Un “dáimón” o demonio tiene una faceta "fiscalizadora", justamente ese es el papel que tiene en el judaísmo.

Por ejemplo, para el judaísmo Satanás o cualquier otra figura demoniaca está... al servicio de D_os, sea como "fiscal" –Satanás- sea como "ejecutor" -algunas tradiciones rabínicas atribuyen ese papel a Samael- o, la propia Lilith, actúa en cierta medida -dentro de esas tradiciones rabínicas- para "castigar" -los infantes que ataca, los hombres a los que tienta o las mujeres que posee lo son porque... estaban predispuestos a ello o lo merecían por algo-. En todos esos casos la acción del "dáimón" no se ejerce sobre "inocentes" sino sobre "culpables" y, en cualquier caso, es una acción al servicio de la divinidad, no contra su voluntad.

Satanás es el máximo demonio posible para el cristianismo, en realidad, para esa religión viene a ser como "el dios del mal", dada la función que tiene dentro de tal creencia, solo que el dogma cristiano no permite "deificarlo", así que tan sólo queda en un poderoso "siervo rebelde".

Etimología de “dáimón” o demonio

Una de las acepciones de "dáimón", es "esperma del Logos", es decir, la simiente del Verbo, o de la Palabra, eso sería lo más exacto, una equiparación con "El Nombre" –Hashem-, etimologicamente, es más especulativo, aunque enlaza con el concepto del D_os del judaísmo –que es, por otro lado, en las versiones recientes del mito de Lilith una divinidad imprescindible, no así en los orígenes mesopotámicos de Lilitu-, pero sí es indudable que "logos" significa "palabra" o "verbo" -y no es menos indudable que, según el judaísmo, el D_os de Yisrael crea por medio del lenguaje y "es" porque... tiene nombre... propio, nadie se lo ha puesto, ya lo tenía, por eso "es"-.

El Bereshit equipara "conocimiento" -gnosis- con una de las características de la deidad -la otra es la inmortalidad-, curiosamente en los primeros capítulos del Bereshit lo que no aparece como característica "sine qua non" de la deidad es... la omnipotencia -que aparece posteriormente en el judaísmo y desde el principio en el cristianismo, de hecho buena parte del discurso teológico cristiano versa sobre ella, pensemos que la controversia que plantea Leibnitz con la Teodicea radica más que en el mal en... un Dios omnipotente que lo permite-.

Los “dáimón” como “ángeles caídos”

Solo hay "caída" si se sigue el discurso cristiano –lo que resulta algo contradictorio con la faceta de “tentador”, pues dicha faceta responde a una misión por cuenta de otro, es decir, estar al servicio de otro-, no existe caída alguna siguiendo el judaísmo, y, se diría, que en los posibles equivalentes "demoniacos" de otras religiones o filosofías tampoco.

Los "asuras" del hinduismo simplemente... son así, no se han rebelado contra nadie, es más, la diferencia entre el concepto de "asura" y el papel de alguna deidad hinduista es prácticamente nula, eso sucede con "Kama", por ejemplo.

Los "dáimón" griegos, aunque sean portadores de malas noticias, están al servicio de los dioses. Son sus mensajeros e intermediarios con los humanos -aunque en general son, para los humanos algo "de mal agüero", dado que no suelen llevar recados "benéficos"-, eso cuando no cubre su papel algún humano -que, lógicamente, se demoniza, y, si se demoniza, resulta que... se diviniza, algo del esperma del Logos pasa a tener... lo cual puede llevar o, más bien, lleva... un precio-.

Los "demonios" mesopotámicos incluidos los más antiguos -la propia Lilitu sumeria- en nada se diferencian de las deidades, excepto en que o son "dioses menores" o aspectos o características específicas y "personalizadas" de un "dios mayor" -esa sería una cuestión a discutir, por ejemplo, respecto a Lilitu, si era alguien al servicio de Inana / Isthar o un aspecto de esta deidad, el altorrelieve Burney tiene elementos para apuntalar esa segunda hipótesis-. Así, pues, desde ese punto de vista, que no es cristiano, no existe caída alguna, aunque... si pueden existir tentadores, tentados y tentaciones.

El “dáimón” de Sócrates

El “dáimón” de Sócrates, parece comportarse en parte como "ethós" (personalidad o carácter) y en parte como "ente simbiótico", y lo es así por como lo definió Sócrates, otorgándole personalidad propia y habitando en él, de no ser por ese aspecto "entico", el “dáimón" socrático formaría una parte del "ethós" de cada individuo o sería sinónimo de "ethós".

La definición socrática -o que se le atribuye- nos impide alcanzar tal conclusión, al menos directa, puede alcanzarse una indirecta: que Sócrates otorga a esa parte de su "ethós" un carácter independiente de “dáimón” tanto para mostrar la dualidad en el individuo como para enlazar con lo divino. Recordemos que los “dáimón” griegos son mensajeros o enviados de los dioses y, a veces, tal papel recae en un humano, así que Sócrates bien pudo situar tal característica en su interior y... al margen o independiente del resto de su “ethós”.

Por lo demás parece que Sócrates colocaba bastante la función de ese dáimón en un aspecto que podríamos definir coloquialmente como "la voz de una conciencia" -sea voz de la propia conciencia, sea voz enviada a la conciencia por la deidad-, voz que, por otra parte, no puede ordenar nada, a lo sumo solo puede persuadir, en consecuencia no se le coloca en plano superior al propio "ethós" -se entienda como parte del mismo o una "personificación" de uno de sus aspectos, o, puramente, un ente con personalidad propia, pero simbiótico con lo humano.

Noción algo difícil, tal vez, pero que fue con la que intentó el filósofo explicar la conexión con la deidad y el fenómeno religioso, a la vez que armonizar lo racional y lo irracional, cosa que, al final, es posible que fuese uno de los factores que le costaron la vida. El "ethós", aquí entendiéndolo en cuanto "yo" -aunque el "yo" es concepto algo más complejo que el "ethós"- sigue siendo quién lleva las "riendas", quién decide finalmente... lo que sea.