La obesidad es una enfermedad que afecta a muchas personas en todo el mundo y afecta a personas de cualquier sexo, edad, clase social o cualquier otro factor. Dicha enfermedad se debe a una acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo, y que se puede percibir por el aumento del peso corporal cuando alcanza el 20% o más del peso ideal dependiendo de la persona.

Pero esto no quiere decir que todas las personas que tengan exceso de peso sean obesas. Para ello, existen formas de medir si una persona es obesa o simplemente tiene exceso de peso. Para ello se utiliza el IMC (Índice de Masa Corporal). Según este método, una persona es obesa cuando su índice supera el 30%.

Posibles causas de dicha enfermedad

Es una enfermedad denominada crónica, es decir, persiste en el tiempo. Una persona que padece obesidad no puede reducir su peso de un día a otro, pero sí puede cuidarse y llevar una alimentación sana para ver reducido ese sobrepeso en un período de tiempo.

Dicha enfermedad no tiene una causa determinada, puede deberse a diversos factores exógenos o endógenos. Dicho sobrepeso puede ser causado por una mala alimentación y un estilo de vida muy sedentario, a estas causas se les denomina factores exógenos. Por el contrario, los factores endógenos son, por ejemplo, problemas de tiroides.

Aunque también puede tener un componente hereditario, y que el hombre o mujer tenga predisposición a padecer esta enfermedad por predisposición genética.

En los últimos años, la cifra de obesidad entre niños de 2 a 17 años está creciendo de forma desorbitada. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, un 8,9% de los españoles comprendidos entre esa edad tiene obesidad, y el 17,8% tiene sobrepeso.

La obesidad infantil

El ritmo de vida actual lleva a la sociedad a tener hábitos alimenticios poco saludables, que están siendo transmitidos a los pequeños de la casa. Y es que las familias juegan un papel muy importante en la alimentación de los pequeños. Según la Encuesta Nacional de Salud, el 6,2% de la población infantil no desayuna.

El desayuno de la mayoría de los jóvenes españoles se compone e de un vaso de leche acompañado de algún hidrato de carbono, sin embargo el 19,3% se toma solo un vaso de leche. Un desayuno equilibrado debe incorporar leche, fruta o zumo e hidratos de carbono, modelo seguido por el resto de los niños.

Cuando el problema está en los padres

Hay casos en los que los padres, o en muchas ocasiones los abuelos, ante la idea de que los niños puedan pasar hambre, deciden darles un plus de alimentación. El problema comienza cuando se les proporciona alimentos excesivamente calóricos. Esto causará un aumento de peso en el niño al poco tiempo.

Todo esto unido a una experiencia paterno-materna de haber sido atendidos por sus propios padres más en el ámbito material que en el afectivo, dará lugar a que los progenitores híper alimenten a sus hijos como forma de expresarles amor y cuidado y de calmar sus sentimientos, casi siempre injustificados, de no estar haciéndolo suficientemente bien.

Prevenir la obesidad

Uno de los hábitos que puede prevenir la obesidad infantil es hacer que el niño tenga la costumbre de alimentarse bien. Esto se consigue dándole alimentos adecuados desde su nacimiento, continuando así con la toma de leche materna, y después, con unos menús equilibrados y acordes con su edad. Es muy importante que el niño pruebe de todo un poco, y que su alimentación sea variada.

Los padres son ejemplos para sus hijos. Si el padre o la madre comen mucho y son obesos, es casi seguro que el hijo también adquiera ese hábito. Por ello es importante que se cambien los hábitos dentro de la familia, y fomentar en el niño una vida saludable, basada en una dieta equilibrada y en el ejercicio físico.