
- Miguel y su piragua - Carlos Montero
Debido a su economía, más reducida que la que supone la compra de un barquito o una motora, y con una seguridad y una velocidad muy superior a los patos o catamaranes, este tipo de embarcaciones va ganando adeptos día tras día que ven satisfechas sus demandas por un lado de pescar y por otro de practicar un deporte mas aeróbico.
Sin embargo, y ante la facilidad con la que se puede adquirir un kayak, es normal que al principiante le asalten dudas razonables a la hora de comprar y usar su piragua.
Diferentes tipos de piraguas
Dentro de la variada gama de modelos, lo primero que se tiene que plantear el neófito es si la embarcación será del tipo abierto o, por el contrario, cerrada.
La diferencia entre ambas, aunque obvia, radica en que las primeras son totalmente abiertas y poseen unos agujeros en la base de la barca que propiciarán que ésta no se inunde si entra agua, no en vano también se les llama auto vaciables, mientras que con las de tipo cerrada, se tendrá que asegurar siempre que el cubrebañeras no se suelte, ya que de lo contrario se llenaría de agua y se tendría que buscar una orilla para vaciarla.
Con las primeras se pierde en comodidad, ya que el tripulante irá mojado, pero se gana en seguridad mientras que con las otras, al menos hasta que se adquiera un poco más de práctica, pasará todo lo contrario.
Otro aspecto sumamente importante será la quilla que posea la piragua. Este elemento asegurará una mayor rapidez de navegación y, si se opta por la pesca en el mar, se podrá hacer frente a fuertes vientos de cara que puedan alejar de la orilla, por lo que se intentará, por propia seguridad, que el kayak esté enquillado.
Buscando la propia comodidad a la hora de guardar nuestra piragua, los fabricantes ofertan tres tipos diferentes de piragua en cuanto a su rigidez y material de fabricación.
En primer lugar, y para aquellas personas que dispongan de garaje o de algún lugar similar, existen las piraguas rígidas fabricadas en plástico duro y que son las típicas. Si por el contrario no se posee más que la propia casa para guardarla, existen unas que son hinchables o en su defecto, otras que son híbridas y plegables, es decir, con una base en plástico y la borda hinchable.
Seguridad ante todo
Sobre los elementos indispensables con que debemos equipar la piragua, aparte del remo, destaca el chaleco salvavidas el cual es obligatorio. Dentro de los diferentes tipos existentes, se procurará siempre servirse de aquel que mayor libertad de movimientos permita ya que, aparte de la acción del paleo, hay que tener en cuenta que se realizarán lances con el equipo de pesca. Por otro lado, se tratará siempre que el chaleco sea de colores vistosos para ser bien visibles tanto en condiciones de escasa luminosidad como ante otros barcos que estén por la zona.
Para asegurar aún más la comodidad durante la jornada de pesca, una opción más que interesante pasa por adquirir un asiento acolchado con respaldo incluido ya que así evitaremos que se cargue la zona lumbar y la zona de los glúteos así como evitar posibles lesiones provocadas por una mala postura. Hay que tener en cuenta que se va a pasar bastantes horas subidos a nuestra barca y conviene estar lo más cómodo posible. También es más que interesante realizar un calentamiento suave antes de iniciar la jornada para evitar precisamente estas lesiones.
El resto del equipo
En cuanto al equipo de pesca propiamente dicho, este dependerá en gran medida de la modalidad elegida, ya que no es lo mismo pescar en medio del océano que en un lago tras truchas y salmones. Sin embargo, el equipo deberá ser un tanto reducido ya que por razones de espacio, el empleo de muchas cañas o cajas de señuelos o cebos, dificultaría mucho los movimientos a bordo de la piragua. Una o dos cañas como mucho y una cajita donde quepa lo indispensable para pescar, será más que suficiente para disfrutar de una jornada de pesca.
No debemos pasar por alto que a bordo de esta pequeña embarcación, el equipo estará muy expuesto a la acción oxidante del agua, sobre todo si se pesca en el mar, por lo que, siempre que se pueda, se procurará adquirir bolsas estancas específicas para este deporte, en las cuales se guardará sobre todo los anzuelos o partes de señuelos que se puedan echar a perder por la acción corrosiva del agua. No obstante, no estará de más que, siempre que se llegue a casa, se moje con agua dulce las cañas y carretes y se le de una rociada de aceite o grasa.
