"Mi obra proviene originalmente de la estética de las instantáneas... las instantáneas las tomo con amor para recordar gente, lugares y momentos especiales. Éstas crean historia al documentar la historia." Son las palabras que la fotógrafa Nan Goldin, nacida el 12 de diciembre de 1953 en Washington, D.C., utiliza para describir su obra y filosofía personal.

El trabajo de esta fotógrafa está ligado íntimamente con su historia, como si se tratara de una bitácora, un diario o una caja negra de avión para no olvidarse de sí misma. La nostalgia de lo vivido es el motor que la lleva a producir, pero en sus imágenes aparece como su sello personal, es el velo que recubre las habitaciones y los rostros de las personas que ella acepta como amigos.

El descubrimiento de la fotografía

A los pocos años de vivir en Washington, sus padres se divorciaron por diferencias religiosas irreconciliables, ya que su padre era judío y su madre católica. Por esta razón, Nan tuvo que irse a un suburbio en Boston, viviendo en diferentes casas de familias adoptivas.

En 1965, sucedió un acontecimiento que marcaría a Nan Goldin de por vida: el suicidio de su hermana mayor, Barbara Holly Goldin. Perturbada por esto, Nan decidió refugiarse con sus amigos, ya que las familias tradicionales y la vida convencional no eran precisamente lo idóneo para ella. Pronto ingresó a la escuela alternativa Satya Community School, localizada en la comunidad de Satya en Lincoln, Massachusetts, donde conoció a dos personas que fueron grandes influencias en su obra: David Armstrong y Suzanne Fletcher.

Así, Goldin comenzó a sentir la pasión por la fotografía, con ella intentaba capturar el presente para no olvidarlo jamás. Junto con sus amigos se disfrazaban e inventaban juegos que la artista retrataba. También entró al ambiente de los drag queens de Staya y se hizo amiga de muchos de ellos, por lo que se dedicaba a fotografiar festivales y eventos. Se involucraba en el proceso de travestismo y se concentraba principalmente en las miradas, pero esas miradas hacia dentro, introspectivas, de algún modo narcisistas.

Tiempo después, Nan Goldin ingresó a la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston, donde conoció a artistas de la talla de Phillip Lorca di Corcia y Monika Navarro.

El barrio de Bowery

En 1978, Goldin se mudó al barrio de Bowery en Manhattan. En esta época, el trabajo de esta fotógrafa se destaca por sus retratos de la vida con excesos, el abuso de drogas, la vida nocturna y la promiscuidad, lo que era el lugar común del círculo de sus amistades. Al respecto, Goldin escribió: "Creo que uno debería crear a partir de lo que conoce y hablar sobre su propia tribu. Sólo puedes hablar con verdadera comprensión y empatía sobre lo que has experimentado." De esta manera, Nan logró crear un portafolio que documentaba las fiestas, las relaciones de pareja y las golpizas, que retrataban un grupo de amigos como si se tratara de un microscopio de la vida emocional.

Uno de los lugares que frecuentaba era el Tin Pan Alley, donde se organizaban fiestas que Goldin explotaba para su propia obra y además se encontraba con artistas como Kiki Smith, Cookie Mueller y Barbara Ess.

El final de los años 80

El abuso de estupefacientes comenzó a tomar control de la vida de Nan, por lo que tuvo que ser ingresada a una clínica de desintoxicación. Pero eso no impidió su necesidad de documentar la vida cotidiana.

Así, la artista logra adentrar a los espectadores en su mundo, en su propio dolor, en los ataques de abstinencia, en su camilla y en los pasillos de la clínica. Pero no sólo son los eventos y los ambientes, también está la técnica que utiliza Nan para significar: los desenfoques, las sobreexposiciones de luz, los elementos que aparecen tímidamente en las escenas. La obra de Goldin se distingue por su sencillez. No son las grandes escenografías ni los modelos posando perfectamente en un ciclorama, al contrario, son tomas en las que no hay mucho control de luz, mucho más espontáneas.

Fue también en esa década cuando varios de los amigos de Goldin comenzaron a morir por una relativa nueva enfermedad llamada SIDA. Una de sus series más importantes se titula The Cookie portfolio, 15 fotografías en las que Goldin narra el proceso de deterioro de su gran amigo travestista Cookie Mueller.

El patio del diablo

La publicación más reciente de Nan Goldin, en la que recopila varias series como Elements, 57 days, Still on earth y From here to maternity, se titula El patio del diablo y está editado bajo el respetable sello de Phaidon. En este libro, se refleja totalmente la identidad de esta fotógrafa tan galardonada por todo el mundo. Imágenes en hospitales, en la intimidad de la habitación de una pareja mientras hace el amor, en el baño, en la soledad y en la desnudez total.

Y algo muy importante en este libro es la colaboración de músicos y escritores como Leonard Cohen, Nick Cave, Enrique Juncosa, Catherine Lampert, Richard Price y Catherine Olds.

El trabajo de Nan Goldin debe apreciarse como meros momentos estéticos, imágenes poéticas de una vida que se dedica a retratar otras vidas; la mirada íntima que penetra no como voyeurista, sino como protagonista de sucesos fundamentales: el amor, el dolor, la tristeza, la alegría y la vida misma.