En una primera visita turística, el museo de Van Gogh, el gran pintor impresionista holandés; la casa de Ana Frank; los molinos de viento; los campos de tulipanes, son destinos obligados. Pero si estos lugares ya son conocidos, se pueden aprovechar otras alternativas que brinda la ciudad.

Los gatos de Ámsterdam

Ámsterdam está llena de gatos y cada uno tiene su negocio: puede ser un bar, en donde el animal está acurrucado sobre una banqueta, o un coffee shop custodiado por un gato pronto al ataque; no hay local sin su gato de guardia, habitualmente con tintes naranjas, haciendo juego con el color nacional.

A un gato de nombre John Pierpont Morgan le fue dedicado un museo: el KattenKabinet, una colección única en el mundo de obras de arte con gatos. Trabajos de Pablo Picasso, Rembrandt y Toulouse-Lautrec con la leyenda "no confiamos en los perros", son expuesto en el maravilloso edificio de la calle Herengracht 497; solo su interior merece una visita.

Si alguien quiere tener un gato holandés puede visitar el Poezenboot japonés, en el canal Singel. Es una vivienda flotante que hospeda gatos abandonados esperando ser adoptados. Si no se quiere adoptar, igual se puede curiosear, ya que la "casa de los gatos" está abierta de 13:00 a 15:00 horas para los turistas o simples apasionados de los gatos. La entrada consiste en una contribución voluntaria para ayudar al cuidado y mantenimiento de los pequeños felinos; es una visita ideal para conocer el interior de una casa típica de los canales.

Excursión religiosa por Ámsterdam: iglesias escondidas

En el corazón del Barrio Rojo, mimetizada con el resto de las estrechas construcciones, se encuentra la Ons' Lieve Heer op Solder: una iglesia clandestina católica, refugio de los católicos durante el período de la reforma protestante, cuando no podían profesar libremente su culto.

Hoy, en cualquier ciudad moderna hay un barrio chino y en Ámsterdam no podía faltar. La Chinatown de Ámsterdam está ubicada en la zona de la calle Zeedijk y cuenta con el templo budista más grande de Europa: el Fo Guang Shan He Hua.

Volviendo al ámbito cristiano, no se puede dejar de visitar el Museo de la Biblia, propone un encuentro con el texto sacro y las historias bíblicas en un modo distinto y convincente. Por un lado, los tres libros sacros de las religiones monoteístas expuestos juntos, como en una especie de juego "encuentra las diferencias"; por el otro, una sala dedicada a los perfumes del Antiguo Testamento; y para finalizar el recorrido una sala de lectura y un espacio de té sef-service con jardín.

Paseo con misterio por el río Amstel

Un elegante edificio del '600 se asoma sobre el río Amstel, con una fachada decorada por graffitis rojos descoloridos. No son simples garabatos, son escritos en hebreo y símbolos cabalísticos diseñados por el seis veces intendente de Ámsterdam, Coenraad van Beuningen, a fines del siglo XVII. Lo sorprendente es que los misteriosos diseños fueron hechos con la propia sangre de van Beuningen, en un ataque de locura.

Qué hacer en Ámsterdam cuando llueve

La lluvia es algo habitual en la ciudad holandesa, por lo que es necesario reservarse algunas visitas para los días lluviosos, como puede ser la visita a la cervecería Heineken. La fábrica ofrece una experiencia divertida e interactiva, no el ya consabido tour guiado que se limita a la historia del establecimiento, sino un viaje en una botella gigante de cerveza en 4D. Después de haber sido mezclados, cocidos, rociados y cubiertos por burbujas de jabón, se pueden cantar canciones típicas holandesas y crear una botella de cerveza personalizada, para finalmente llegar al bar Heineken y ordenar las dos cervezas de regalo.

Ámsterdam siempre se caracterizó por ser una ciudad sin prejuicios, tolerante e independiente. Aprovechar la sensación de libertad es el camino para animarse a las visitas no convencionales que ofrece la ciudad.