
- Un militar español en Mostar - Ministerio de Defensa de España
Tras 18 años de misión, el contingente militar español finaliza su misión en Bosnia–Herzegovina. El país se encuentra en camino hacia la total normalización después de una guerra devastadora. En el proceso de reconstrucción y consolidación de la paz, la participación de las tropas internacionales ha sido trascendental. El Ejército español ha jugado un papel fundamental en el proceso de pacificación de la zona, con una acción alabada a nivel internacional.
Antecedentes: la guerra de Bosnia–Herzegovina
En 1991, las antiguas repúblicas yugoslavas de Eslovenia y Croacia y en 1992 Bosnia–Herzegovina, deciden optar por su independencia. En Bosnia sería el comienzo de una guerra de cuatro años. Los serbios de Bosnia no admitían la independencia del país, y con el apoyo de Belgrado, sumieron al país en el caos.
El 14 de diciembre de 1995 se firman los Acuerdos de Paz de París: se ponía fin al conflicto entre bosnios, croatas y serbios. Los Acuerdos de Dayton configuraban un país dividido con graves tensiones sociales, étnicas y religiosas. Dos entidades dentro de un mismo Estado, la Federación Croata–Musulmana y la República Sprska y un sentimiento de resentimiento que parecía lejos de olvidarse.
La intervención internacional: Bosnia y el papel de la ONU
La situación en Bosnia llegó a puntos insostenibles. En 1992 los serbo–bosnios inician el asedio de Sarajevo. Toda la población civil de la capital bosnia es tomada como rehén y sufren un acoso brutal por parte de francotiradores y bombardeos indiscriminados. La superioridad serbia llega a provocar una crisis humanitaria en el mismo centro de Europa, ante la pasividad occidental.
Con motivo de la guerra de Croacia, la ONU había establecido una fuerza de protección denominada Unprofor. Durante la guerra de Bosnia, la fuerza de las Naciones Unidas tuvo como objetivo la asistencia humanitaria a la población civil. Sin embargo, su actuación quedó oscurecida por la falta de operatividad de los “Cascos azules”. Las matanzas de Srebrenica no hacen más que reforzar la inutilidad de las fuerzas de paz destacadas en Bosnia.
La misión de paz de España en la Unprofor
En 1992 España aprobaba el envío de tropas que se encuadrarían dentro de Unprofor. Desde un primer momento, se estableció su base en la localidad de Mostar. Esta ciudad vivía un duro enfrentamiento entre croatas y musulmanes y la destrucción de su famoso puente significó todo un hito en la historia de la ciudad, representando el enconado odio interétnico presente en el país.
Bajo mandato de la ONU, el contingente español supervisaría la ayuda humanitaria. Este es el momento de mayor peligro para las tropas españolas. El 13 de mayo de 1993 muere el primer soldado español a causa de una granada croata. El 11 de junio de ese mismo año un teniente es muerto por un francotirador cuando se dirigía a un hospital musulmán. Días después, el 19 de junio, cuatro soldados fallecían en un accidente de tráfico al caer al río Neretva.
La paz y la OTAN. España en la SFOR
Los Acuerdos de Dayton de 1995 llevaron la paz a Bosnia, aunque sembrada de una gran inestabilidad. Las tensiones de fondo de la guerra, los conflictos étnicos o religiosos subyacían en el país. La intervención de la OTAN parecía el único medio posible de asegurar la estabilidad de la zona. En ese año, las tropas españolas de la Unprofor son transferidas a la OTAN, pasando a formar parte de la misión denominada SFOR.
El nuevo objetivo básico de las tropas españolas era el mantenimiento de la frágil paz, manteniendo su cuartel operativo en Mostar. De la misma forma, se encomendó a las tropas de la OTAN cooperar con el Tribunal Internacional Penal para la antigua Yugoslavia en la detención de criminales de guerra.
La Eufor: la Unión Europea en Bosnia–Herzegovina
La Declaración de Tesalónica de 2003 confirmó el papel clave de la Unión Europea (UE) en el desarrollo bosnio. Anteriormente, en 2002, la OTAN transfirió su autoridad en la zona a la fuerza de la Unión Europea, Eufor. Su misión seguía siendo la misma: el mantenimiento de la paz y la cooperación para la consolidación de las estructuras de desarrollo del país. El papel español en la Eufor ha sido destacado, reflejando el peso internacional del Ejército español en este tipo de misiones.
El Ejército español ha cumplido un papel relevante en las misiones de pacificación de la antigua república yugoslava. 18 años de operaciones en las que han participado 46.000 militares y que se han saldado con 23 bajas. La reciente noticia del repliegue de las tropas españolas nos indica el nivel de normalización que ha alcanzado en los últimos años Bosnia–Herzegovina después de sufrir una de las guerras más salvajes en pleno corazón de la civilizada Europa.
