
- Navidad y excesos - morguefile / Sullivan
Parece que es obligatorio consumir en exceso, las mesas se llenan de comida y de bebidas alcohólicas, en general. Es una tradición que las familias se reúnan en torno a la mesa en las fechas navideñas y que también surjan reuniones de empresa, o celebraciones con amigos. Es un festival de excesos que debemos moderar por nuestro bien.
Excesos en la mesa
De todos es sabido que, en la Navidad, se producen excesos con la comida, sobre todo con los dulces. La tradición implica que en todas las mesas haya una serie de productos típicos que son muy sabrosos, pero que se suelen consumir en demasía.
Por supuesto que no se trata de prescindir de los productos típicos de esas fechas, porque, entre otras cosas, sin ellos desaparecería parte del espíritu navideño, pero sí que la gente se controle, o que adquiera productos bajos en calorías, o sin azúcar, que son igualmente apetitosos y no perjudican tanto nuestra salud.
Exceso en el consumo de energía eléctrica
Los ayuntamientos suelen gastar mucho dinero en adornar e iluminar calles, parques, árboles y edificios, a veces, de forma exagerada.
A nivel familiar, muchos hijos que regresan a casa por Navidad dejan conectados los aparatos eléctricos, ordenadores, vídeos, luces, etc., sin motivo alguno, por olvido y despreocupación, sin conciencia de lo importante que es el ahorro energético.
Los padres se callan y no se atreven a corregir esos hábitos consumistas de sus hijos por temor a enfrentarse a ellos y a molestarles durante su corta estancia en casa. Pero, en realidad, es importante hacerles ver que con sus descuidadas conductas despilfarran absurdamente los recursos naturales.
Una buena forma de hacerlo es decirles: “me gustaría que apagases la luz cuando salgas de la habitación”, fórmula educada que no debe molestar en absoluto, al contrario que otras más agresivas, del estilo de “eres un descuidado” o “eres un despilfarrador”, en las que se critica directamente a la persona y no a su comportamiento.
Es importante ahorrar electricidad no sólo en Navidad
José Antonio Herrera miembro de Ecologistas en Acción nos advierte de que la producción de electricidad constituye, una de las principales causas de destrucción de nuestro medio ambiente al depender mayoritariamente del uso de recursos no renovables. En el año 2005 el 23% de la energía eléctrica producida tuvo su origen en centrales nucleares y hasta el 62% dependía del uso de combustibles fósiles (carbón, fuel y gas).
La producción eléctrica a partir de combustibles fósiles genera, entre otros efectos, la emisión de nitrógeno (NOx) y dióxido de carbono (CO2), siendo este último el causante del efecto invernadero y principal responsable del cambio climático. España es, actualmente, el país de la UE que más se aleja de los objetivos de Kyoto.
Por tanto, hacer un uso racional de la energía supone, no solo un beneficio para la economía doméstica, sino colaborar en la protección ambiental de nuestro planeta. Dos buenas razones para ahorrar energía.
Consumo de alcohol
El consumo de alcohol es típico en Navidad, en las comidas y cenas familiares, de empresas, o con amigos. Es una época muy proclive a las celebraciones que implican necesariamente brindar con alcohol.
Pero siempre hay que procurar que el consumo sea moderado y acompañado de comida. Porque el exceso de consumo de alcohol perjudica seriamente la salud. El doctor Manuel Díaz-Rubio, presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) nos advierte: “La confluencia de las comidas grasas y el alcohol en personas sanas de mediana edad puede desencadenar patologías que van más allá de una indigestión, como la pancreatitis aguda”.
Los enfermos crónicos de hígado, sistema nervioso y páncreas, así como aquellos que toman ciertos medicamentos, los pacientes psiquiátricos o los que van a conducir, todos ellos deben abstenerse de beber. Un consumo moderado no debería exceder de dos vasos de vino y uno de cava en cada comida.
Las mujeres son las más perjudicadas con el consumo de alcohol, porque tienen menos agua en el cuerpo, con lo cual la concentración de alcohol en su sangre es más elevada y, al ser su hígado menor que el de los hombres, tienen menos capacidad de metabolización.
Reflexionar en Navidad
Durante las navidades del año pasado murieron en las carreteras españolas 55 personas por conducir ebrios. Y es importante reflexionar sobre el riesgo que supone el exceso de consumo de alcohol, no solo para la vida del bebedor, sino también para la vida de las demás personas.
En los años 80 se hizo muy famoso un anuncio de la Dirección de Tráfico protagonizado por Stevie Wonder, que decía: “Si bebes, no conduzcas”. ¡Hagámoslo, por favor!
