Redactar una noticia puede ser más o menos fácil. Redactar una buena noticia conlleva una serie de normas que comenzaron a aplicarse con mayor rigurosidad a partir de la aparición del telégrafo, lo que hizo que los corresponsales tuvieran que modificar su forma de enviar la información, colocando los datos más importantes al inicio de la misma. En la actualidad, con la llegada de las maquetas y los ordenadores ya es el propio redactor quien puede decidir donde cortar el texto.

¿Cuál es la ventaja de la pirámide invertida?

La principal ventaja de la pirámide invertida es que permite al lector saber lo más importante de la noticia sólo con leer los primeros párrafos, donde el periodista debe contar los datos más relevantes de la misma, el grueso de la información, para pasar después a dar detalles de menor relevancia o de relleno, con el fin de llenar el hueco de la maqueta que se le ha entregado en la redacción.

Para el final quedan las conclusiones o se recuerdan precedentes de la noticia que se está contando al lector. Y es que, en los tiempos que corren, el tiempo es oro, y hay que lograr sintetizar la información en el menor espacio posible y con el mayor número de datos que permiten a los usuarios saber qué es lo realmente importante del texto.

La importancia de las seis W

Otro de los puntos claves a la hora de estructurar una noticia es lo que en el argot se denomina las seis W, sacadas del periodismo norteamericano, y que corresponderían al what?, when? why? who?, where? y how?, o lo que es lo mismo: ¿qué?, ¿cuándo?, ¿por qué?, ¿quién?, ¿dónde? y ¿cómo?

De este modo, en el primer párrafo se ha de hacer referencia a qué implican los acontecimientos, el momento en que tuvieron lugar, el motivo por el que sucedieron, en que sitio ocurrieron, quién fue el protagonista y cómo sucedió todo.

Otra forma de facilitar la lectura al usuario de la prensa escrita, también ahora trasladada a la prensa digital, que ha seguido este conocido formato, cuyo origen hay que buscarlo en la retórica clásica de Quintillano, y que ha sabido sobrevivir a los tiempos, llegando a ser una fórmula imprescindible a la hora de redactar las noticias en pleno siglo XXI.

Con estas dos simples estructuras se consigue el objetivo final de cualquier redactor. Hacer que el lector quede completamente informado sin tener que leer el texto completo. Fundamental también es hacer un titular claro y conciso y una entradilla en la que se expliquen los datos más importantes de la misma, una clave para atraer la atención del lector o para hacer que pase página por la falta de técnica del autor de la noticia.