
- cuadro de pintura rápida - Alicia Crespo Marco
Desde los primeros pasos del hombre en la Tierra, éste ha necesitado perpetuar sus sentimientos en todo tipo de soporte, empezando por las paredes de las cuevas hasta alcanzar los más modernos lienzos. La pintura siempre ha tenido un porque, bien para contextualizar los acontecimientos de una época concreta o simplemente para plasmar lo que a cada uno le parece bello. Pero si ha habido algo que realmente ha unificado la pintura, ha sido, sin duda, los diferentes géneros artísticos.
Hoy en día hay diferentes fórmulas para dar cabida a todo tipo de pintores y técnicas. Una de ellas son los concursos de pintura rápida.
Cuando llega la primavera, miles de artistas se apuntan a este tipo de concursos, promocionados, casi siempre, por los ayuntamientos de cada municipio con el fin de fomentar el turismo.
Miles de artistas se reúnen los fines de semana en una sana competición
En torno a unos quinientos artistas, entre aficionados y profesionales, se reúnen cada fin de semana con la ilusión de que su obra sea valorada, que aunque los primeros sean conscientes de que los segundos tienen todas las de ganar, no desanima ni un ápice su capacidad creativa.
Por otro lado, existen auténticos caza talentos en torno a los artistas durante el desarrollo de los concursos, observando las obras de cada pintor en busca de algo en que invertir unos cuantos euros. Esto lo saben muy bien los participantes, lo que supone un plus extra de motivación que se añade a la retribución que ya de por sí tiene, en torno a unos 6.000 euros.
Apenas unas horas para pintar el cuadro
El formato de este tipo de eventos es bastante peculiar, ya que, normalmente los artistas sólo tienen unas cuantas horas para completar su obra. La temática suele estar determinada en las bases de los diferentes concursos, aunque, al ser al aire libre, el tema es predominantemente paisajista o paisaje urbano.
Respecto a la técnica, destaca la total libertad a la hora de realizar los cuadros, no obstante, unas técnicas son más valoradas que otras por el jurado. Entre ellas podríamos destacar el óleo,acrílico (la más rápida puesto que seca más pronto), acuarela, pastel y técnicas mixtas.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que el artista debe llevar consigo todos los materiales necesarios para la creación de la obra, una vez concluida se deja expuesta en el caballete hasta la llegada de la autoridad competente, que previamente sellará el lienzo para asegurarse de que nadie comete el fraude de traer una obra ya finalizada.
El Parque del Buen Retiro; la referencia
Existen miles de concursos de pintura rápida, pero el que más nombre tiene, sin lugar a dudas, es el del Parque del Buen Retiro, convocado por la comunidad de Madrid, que este año celebrará su XVII edición, en el mes de septiembre.
El parque referencia de todos los madrileños se convierte, durante un día, en un gran taller de pintura capaz de albergar a cerca de 1000 participantes llegados de todos los puntos de la geografía española. Los visitantes que se acercan año tras año a los alrededores de la Casa de Vacas coinciden en que es un espectáculo lleno de color, plasticidad e imaginación.
La palabra final del jurado
Finalizada la obra y después del almuerzo (que en la mayoría de los casos suele correr cargo de la organización) llega la hora de la verdad, aquí es donde se decide que obra destaca por encima del resto a lo que se añade la respectiva entrega de premios. Esta es otra de las diferencias sustanciales que encontramos respecto a otro tipo de concursos, ya que, el jurado falla ese mismo día sin tener que aguantar las tediosas horas de espera que muchas veces terminan en semanas o incluso meses.
Por todo ello, la pintura rápida se convierte en un enorme reto para aquellos que la practican, pues supone una concentración máxima que se complementa con una gran dosis de paciencia. Es muy normal el sentimiento de impotencia y desazón durante el desarrollo de estos tipos de concursos pero, sólo el alma del artista es capaz de sobrellevarlo.
