Desayuno en el bar: café o caña con pincho de tortilla. Merendola con los amigos: pizza al gusto. Sugerente idea para un día diferente. En tiempos de crisis toca agarrarse el bolsillo y volver a cocinar en casa. No es tan difícil hacer una sugerente tortilla de patatas. Tampoco lo es la pizza.

A grandes males, ingeniosos remedios

La pizza es una de las soluciones más socorridas para una cena de urgencia, cuando se presentan invitados por sorpresa, cuando la receta prevista se ha torcido, cuando hemos olvidado sacar género del congelador, cuando nos apetece relajarnos y hacer una comida informal. El motivo, a fin de cuentas, es casi lo menos importante. Lo que resulta innegable es que casi siempre supone un plato victorioso para el disfrute del paladar.

Uno de los grandes éxitos de la pizza es la variedad de combinaciones que nos ofrece. A partir de las diversas formas de preparar la masa, pasando por la interminable lista de ingredientes disponibles para ser añadidos, se extiende un repertorio digno de los más exigentes comensales.

Sin quitar en absoluto el mérito de las cadenas dedicadas a su elaboración y reparto, las cuales ofrecen un buen servicio tan cómodo y simple como llamar por teléfono y pedir la pizza deseada, así como una gran cantidad de complementos y bebidas a elegir; la facilidad de hacer un exquisita pizza en nuestra cocina, es otra de sus maravillosas posibilidades.

Se convierte, además, en un excelente recurso para las amas de casa, hartas de ingeniárselas para aprovechar los restos de comidas que terminan por montar campamento en las entrañas de la nevera. Precisamente por sus tentadoras y diversas composiciones, significa un rotundo triunfo en la mesa, lo que sin duda supone una gran ayuda.

La masa, clave del éxito

Una de las recetas más apetitosas parte de una masa base que anda a caballo entre la masa clásica de pizza y la masa de pan. Se consigue una base jugosa y sabrosa que invita a no dejar un solo pedazo en el plato.

Este sería el modo de proceder:

  • Partimos de 400 gramos de harina, que pasaremos primero por un colador para hacerla más fina. Se añade un bloque de levadura de panadero (entre 15y 25 gramos) desmenuzado. Ésta es fácil de encontrar, hoy día, en las neveras de grandes superficies, habitualmente junto a otras masas ya elaboradas, tales como hojaldres, masas brise, masas para empanadillas y similares.
  • Incorporamos medio vaso de agua templada y medio vaso de leche, 2 cucharadas de aceite de oliva, una pizca de sal y otra de azúcar.
  • Trabajamos bien la mezcla, con delicadeza, pero con firmeza; dándole una forma redondeada mientras se integran bien todos los ingredientes. La pelota debe ser ligeramente pegajosa, viendo si es necesario añadir algo más de harina o de agua según la textura, hasta lograr el objetivo.
  • Se hace una cruz con un cuchillo en la parte superior y se deja reposar en el recipiente tapado con un paño. Como mínimo debe estar 1/2 hora, pero no afecta negativamente si está más tiempo. Por ello resulta cómodo dejarla preparada desde la mañana si es para comer o desde la tarde si es para la noche. Solo estará más hinchada.

El apoteósico final

Llegado el momento de preparar la pizza, encender el horno a 180º para ir calentando y tomar la masa. Espolvorear harina sobre la encimera, disponer la bola fermentada y extender con el rodillo. La forma es indiferente, redonda, alargada o cuadrada, como uno guste, incluso irregular queda bien. Otra opción es -antes de extenderla- dividir la masa en porciones más pequeñas para hacer pizzas individuales.

Una vez extendida, colocar sobre la placa del horno (bien untada de aceite o mantequilla, bien manchada de harina, para que no se pegue). Untar con un poco de salsa de tomate, así resultará más jugosa. Hornear unos 10 minutos.

Vamos con los ingredientes. Primero un salpicado de orégano picado, luego tomate, luego queso.

Ahora toman el poder la imaginación, los restos de la nevera y los antojos del momento. Se puede echar de todo, al gusto. He aquí 2 opciones:

  1. Carne picada, pimiento verde, pimiento rojo, bacon, cebolla y champiñones.
  2. Bacon o jamón cocido y piña.
Se cubre con más queso, tipo mozzarella o especial para pizza. También valen los gustos personales o las ofertas del supermercado o el contenido del frigorífico.

Estará en el horno según la cantidad de ingredientes, y de cuáles sean estos en función del tiempo que necesiten para cocinarse, entre 10 y 20 minutos.

Ya tenemos nuestra pizza. Reposar unos minutos, partir y comer. No hace falta decir mucho más.