Casi la mayor parte de las manifestaciones artísticas del arte egipcio, tanto pictóricas como escultóricas, fueron destinadas a formar parte de las tumbas de los faraones, lugares donde habitaba el Ka, doble espiritual del faraón, y donde se procuraba reproducir todo el ambiente que acompañó en vida al difunto, y que el arte se encargaba de perpetuar en el más allá.

La pintura, en el Antiguo Egipto, fue ante todo funeraria y religiosa, y con una fuerte carga simbólica, circunstancia que puede observarse, por ejemplo, en los frescos que cubren casi la totalidad de algunas de las tumbas que se encuentran en el Valle de los Reyes.

Los frescos de las tumbas del Valle de los Reyes

En este conjunto de pinturas de esta necrópolis tebana construida durante el Imperio Nuevo, que fue uno de los más asombrosos descubrimientos de las excavaciones arqueológicas, se observa un constante amor por la naturaleza, donde se ven representados pájaros, espigas, hojas y peces que recrean la atmósfera de un oasis, y donde su colorido recuerda a las ilustraciones del Libro de los Muertos con sus contornos nítidos y el contraste de sus colores, como los rojos sobre fondo azul y lo ocre sobre fondo amarillo.

En cuanto a los temas, las escenas son de caza o pesca, de lujosos ritos cortesanos, de fiestas con músicos y bailarinas, y de trabajos agrícolas. Unos temas en los que se vislumbra una alegría que produce un contraste con un civilización preocupada por la vida de ultratumba, en la que la mansión de los muertos fue más importante que la morada de los vivos, y cuyas escenas captan el movimiento a diferencia del hieratismo solemne que caracterizó a la escultura egipcia. La pintura es, pues, un arte concebido para la vida.

El color y su uso simbólico

La paleta cromática que utilizaron los artistas egipcios no fue por norma general muy amplia, ya que sus obras no suponían ser una representación muy exacta de la realidad, sino que se basaban en una estricta normativa establecida por unos códigos.

De esta forma, un ordenamiento establecido a priori determinaba el uso del color, por lo que cada color poseía una simbología concreta portadora de valores más allá de su función decorativa; una simbología que acompañaba de igual modo al uso del oro y de las piedras preciosas.

El desbordamiento del río Nilo

La civilización egipcia se caracteriza por haber sido una civilización fluvial y agraria, y la influencia de la economía agraria se observa tanto en las formas artísticas como en los conceptos religiosos.

Este país, considerado por el historiador griego Herodoto como un “regalo del Nilo”, sufría una inundación que se producía todos los años durante el mes de julio. Las aguas se desbordaban por el crecimiento del Nilo Blanco, que quedaba coloreado de verde por los papiros que sus aguas arrastraban. Posteriormente, el agua se enrojecía por los aluviones ferruginosos y cuando el agua se retiraba, la tierra quedaba cubierta y fertilizada por depósitos de limo que propiciaban los cultivos.

Es posible que todos estos cambios cromáticos que sufrían las aguas del rio inspirasen a los egipcios para dotar de significaciones a los colores de su pintura.

Significaciones simbólicas de los colores en la pintura egipcia

Cada uno de los colores que utilizaban los artistas egipcios, según su programación preestablecida, poseía su propia simbología, que representaba la esencia de las cosas más allá de su externa apariencia.

  • Color verde: El verde era el color que tenían las aguas antes de las inundaciones y este color supone ser una expresión de esperanza de vida, un color que tomaba el significado del renacimiento de la vegetación y de la juventud. Y siguiendo esta simbología, Osiris, dios de los muertos, era representado de color verde.
  • Color negro: Símbolo de la tierra negra portadora del limo nutritivo. Era el Kemy, la muerte, por lo que era el color de la vida después de la muerte.
  • El rojo: Color de la tierra estéril y desértica, era considerado el color del mal, y los animales que se pintaban con este color, como los perros y los asnos, eran considerados dañinos.
  • El blanco: Color de la luz del alba, simbolizaba el triunfo y la alegría. Este color era aplicado a la corona del Alto Egipto, una corona que tenía la forma de una flor de loto blanca.
  • El amarillo intenso: Simbolizaba la eternidad, y el oro se utilizó con profusión en todas las artes y diferentes soportes.
  • El azul: Su significado variaba según su tono. El azul del lapislázuli, que era la tonalidad más oscura, simbolizaba el cabello de las divinidades, y el azul turquesa representaba el color del mar, el agua purificadora y la promesa de una nueva existencia.
De la época prehistórica de Egipto, ya se encontraron vasos de gran belleza realizados con piedras duras, como el basalto verde y azul, el granito rojo, pórfido, sienita, diorita y serpentina. Destinados a las tumbas, su finalidad era contener en las mejores condiciones alimentos preparados para el difunto. Esto significa que ya en los albores de esta civilización, que se desarrolló a lo largo del curso del río Nilo, existe una preocupación por facilitar la supervivencia del cadáver en el Mas Allá procurándole alimentación.

En esta civilización, caracterizada por una fuerte religiosidad y creencia en la vida de ultratumba, sus manifestaciones artísticas se centran en los templos y las tumbas siendo, pues, la pintura, con el simbolismo de sus colores, una de las más sorprendentes expresiones artísticas realizadas por la civilización egipcia.