La noche de los cristales rotos (Kristallnacht en alemán) fue la culminación de un proceso de persecución y discriminación de los judíos en Alemania, y, al mismo, la primera acción violenta masiva que acabaría con la persecución total y el intento de eliminar a todos los judíos de Europa durante la II Guerra Mundial.

El antisemitismo del movimiento nacionalsocialista

Una de las características fundamentales del movimiento nacionalsocialista era el antisemitismo, el odio a los judíos, por otra parte, ya muy extendido entre el pueblo alemán y otras regiones de Europa. Por ello, hay que tener claro que el antisemitismo no era una característica exclusiva de los nazis, sino que era ya muy común.

En los discursos frecuentes de Adolf Hitler en su periodo de demagogo de cervecería, el racismo y el antisemitismo eran claves de su pensamiento político. En una contradicción enorme, consideraba a los judíos los máximos representantes del capitalismo, y, al mismo tiempo les hacía responsables del bolchevismo. En cualquier caso, eran los máximos enemigos de una Alemania fuerte, y existía, según Adolf Hitler, una conspiración mundial judía contra Alemania.

Las leyes de Nuremberg

Tras la llegada de Adolf Hitler al poder en Enero de 1933, lo que anteriormente eran amenazas, llegaron a ser realidad. Así, en septiembre de 1935 se aprueban las llamadas Leyes de Nuremberg, por una parte la Ley para la protección de la sangre, y, por otra, la Ley de la Ciudadanía del Reich.

Estas leyes prohibían el matrimonio y las relaciones sexuales al margen del matrimonio entre ciudadanos arios y judíos, gitanos o negros. Se establecía penas de cárcel para los infractores.

También establecían una definición objetiva de judío, y de medio-judío, así como negaba la condición de ciudadanos del Reich a los judíos, perdiendo, así, todos sus derechos como ciudadanos, por lo que no podían ser funcionarios del estado.

La persecución de los negocios judíos

Tras una serie de victorias internacionales como la unificación con Austria (Anschluss) o la ocupación de Checoslovaquia, Adolf Hitler ha convertido a Alemania en una potencia europea. Se había aumentado la presión a los judíos para que emigrasen.

Así, en Alemania, a principios de 1933 existían unos 50.000 negocios judíos, en 1938 eran ya sólo 9.000. Los establecimientos judíos estaban marcados, y se habían promovido boicots a los negocios judíos.

Muchos judíos fueron obligados a través de extorsiones a malvender sus negocios a individuos arios. También había habido manifestaciones de violencia contra estos negocios y quema de sinagogas, que culminaron en noviembre de 1938.

La noche de los cristales rotos

El 7 de noviembre de 1938, Herschel Grynszpan, un joven judío polaco, de diecisiete años, había disparado contra un secretario de la embajada alemana en París, Ernst vom Rath. Rath murió al cabo de unas horas. Esto sucedía dos días antes de la conmemoración del intento de golpe de estado de 1923.

Esta fecha era una fiesta señalada en el calendario nacionalsocialista, por lo que el ambiente era propicio a los desmanes que se sucedieron. Este atentado provocó una oleada de violencia patrocinada desde el gobierno y el partido nazi.

Miles de negocios judíos fueron asaltados. Los ciudadanos judíos fueron víctimas de maltratos, palizas y humillaciones. Entre 25.000 y 30.000 judíos fueron detenidos y llevados a campos de concentración. La gran mayoría de sinagogas en Alemania fueron quemadas.

Los bomberos tenían órdenes de evitar que el fuego se extendiera a otros edificios, pero no debían evitar que las sinagogas ardieran totalmente. Al día siguiente la multitud de cristales rotos en las calles procedentes de las tiendas judías asaltadas, fue lo que determinó el nombre con el que es conocida esta noche: La noche de los cristales rotos (Kristallnacht).

El camino a Auschwitz

El progromo de la noche de los cristales rotos, mostró que los nazis no se limitarían a discriminar a los judíos, o a expulsarlos de Alemania. Querían su destrucción completa. No sería hasta la II Guerra Mundial cuando se iniciaron los procesos que llevarían a la creación de Campos de Exterminio y al Holocausto; pero el primer paso hacia Auschwitz o Treblinka ya se había dado.