El 29 de septiembre de 1978 moría bajo extrañas circunstancias y tan sólo 33 días después de haber sido proclamado Papa: Juan Pablo I. Contaron que la muerte del Papa de la sonrisa, por cierto con grandes planes de reforma en el Vaticano, fue debida a un infarto, pero no fueron pocas las voces que denunciaron un asesinato. Un veloz embalsamiento y una serie de muertes misteriosas en el entorno del fallecido no hicieron sino desconfiar aún más de la versión oficial.

Orígenes de la masonería

Unos la definen como una sociedad dedicada a labores humanitarias y filantrópicas. Pero otros no dudan en evaluarla como la sociedad secreta más influyente del mundo. Una antigua sociedad que mezcla las tradiciones más paganas del antiguo Egipto con las raíces más profundas del cristianismo.

Al igual que en su definición, existe una gran controversia en los orígenes de la masonería. Mientras las órdenes superiores masónicas sitúan su nacimiento en los tiempos de Noé, historiadores sostienen que esta sociedad esotérica proviene de la cultura gremial de los albañiles medievales, también llamados masones. Éstos disponían de lugares de reunión llamados logias donde intercambiaban los secretos de su profesión: la construcción.

Pero según la bibliografía masónica, la sociedad en sí, encuentra sus orígenes en la Corona británica del siglo XVII. No obstante, no tardaría en cruzar el Canal de la Mancha para extenderse por todo el territorio francés, donde desde entonces ha jugado un papel más que relevante. Napoleón Bonaparte, el famoso general francés, se encargaría más tarde de extenderlo al resto de países europeos.

Las logias: estructura de la masonería

Los masones se agrupan en logias donde se reúnen periódicamente para ejercer sus rituales. Éstas a su vez forman organizaciones de ámbito superior como el “El Gran Oriente Francés” que engloba a la totalidad de logias francesas.

Existe una estructura jerárquica en la masonería que queda definida por medio de 33 grados. Los masones empiezan siendo aprendices para luego ser iniciados. Conforme van avanzando de grado se les van revelando los secretos masónicos. Sólo los grados superiores conocen las pretensiones de la masonería y tan sólo unos elegidos llegan al grado superior de Gran Maestre.

Los motivos por los que una persona puede llegar a iniciarse en la masonería son de lo más diversos. Mozart, por ejemplo, se inició convencido de que ello le proporcionaría el secreto de las esferas musicales. Otros se adentraron en este sombrío mundo con el propósito de establecer una gran red de contactos para escalar en sus profesiones. Y sólo unos pocos, en concreto gente posicionada estratégicamente en los órganos de mando de nuestra sociedad, son buscados por las propias logias para servir a la causa masónica.

Propósitos peligrosos que atentan contra la libertad

Los abundantes hechos históricos de los últimos siglos colocan a la sociedad secreta como una orden que pretende distinguir el bien del mal clasificando a los hombres por símbolos y fórmulas. Su propósito no es otro sino el de amoldar mediante toda forma de poder la sociedad en la que vivimos a los estándares globales y universales en los que ella cree.

La masonería intenta acomodarse de manera oculta entre las estructuras jerárquicas piramidales de un gran número de organismos con poder para así poder cumplir con su cometido. Pero a día de hoy la Historia la ha presentado tan sólo como una gran arma para derrocar regímenes o gobiernos. Algo que queda bien lejos de ser una forma de constituir un gobierno próspero y estable.

El juramento en el ritual de iniciación de no revelar jamás, bajo pena de vida, los misterios de la masonería no hace sino desconfiar de los propósitos de dicha sociedad. Prueba de ello la da el caso del periodista italiano Mino Pecorelli perteneciente a la logia P2 que tras revelar una lista de masones fue asesinado bajo circunstancias un tanto extrañas. La misma suerte corrió William Morgan que tras decepcionarle el proyecto masónico decidió revelar los secretos de éste en un libro, pero antes de que éste llegara a publicarse Morgan fue arrojado al río Niágara, donde murió ahogado.

Sociedad actual: víctima potencial

Una sociedad adormecida y con falta de criticismo es víctima potencial de una sociedad esotérica como ésta que trata de infiltrarse en el poder para luego aplicar un sectarismo que acabe con los valores más antiguos de una sociedad. Más si cabe cuando todo ello se realiza de manera oculta bajo la falsa concepción actual de libertad enmascarada en la exaltación de lo políticamente correcto.