Desde el 18 de marzo, fecha en que comenzó esta 'bomberada', como él mismo definió en un primer momento al proyecto 'La memoria es el camino', Guillermo Nagore ha recorrido más de 6.000 kilómetros por tierras de España, Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Bosnia Hercegovina, Serbia, Macedonia, Grecia, Turquía e Israel hasta culminar con su entrada en Jerusalén el domingo, 16 de diciembre, después de nueve meses viajando por tierra, mar y aire.

A pesar de que las previsiones de Nagore calculaban unos 7.050 kilómetros andando desde el extremo occidental gallego hasta la Ciudad Santa, una inoportuna lesión en su dedo meñique del pie derecho y los imponderables surgidos por las revueltas sociales en Siria hicieron que el peregrino se replantease su camino y decidiera continuar hasta el final por otros medios para reclamar una política de Estado para el Alzheimer. Han sido 6.086 kilómetros "por los despistados", como dice el periodista navarro.

Por tierra, mar y aire

En un primer tramo de 3.735 kilómetros, entre Finisterre y Sarajevo, Nagore caminó buscando y viviendo historias relacionadas con esta enfermedad degenerativa que afecta en España a cerca de cuatro millones de personas, entre quienes la sufren y sus cuidadores, y a unos 36 millones en el mundo. Su labor de divulgación y de concienciación mediante encuentros, charlas y conferencias fue permeando en una sociedad que, poco a poco, se está sumando al proyecto 'La memoria es el camino' para intentar mejorar la situación de los afectados.

Tras aguantar los dolores en su dedo y superar una operación quirúrgica en Sarajevo, que retrasaron sus planes, Guillermo Nagore tomó la decisión de seguir adelante con su proyecto y con su camino, si no exclusivamente a pie, sí de otra manera.

Tomó un barco en Estambul, cruzó Turquía en autobuses y voló hasta Tel Aviv para llegar a tiempo a su cita a las puertas de Jerusalén, donde una buena representación de amigos lo estaba esperando para acompañarlo a pie en sus 70 kilómetros finales del camino. Tuvo que evitar el paso por Chipre y Siria, como estaba previsto, pero las circunstancias mandaron.

La combinación de autobús, barco y avión permitió que el caminante estuviera en Jerusalén en las fechas establecidas a pesar del problema surgido en Turquía por el extravío de su pasaporte, rápidamente solucionado por la pronta intervención administrativa a raíz de las presiones en las redes sociales, y la pérdida de su mochila cargada con un ordenador portátil y otras pertenencias personales en el trayecto aéreo entre Antalya (Turquía) y Tel Aviv (Israel).

Sembrando y recogiendo

Bajo el lema 'La memoria es el camino', que da nombre al proyecto patrocinado por la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias (CEAFA), el periodista navarro ha reclamado mayor atención para los afectados a través de diferentes soportes mediáticos y redes sociales a su paso por once países.

En su lucha diaria durante estos meses, se han ido involucrando diferentes sectores de la población, tanto a título personal como a título colectivo, instituciones oficiales, ayuntamientos, parlamentos y otras entidades, alcanzando el centenar de ciudades solidarias con el proyecto en este tiempo.

Su labor de divulgación no ha tardado en obtener un reconocimiento a través de, entre otros, dos premios de especial relevancia como el galardón al mejor trabajo de periodismo social, impulsado y patrocinado por CINFA y la Asociación de Periodistas de Navarra, y el premio anual que concede la Asociación de Esclerosis Múltiple de Navarra (ADEMNA) por "su esfuerzo y compromiso con las personas diagnosticadas de Alzheimer pidiendo una política de Estado sobre esta enfermedad".

El camino termina, pero el proyecto continúa

La aventura del paso a paso, del kilómetro a kilómetro y de la historia personal, conociendo situaciones diferentes y divulgando las necesidades que genera el Alzheimer, ha concluido con la llegada a Jerusalén. Sin embargo, el proyecto para lograr una política de Estado para los afectados por esta enfermedad del olvido no se detiene aquí. El primer paso se ha dado, un gran paso, pero aún falta mucho por hacer en este largo camino.