El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad el pasado 30 de septiembre de 2009 una nueva resolución con la que se pretende poner fin a los actos de violencia sexual, especialmente contra mujeres y niñas, en situaciones de conflicto armado; una práctica generalizada, que adopta la forma de arma de guerra y ha sido ampliamente documentada por agencias de la ONU y organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos.

La Resolución 1888, fue presentada por la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, coincidiendo con el fin de su mandato al frente del organismo. El texto “representa un avance en nuestros esfuerzos globales para terminar con la violencia perpetrada contra mujeres y niños en las zonas de conflicto", destacó Clinton, quien recordó que todavía hoy “en demasiados países y en demasiados casos, los responsables de esta violencia quedan impunes. Esto alienta la repetición de ataques similares”.

"Con esta resolución, el Consejo manda un mensaje sin equívocos, que es una llamada a la acción. Es una ambiciosa plataforma para intensificar la lucha" contra esta lacra, afirmó el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en declaraciones recogidas por la agencia EFE.

Un paso más

La Resolución 1888 viene a añadir un escalón más en el proceso de fortalecimiento de los mecanismos de lucha contra la violencia sexual y reconocimiento del papel de las mujeres en las tareas de construcción de paz, iniciado por la histórica Resolución 1325 (2000) y continuado por las resoluciones 1612 (2005), 1820 (2008) y 1882 (2009).

El nuevo texto, articulado en 29 puntos, ha sido aprobado tan solo dos meses y medio después de la presentación del informe de seguimiento de la Resolución 1820, el pasado 16 de julio de 2009, en el que se evidenciaba la falta de progreso sobre la materia.

La resolución urge a las partes en conflicto a poner un fin inmediato a los actos de violencia sexual, considerando que “cuando se utiliza deliberadamente como arma de guerra contra civiles o como parte de un ataque más amplio o sistemático contra la población civil, puede exacerbar significativamente las situaciones de conflicto armado e impedir la restauración de la paz y la seguridad internacional”.

Además, establece la figura de un Representante Especial de Secretario General que pueda ofrecer “un liderazgo coherente y estratégico” y trabajar de manera coordinada con los distintos actores y estamentos involucrados en el tema.

Por otra parte, el texto recuerda la necesidad de luchar contra la impunidad y hace un llamamiento a los Estados parte para que garanticen que los perpetradores sean investigados y llevados ante la justicia y que las víctimas tengan asegurado el acceso a la misma.

Protagonistas de la paz

Al mismo tiempo, la Resolución 1888 recuerda la importancia de la contribución de las mujeres en los procesos de paz y la necesidad de que las agendas y mesas de negociación estén atravesadas de una perspectiva de género en la que se incluyan, entre otros, temas como la violencia sexual y las medidas para su reducción en contextos de rehabilitación postconflicto.

Consciente de la todavía escasa presencia femenina en estos procesos, el Consejo de Seguridad instaba ayer a los países y organismos internacionales a garantizar la plena participación de la mujer en todas las etapas de la resolución de conflictos y consolidación de la paz.

En este sentido, la vicesecretaria general de la ONU, Asha-Rose Migiro, destacaba que la presencia de mujeres en las mesas de negociaciones supone una mejora en la calidad de los acuerdos alcanzados.

Las mujeres tienden a poner los temas de género en la agenda, establecen prioridades diferentes y posiblemente cierran la brecha política de manera más efectiva”, subrayó Migiro.