La Joven fue una gran idea que nació con una de las obras líricas más conmovedoras de Lope de Vega, bajo dirección de Eduardo Vasco: Las bizarrías de Belisa, de allí surgieron los primeros "novatos" espléndidos, donde de inmediato reconocimos a dos actores que darían mucho de sí, hoy ya admirables profesionales: Eva Rufo y David Boceta.

Luego hubo otra del mismo autor, La moza de cántaro. De Lope en Lope se arriba a esta tercera promoción de La Joven Compañía con dieciséis actores seleccionados entre más de 400 aspirantes. Todos menores de 28 años, se han visto obligados a pasar tres fases de severa exigencia. La flexibilidad escénica, nutrida de estudios y experiencia, se ha puesto a prueba en el dificil arte de interpretar personajes de tiempos lejanos con una forma de hablar también ajena.

En una posada, una noche de pasiones decisivas

Como en Las bizarrías de Belisa, en esta Noche toledana, mandan las mujeres: hermosas, decididas, excitantes y valientes, tal y como las amaba Lope de Vega. Es esta una función de los primeros años, con la bullente juventud que le permitía "gamberrear" entre faldas caprichosas y dejarse llevar por los ardientes sueños de las muchachas, ya enamorado pertinaz y conocedor del alma femenina, ávido conquistador de su cuerpo... consciente a temprana edad de que alcanzar la plenitud del amor no sería más que una quimera.

La comedia trata del enredo que ocurre en una posada de Toledo a la que acuden distintos personajes: unos de paso, otros en busca de refugio por causa de la Justicia y otros a vivir los festejos. Lisena busca a su amor, Florencio, que ha huido de Granada, así que se cambia el nombre y se decide a servir en el mesón donde llega Florencio, quien lo hace acompañado de otra dama a la que hace la corte... Alrededor de ellos, distintos personajes entran y salen de la posada ambicionando pasar la mejor de sus noches amorosas en La noche toledana...

La dirección de Carlos Marchena abusa en detalles innecesarios de actualización y ha tomado decisiones lamentables, como en el tramo final dejar a algunos personajes en ropa interior: el ridículo de los juveniles hombrecillos con aspiraciones de donjuanes, a merced de las veleidades de sus adoradas féminas, está tan bien planteado en la obra, que sobra por completo este afán de comicidad ramplona, que bien puede funcionar en otro tipo de espectáculo.

Al margen de esto, también Marchena se entusiasma en demasía con hacer correr y trastabillar a los actores que, de pronto, viajan en ascensor. Bromas fuera de lugar que no merece una obra tan bien estructurada y tan ágil y divertida per se, sin necesidad de estos anacronismos que distraen del texto y la calidad de los personajes.

Gran labor de equipo

Frente a los devaneos del director, y el inevitable equívoco del vestuario de Laura Escribano (tan atemporal que no hay por donde pillarlo) el entramado escénico funciona gracias a un elenco disciplinado que se entrega de principio a fin, embarcado en composiciones difíciles y con los intérpretes metidos a fondo en un vodevil que les exige composiciones difíciles por primera vez en su vida.

Tienen a su favor que cuentan con dos maestros de enorme valía: Vicente Cuesta en la dirección de vocalización y asesoría de verso, y José Tomé como entrenador de actores, un hombre de teatro con amplia experiencia, cuyo último gran trabajo actoral fue en el sensacional Macbeth dirigido por Helena Pimenta.

El reparto merece citarse al completo: Francisco Ortiz, Jonás Alonso, Guillermo de los Santos, Sole Solís, Julia Barceló, Elsa González. Laura Romero, Borja Luna, Natalia Huarte, Alba Enríquez, Carlos Cuevas, Manuel Moya, Ignacio Jiménez, Álvaro de Juan, José Gómez, Samuel Viyuela González.

La noche como aliada de los deseos amorosos, como ocultación de los impulsos inconfesables, como esperanza de alcanzar lo inalcanzable mientras los demás duermen. En resumidas cuentas, la noche como realización amorosa-sexual al compartir con otro el juego del amor. Esta obra de Lope está impregnada de horas nocturnas desde que el sol se pone hasta el alba... (Carlos Marchena)

La noche toledana, de Lope de Vega, versión de Daniel Pérez. teatro Pavón, hasta el 9 de junio. Sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, CNTC, dirigida por Helena Pimenta, quien esta temporada además ha sido responsable de una magistral puesta en escena de La vida es sueño, de Calderón de la Barca, con Blanca Portillo y Marta Poveda, y prepara La verdad sospechosa, de Ruiz de Alarcón, con Rafa Castejón, Nuria Gallardo y Marta Poveda.