Los ciclos periódicos que condicionan en nuestro planeta a multitud de fenómenos y circunstancias, también afectan al extraordinario mundo de la moda. Como si se tratara de una enorme ruleta, con parada fija cada indeterminado número de años, gira sin cesar para mostrarnos en su caprichosa detención algo que, presentándose como novedad deslumbrante, no deja de ser la repetición de lo que antaño ya se conoció y así, en veleidosos intervalos de tiempo, la serie se repite una y otra vez, sin la menor duda para alegría de muchos y desasosiego para otros, dependiendo de la edad y el dinero.

La moda de alta costura

Siempre existirá la presunción, acompañada por supuesto de una posibilidad económica desahogada, de poder lucir bonitos y exclusivos modelos de última moda creados por singulares diseñadores. Se trata de una clientela, en los tiempos actuales escasa pero variada, en la que a veces se confunde el buen gusto con la extravagancia, ya que el dinero no siempre está en razón directa a la formación, los buenos modales, la elegancia o incluso a la edad, de manera que un magnífico abrigo de piel parece perder valor y desmerece en cuanto comienza a hablar su locuaz y poco distinguida propietaria o bien, una bonita capa de suave piel de armiño empaña su vistosidad cubriendo el cuerpo, no demasiado esbelto de una respetable señora, dándole el aspecto de un armadillo. Por eso, alta costura sí, pero con justa medida, como en todo.

Moda en la calle

Aunque se impone el sentido cómodo y práctico en la forma de vestir, la moda se manifiesta continuamente en la calle, impulsada por el afán de imitación que predomina en los humanos, desde siempre. Pequeños, jóvenes y mayores aun presumiendo de tener su personalidad propia, sucumben en ponerse lo que se estila, aunque en muchas ocasiones no les favorezca por su tipo o por situación deforme pasajera. En cambio, pueden verse preciosos vestidos y elegantes prendas masculinas y femeninas que realzan sobremanera los cuerpos de los que las lucen y, en este sentido, la moda corriente, la que de forma habitual disfrutamos cada día en la calle, merece el reconocimiento general.

Sin duda, es el triunfo y merecido premio de cuantos intervienen en el mundo de la costura.

La moda crea riqueza

Que la moda es uno de los puntales básicos en la economía de un país lo demuestra el hecho de su enorme aceptación mundial. La abundancia de certámenes internacionales y el continuo afán de mejora y superación en las llamadas "pasarelas" lleva a la noble competencia regional a tratar de conseguir el mayor atractivo propio, en forma de buenos ingresos económicos indirectos al margen de los genuinos del llamado "mundo de la aguja". La "Pasarela Cibeles", no demasiada veterana, ya disfruta de un prestigio y renombre que enorgullece a la Comunidad de Madrid, de tal forma que, recién terminados los últimos pases de sus atractivas y solicitadas modelos, ya se inician los preparativos para la nueva e inmediata temporada.

Bienvenida sea, en todo momento, la creación de riqueza pero más aún si viene acompañada por el buen gusto, la alegre vistosidad y el magnífico trabajo de un extenso grupo de profesionales.

La moda y sus complementos

Una prenda bien confeccionada, en la que destaque la buena colocación de sus mangas, estupendo asentamiento del cuello, perfecta adaptación de las solapas y el extraordinario ajuste de la cintura se realza, aún más, con unos bonitos zapatos o con un acertado collar como ejemplos de ese numeroso conjunto de complementos que ayudan a darle mayor encanto, si cabe, al modelo que se luce.

El calzado, en concreto, especialmente en la mujer, estiliza su figura embelleciendo las piernas. Así lo manifestó en varias ocasiones nuestro prolífico escritor Alfonso Paso, quien sostenía el maravilloso espectáculo que ofrece a la vista unas piernas femeninas con unos zapatos tipo sandalias con tacón alto o bien cerrados, tipo salón, luciendo unas bonitas piernas cubiertas con finas medias.

El pelo también es moda

Con o sin desfile especial para ello, el pelo es llamativo en cualquier evento o situación más o menos celebrada. Una cuidada melena, un bonito corte "a lo garçon", un recogido moño o una juvenil "cola de caballo", en adecuada combinación con vestidos, trajes, camisas y pantalones formarán un conjunto armonioso y atractivo, en cualquier época del año y en todas las partes del mundo, porque lo bello, lo bien presentado siempre agradará a todos.