La Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) sigue enviando mensajes a la población para cuestionar la seriedad de las versiones sobre las profecías mayas. Esta vez difunde en su canal de Youtube un videoclip en el que explica el calendario Maya y desmiente las teorías difundidas por Internet y que se han hecho populares, que proclaman que el mundo terminará el 21 de diciembre del presente año.

Evidentemente, siguen las preguntas a la NASA y los mensajes preocupados de muchos ciudadanos que creen que en las interpretaciones que se hacen por Internet del calendario maya; estas inquietudes hicieron que desde hace varios días tanto la NASA, como el gobierno norteamericano y otros gobiernos del mundo, pasaran de difundir explicaciones para desmentir tales disparates.

El video de la NASA en Youtube

El videoclip publicado en la cuenta "Sience at NASA" es decir Ciencia en la NASA, y nombrado "Why the World Didn't End Yesterday" lo que significa "Porqué el mundo no se acabó ayer", desarrrolla una explicación sobre las interpretaciones erróneas que el calendario Maya ha sufrido en estos últimos años y sobre todo en estos últimos meses, sin que éstas teorías pseudocientíficas tengan alguna fundamentación válida.

Tal como indica el título del video, la fecha programada en la que se podrá ver el video es el 22 de diciembre, fecha en la que el acontecimiento ya debió pasar sin novedades catastróficas ni cataclismos espaciales.

El video dura poco más de cuatro minutos y por lo que ha trascendido, tres expertos de la NASA explican que no hay vestigios, ni escritos ni ruina alguna de los mayas que indiquen que el fin del mundo sea el próximo solsticio de invierno y destacan que ese pueblo precolombino en realidad, nunca sostuvo que el final de su calendario fuera el final de la Tierra y que tampoco eran profecías.

En este sentido, el científico John Carlson, director del Centro de Arqueoastronomía, argumenta que la fecha era para los mayas el final de su calendario y que a partir del 21 de diciembre empieza otro nuevo, sin que este hecho signifique que deba ocurrir una catástrofe. Es lo mismo que decir que el calendario cristiano que termina el 31 de diciembre de cada año, el primero de enero empieza otro con un nuevo año.

Espacios de tiempo en las mediciones de los mayas

Carlson explica que los mayas calculaban el tiempo por bloques; eran trece bloques de 400 años denominados "Bakctun". Cuando esta medición del calendario llegara a su fin, algo que ocurrirá el 21 de diciembre de 2012, la cuenta de un nuevo bloque empieza nuevamemente.

Las imágenes siempre resultan didácticas y en este caso se compara al calendario maya con el odómetro de un automóvil - el contador de kilómetros -: cuando todos sus dígitos alcanzan el número máximo posible con todos "nueves", no se destruyen el indicador ni el automóvil, sino que se reinicia y vuelve el indicador al número cero (todos "ceros").

Otras de las preocupaciones de muchas personas es la colisión de un asteroide con la Tierra, hecho que es descartado en el video por el astróno Don Yeomans: afirma categóricamente que ningún cometa, ni asteroide tiene una trayectoria de colisión con la Tierra ni que pueda afectar su gravedad, por lo que es falso el impacto o la afectación con el planeta.

El Sol tampoco producirá por ahora el fin del mundo

Si bien el Sol no es una de las preocupaciones principales de los seguidores de las profecías apocalípticas, no faltan quienes anticipan un exceso de su actividad magnética que pueda generar una afectación catastrófica en la Tierra. Esto es desmentido por la astrónoma experta en estrellas de la NASA, Lika Guhathakurta, quien destaca que nuestra estrella no es una amenaza, pese a que se encuentra en una fase de gran actividad, pero que est actividad no es la primera vez ni la más importante de los últimos años.

Las recurrentes desmentidas de la NASA y los gobiernos del mundo no impiden el turismo apocalíptico en lugares que se han considerado emblemáticos o que quedarían fuera de la catástrofe, por sus especiales características geológicas o por su relación con la cultura maya, como el Pico de Bugarach en Francia o la Isla Robinson Crusoe en Chile, entre otros.