Al igual que en el resto de los países latinos, gran parte de los festejos de la Natividad han sido adoptados del viejo continente. Tanto los preparativos como los aggiornamientos; desde el árbol con luces y sus adornos, hasta las velas, el pesebre y la apertura de los regalos después de medianoche. En la frontera Argentina existen un sinfín de costumbres poco difundidas, en un particular contexto subtropical, festivo y multicultural.

Nada de nieve en Navidad

El clima a fines de diciembre es de lo más significativo por estas latitudes. Lejos de nevar, la temperatura en Nochebuena ronda entre los 30 y 37 grados. El calor es intenso y las probabilidades de lluvia en algunas zonas nunca es descartado en una región tan inestable. Por consiguiente, es indudable que esto influye notablemente en las costumbres y las formas de la celebración.

Al igual que en todo el mundo la cena es familiar. Si bien en la triple frontera convive una multiplicidad de grupos étnicos y religiosos, las celebraciones populares y más tradicionales se rigen según la fe católica. Mayormente se reúnen los hijos y nietos en la casa de uno de los abuelos luego de asistir a la misa de Nochebuena.

Para elegir el lugar de encuentro también se tiene en cuenta las dimensiones, si cuenta con un patio o jardín grande para armar la mesa y que entren todos cómodamente. La cena es “a la canasta”, es decir, cada uno lleva un poco de comida y bebida al festín.

La cena navideña

La comida mayormente consiste en un plato principal (asado, cordero, chivo, chancho o pollo) acompañado de las ensaladas más variadas y junto a otras guarniciones, como ser: matambre arrollado, feijoada, sopa paraguaya, torta de choclo y mandioca. También abundan comidas étnicas de la región como, el tabulé, el falabel, y los quipes de la comunidad Sirio Libanesa.

Del mismo modo, en las bebidas se encuentra una diversidad de sabores. Los vinos blancos y tintos, la cerveza y el fernet son las bebidas clásicas, a ellas se suman las más festivas, como la sidra y el champaña, y los tragos propios de la región como son la caipirinha, el clericó, y los daiquiris, donde los ingredientes como la sandia y melón son comunes junto a las frutas más tradicionales.

Costumbres

Existen muchas prácticas costumbristas que suelen realizarse en Nochebuena o en los festejos por fin de año. Una de ellas son los racimos de uvas como centro de mesa. La tradición expone que en el momento en que se hacen las doce, hay que comer 12 uvas para tener prosperidad los doce meses. Otro hábito festivo en pos de la bonanza es el uso de ropa interior rosa por parte de las mujeres esa noche.

Cuando suenan las doce en los relojes, los celulares y las radios, nada de brindis: lágrimas, fuegos artificiales y “abrazos de oso”, fuertes y emotivos como la mentada cultura latina nos bautiza. Después de las salutaciones vendrán los brindis, los llamados telefónicos de allegados y el baile, mientras los más pequeños juegan con los cohetes y las estrellitas multicolores por las calles.

Después de media noche

Ya pasada la medianoche, las reuniones se sintetizan en charlas o bailes con los familiares y vecinos. Los jóvenes comienzan a comunicarse con sus amigos para salir a recorrer la ciudad. Al ser temporada alta para el sitio más turístico de la Argentina, se pueden encontrar una variedad de eventos artísticos. Los coches extranjeros que circulan son partes del folclore y comparten junto a los lugareños las veredas y la “Buena nueva” de la Navidad.