¿Qué harías si pudieras controlar el contenido de tus sueños? La mayor parte de la gente suele dar una de dos respuestas a esta pregunta, por encima de cualquier otra: volar, en primer lugar, y satisfacer fantasías sexuales, en segundo.

Y aunque parezcan dos cosas antitéticas y opuestas -“ser consciente” y “soñar”-, existen numerosos testimonios acerca de la posibilidad de que ambas sean practicadas al mismo tiempo.

La Máquina de Sueños

Uno de los testimonios más sensacionales (por el impacto mediático que tuvo en su momento) fue el del escritor y pintor Brion Gysin, íntimo amigo y colaborador del autor beatnik William Burroughs. A Gysin se le atribuye la idea original de crear, en los años 60 del siglo XX, uno de los aparatos más singulares de las últimas décadas: La Máquina de Sueños, o Dreamachine, descrito por él mismo como “el único objeto del mundo diseñado para ser mirado con los ojos cerrados”.

La máquina consta de un cilindro opaco con ranuras practicadas en su superficie, posado verticalmente sobre una base rotatoria, y que contiene en su interior una fuente lumínica, de manera que, al girar el cilindro, los rayos de luz emitidos por la máquina se proyectan intermitentemente sobre los párpados cerrados del usuario, ubicado a poca distancia de la máquina, causando un efecto estroboscópico con una frecuencia de aproximadamente ocho pulsaciones lumínicas por segundo (no es recomendable para personas que sufren de epilepsia).

Ondas alfa y control de los sueños

Esto induce la producción de un determinado tipo de ondas cerebrales (llamadas también “Ondas de Berger” en memoria de Hans Berger, el primer investigador que aplicó la encefalografía al cerebro humano). Específicamente, ondas de tipo alfa, o sea: en el rango de frecuencias de 8 a 12 Hz.

Las ondas alfa, originadas en el lóbulo occipital, se asocian con una fase de relajación y reposo cercano al sueño, pero todavía dentro del campo de la vigilia, y también con la meditación profunda. La producción artificial de estas ondas mediante la Máquina de Sueños permitiría a su usuario tener “sueños lúcidos”, es decir: soñar mientras uno es consciente de que sueña.

Esta es la primera etapa dentro del control de los sueños. Una etapa más avanzada consiste en aprender no sólo a ser consciente de que se está soñando mientras se sueña, sino también lograr dirigir los sueños como si el soñador fuera el director de una película.

Algunos de los personajes o personalidades que han experimentado con la máquina de los sueños y han elogiado sus bondades son David Bowie, Kurt Cobain, John Giorno, Laurie Anderson, Steve Lacy, Keith Haring, Allen Ginsberg, Paul Bowles, Iggy Pop, Marianne Faithfull, Genesis P-Orridge, Floria Sigismondi y William Burroughs.

No es nada "nuevo"

Y Gysin no estaba descubriendo nada nuevo, pues una de las técnicas para entrar en trance y tener visiones utilizadas desde tiempos inmemoriales por el chamán australiano consiste en utilizar su propia mano, levantada hacia el sol, y moverla de manera que los rayos del astro rey se proyecten sobre sus párpados cerrados de manera intermitente, al ser filtrados por los dedos bien separados entre ellos.

Ya en tiempos más cercanos, encontramos que el término "sueño lúcido" fue acuñado en 1913 por un escritor y psiquiatra alemán, Frederick van Eeden, quien pudo determinar que más del 50% de la población tiene al menos un sueño lúcido en su vida, aunque la experiencia suele darse de manera casual, mientras uno están dormido y toma súbitamente consciencia de que está soñando, provocando así casi inmediatamente la interrupción del sueño y el despertar.

Esto suele ocurrir durante -aunque no únicamente- pesadillas o sueños con un alto contenido de imágenes que provocan ansiedad, como un mecanismo de defensa frente a la sensación de peligro que puede ser inducida por dichas imágenes.

Efectos terapéuticos

Y, más allá de la tal vez pueril satisfacción de fantasías íntimas, algunos atribuyen propiedades terapéuticas a la facultad de generar sueños a voluntad, como en el caso de la persona que siente un intenso miedo a hablar en público y escoge soñar que se desempeña como un orador ejemplar ante un nutrido auditorio, contribuyendo así a superar su miedo mediante una especie de reafirmación onírica.

Existen otras técnicas para inducir el sueño lúcido, como la de llevar un diario de sueños y la de repetirnos antes de dormir que vamos a ser capaces de “despertar sin despertar” (esto es, tomar consciencia durante el sueño de que estamos soñando sin que el sueño sea interrumpido), así como la identificación de situaciones anómalas o absurdas dentro del sueño que nos indiquen que no estamos en el plano de lo real.

De igual manera, la técnica ha sido descrita como muy útil para acabar con las pesadillas recurrentes, particularmente en el caso de los niños.

Finalmente, una reflexión: si pasamos aproximadamente un tercio del tiempo durmiendo, ¿por qué no darle un sentido pragmático y útil a esta parte tan inexplorada de nuestras vidas?