Santa Beatriz de Silva (1424-1492) junto con la reina Isabel la Católica, fundaron la Orden de la Inmaculada Concepción, conocida también como monjas concepcionistas. Ambas damas lograron la aprobación y el consentimiento de la curia arzobispal. El papa Inocencio VIII por la bula inter universal, del 30 de abril de 1489 aprobó la fundación.

Santa Beatriz de Silva murió en 1492, poco después de recibir el hábito, cuanta la leyenda que antes de morir una voz le dijo: Has visto como la luz de la lámpara del santísimo se ha apagado y luego vuelto a encenderse, así pasará con tu orden cuando tu mueras se debilitará, pero luego volverá a resurgir y a extenderse, por el mundo entero. En un principio la orden siguió la orden de santa Clara, pero obtuvieron su propia regla que fue confirmada en el año 1511.

Las concepcionistas en la Nueva España

Las monjas concepcionistas se extendieron a las Indias Occidentales y en la Nueva España tuvieron un papel central entre las órdenes femeninas. El monasterio de la Concepción fue fundado por el virrey Antonio de Mendoza y el obispo fray Juan de Zumárraga, en el barrio de Santa María Cuepopan, en el año de 1540. Las primeras concepcionistas que llegaron a la Nueva España fueron la madre Paula de Santa Ana, María Luisa de San Francisco y María Francisca Evangelista. Las novicias se multiplicaron rápidamente y pronto llegaron a más de trescientas, por lo que se tuvo que comprar las casas aledañas.

Se crearon otros monasterios que siguieron la regla concepcionistas: Regina Coeli y Balvanera (1573), Jesús María (1580), La Encarnación (1594), Santa Inés (1600), San José de Gracia (1610 y San Bernardo (1636).

El convento de Jesús María

A finales del siglo XVI don Pedro Tomás Denia preocupado por las hijas y nietas de los conquistadores y primeros colonizadores, resolvió fundar un monasterio, en el que no se exigiese dote. El proyecto fue aceptado y se inició la construcción del monasterio en 1578, en la calle de Mariscala y el callejón de Veracruz. El 10 de febrero de 1580, varias religiosas concepcionistas pasaron a aquel sitio en calidad de fundadoras. Se convino que el monasterio se llamara Jesús María, en honor a Cristo y a la Virgen. Denia partió a España para lograr la protección real. Por esas épocas las monjas se trasladaron a la esquina de la Acequia a las casas que edificó don Lorenzo Porcallo de la Cerda. La fecha del traslado fue el 26 de junio de 1582. A Denia le costó trabajo entrevistarse con el rey, pero gracias a que llevaba una carta del arzobispo Pedro Moya de Contreras logró su cometido.

Felipe II expidió una real cédula el 4 de febrero de 1583, dirigida al virrey conde la Coruña, por la cual le daba al monasterio de Jesús María, el rango de real, además se le dieron ciertas encomiendas para su sustento. Felipe II fue generoso debido a que doña Micaela de los Ángeles que vivía en Jesús María era sobrina de Pedro Moya de Contreras y era la hija natural de Felipe II. Micaela se volvió loca a los 13 años y vivió en Jesús María hasta que murió. A su regreso Denia se molestó porque las monjas se hubieran trasladado, pero no pudo reinstalarlas en su lugar original. La toma de posesión del patronato real se verificó el 2 de octubre de 1588. La primera piedra de la Iglesia de Jesús María se puso el 9 de marzo de 1597 y se dedicó el 7 de febrero de 1621.

Las monjas concepcionistas fundadoras de otras comunidades en la Nueva España

Del monasterio de Jesús María salieron las fundadoras del convento de San Lorenzo (1598), que seguían la regla de san Agustín. Pero el caso más conocido es que de Jesús María salieron las fundadoras de la Orden Carmelita en la Nueva España. La madre Inés de la Cruz vio la construcción del monasterio de Santa teresa, el cual seguía la regla de las carmelitas.

Las monjas vivieron en el monasterio de Jesús María hasta el 13 de febrero de 1861, cuando las trasladaron al monasterio de Regina Coeli, de donde salieron exclaustradas en 1863. El monasterio se fraccionó en lotes y parte del edificio sirvió de cuartel. En la actualidad la iglesia sigue imponente con pétreo rostro de cantera. En su interior se encuentran restos de pintura mural, el templo se ubica atrás del palacio nacional de México.