
- Cupido - Mil recursos
Si se hace una búsqueda en Google con la frase "pareja perfecta", en un segundo aparecen 253,000 referencias. Sin embargo, si se le pide al buscador la frase "parejas estables", sólo arroja 35.000 resultados. Parece que la ilusión puede más que la realidad.
En épocas como la celebración del Día de San Valentín o Día de los enamorados, la ilusión de la pareja perfecta aumenta. Como si de pronto, esta fecha nos arrojara a todos a darnos un baño de estereotipos e ilusiones.
Un paseo por la web de las ilusiones
Una mirada somera a sitios que transmiten esta idea, comunican una visión mítica de la relación de pareja. Hacen ver cómo si el asunto fuera sólo "descubrir a la pareja perfecta".
En una rápida mirada a este paseo de ilusiones, sin mirar en profundidad arroja títulos como: "Cómo conseguir y conservar la pareja perfecta"; "pasos para encontrar la pareja perfecta"; "en busca de la pareja perfecta"; "¿cómo encontrar la pareja perfecta?"; etc.
Lo ideal es no buscar lo ideal
Platón (428-347 a.C.) , transmitió el concepto del mundo ideal, que para su pensamiento es el mundo real. La realidad es que lo ideal no es real. Lo que parece un juego de palabras, es simplemente la constatación de que vivir de sueños termina haciendo que las personas nieguen la realidad.
Todos los seres humanos somos complejos, eso implica que en nosotros hay elementos contradictorios y hasta misteriosos.
Suponer que existe un ser humano ideal es esperar demasiado. Las expectativas sobre dimensionadas lo que logran es desencanto y de un modo u otro pavimentan el camino hacia el fracaso.
Muchos se niegan a entender que lo ideal no es ideal... Paradójicamente, cuando vamos en busca de lo "idílico", lo único que hacemos como en el mito platónico, es anhelar algo que no está en este mundo sino en lo que Platón llamaba el topos uranos, que es algo alejado de la realidad, existente sólo en el ámbito celeste.
Cupido y la perfección
Lamentablemente a partir del mito griego se han construido falsas nociones de la perfección. Cupido busca a la "pareja perfecta" y las ensarta con su flecha de amor. Supuestamente, cuando el niño travieso de la leyenda logra su objetivo, la relación formada será óptima y nunca va a fracasar. Los dioses han bendecido esa relación.
Lo real es que Cupido es un invento, y sus flechas simplemente no existen. Alguien dijo alguna vez que le gustaría encontrar al famoso niño travieso y atraversarle una de sus saetas, y no precisamente para hacerle cariño.
La tradición cristiana convirtió al niño travieso en un angelito con buenas intenciones, con aire distraido, que va uniendo parejas y haciendo que se encuentren los amantes.
La realidad es que en ambos casos se está frente a un estereotipo que si se piensa bien, lo único que hace es esconder el hecho de que las parejas se forman por elección y que no existe pareja perfecta, sino seres reales, de carne y hueso como diría don Miguel de Unamuno (1864-1936), con contradicciones y dilemas.
Las parejas perfectas están en el cementerio
La memoria tiene una habilidad enorme para sublimar, sobreestimar, o autoengañarse. Cuando alguien muere, los deudos suelen olvidar sus faltas y exaltar sus virtudes, al grado de que terminan sobredimensionando lo que las personas realmente son.
Buscar una pareja perfecta es sublimar la realidad, en muchos sentidos, es pavimentar la relación de desengaños, frustraciones y malos entendidos.
Nadie es perfecto, aunque queramos creer en ese mito.
Buscar parejas reales para relaciones normales
Lo sano, desde el punto de vista de la inteligencia emocional, es buscar a personas reales, que vivan relaciones normales.
Hacer esto implica entender que las personas normales tienen claros y oscuros, que en ocasiones son indescifrables, que vienen de historias complejas porque han nacido en hogares donde se han criado también con personas imperfectas.
Una vida realista es entender que las personas normales podrán satisfacer algunas de nuestras expectativas y otras no.
En el contexto de la inteligencia emocional, una pareja sana, sopesa los pro y los contra de su vínculo y entiende que los pro son más que los contra y por esa razón opta por seguir construyendo dicha relación.
Al contrario, en una pareja emocionalmente enferma, se espera más de lo que es exigible para un individuo. Las expectativas son irrealistas, las exigencias fuera de la realidad y la manera de enfocar la relación es ir detrás de la recompensa que se esconde al final del arco iris. La fantasía superando a la realidad.
Conclusión
El amor es una tarea que exige trabajo, es un arte como diría Erich Froom (1900-1980), que no necesita de la ilusión de la perfección ni de mitos de Cupido.
Sólo en un contexto realista, se podrán formar relaciones sanas, estables y con expectativas normales. En un ámbito idealista, lo que queda como resultado es frustración, negación, desengaño y, al final, un gran vacío existencial.
