser sedes del mundial 2022.

Según Luís Gómez, periodista de El País de Madrid, Qatar tenía calificación de alto riesgo en dos de los 17 capítulos estudiados por la comisión de la FIFA y de riesgo medio en otros ocho. Mientras que por ejemplo Inglaterra, candidata para el Mundial de 2018, solo tenía riesgo medio en dos de los 17 capítulos y fue eliminada en la primera ronda de aquella elección.

El fútbol como negocio

Entonces ¿qué criterios tiene la FIFA para escoger las sedes de los mundiales si no se basan en los informes que sus delegados elaboran sobre los países candidatos?

Algunos sucesos dan pistas de las razones de la FIFA para escojer a Qatar como la sede del Mundial. Recientemente, un jeque qatarí compró el equipo de fútbol Málaga de España y no parece ser casual que el grupo Qatar Holdings, perteneciente a la familia real del emir de qatar (presidente de Qatar) Sheikh Mohammed bin Hamad bin Khalifa ofrezca 2.000 millones de dólares por la compra del Manchester United de Inglaterra.

Tampoco es ajeno que Qatar Fundation haya firmado con el Barcelona de España un contrato por 165 millones de dólares: el equipo de Lionel Messi, Xavi e Iniesta a cambio pondrá el logotipo de la fundación qatarí en su camiseta hasta 2016.

La recompensa de la FIFA a Qatar

La elección de Qatar parece entonces a la necesidad de la FIFA de recompensar a los países que han venido invirtiendo fuertes capitales de dinero en el fútbol.

La FIFA con la elección de Qatar como sede del Mundial 2022 ha apostado sobre seguro, ha recompensado las inversiones en el fútbol de los jeques y ha obviado los informes de sus comisionados que colocaban al emirato en una posición secundaria frente a Australia, Japón y Estados Unidos, países a los que venció en la elección por la sede del mundial 2022.

El hecho de que Qatar sea el tercer país después de Rusia e Irán, según The World Factbook, con la mayor cantidad de gas bajo sus tierras, cuyas fronteras miden tan solo 60 kilómetros, es una garantía para la FIFA de la riqueza del país y la solvencia económica que tendrá en la organización del Mundial.

La FIFA ha hecho su elección y hará todo lo posible para resistir las críticas y sacar adelante un mundial tan ostentoso como burocrático, envuelto desde ya en decisiones y compromisos políticos que han dejado al balón y el deporte en un segundo plano.