La mancha de petróleo que avanza hacia las costas de Luisiana en forma de marea negra ha sido declarada "catástrofe nacional" por la secretaria de Defensa estadounidense Janet Napolitano. Al mismo tiempo el presidente Barack Obama se ha comprometido a "movilizar todos los medios a su disposición", incluso el ejército.

Obama ha instado al Departamento de Defensa a ayudar en lo posible a la compañía BP en la lucha contra ésta y ha enviado tres altos cargos oficiales a Louisiana. El gobernador Bobby Jindal pedía ayer ayuda, dado que la mancha de petróleo se acerca peligrosamente a la costa.

Un problema de alcance nacional

Janet Napolitano ha declarado que "empujaremos a BP para que haga todos los esfuerzos y asuma su responsabilidad. Al tiempo vigilaremos esos esfuerzos y añadiremos de nuestra parte todos los recursos necesarios". Los guardacostas han advertido que el vertido es mucho mayor de lo que se estimó en principio y puede verter más de 800.000 litros diarios al mar.

Desde BP se admite la existencia de una nueva fuga. Según Charlie Henry, el crudo no comenzará a concentrarse en el delta del Missisipi y sus marismas hasta dentro de unos días. Cuando suceda, lo hará dentro de un área de especial protección natural, con lo que se trataría de una catástrofe ecológica de enormes dimensiones. Ante este escenario se ha activado un programa federal que "supone utilizar los recursos de todos los estados que sean necesarios".

Un accidente incontrolable

El vertido comenzó el pasado 20 de abril con una explosión en una plataforma de perforación petrolífera a 80 kilómetros de la costa de Lusiana, matando a 11 trabajadores. Cuando la torre se hundió, dos días después, el tubo de extracción se dobló y se hundió a una profundidad de 1.500 metros, comenzando la marea negra.

De momento, aún no se ha encontrado la manera de atajar la mancha que avanza hacia la costa. El portavos del Pentágono, Geoff Morrell, reconoce que no tienen ninguna idea sobre cual es la mejor estrategia a tomar. Aunque se pensó en principio en incendiar la mancha de petróleo, mediante el sistema de quemarla in-situ, un proceso que intenta segmentarla e incendiarla lejos de la costa. Los problemas ecológicos que se derivarían de esa operación hacen difícil que se tome esta solución.

Además, sólo se muestra efectiva cuando la mancha es lo bastante espesa, lo que no ocurre en este caso. Tampoco ha sido posible enganchar a un sistema de drenaje el tubo suelto.

Un santuario para la fauna en peligro

Las marismas de Louisiana son una zona de especial protección para la fauna, especialmente aves acuáticas que encuentran aquí un verdadero santuario. Los otros Estados de la región, como Florida, Alabama y Misisipi, temen que no sólo se contaminen sus playas, sino que se perjudique a sus pesquerías, cruciales para la economía local.

Los pescadores de gambas de Lousiana, de momento, van a denunciar a BP por "negligencia y polución". Las autoridades han optado por "espantar del lugar" a las aves, e utilizar barcos de pesca de gambas como improvisados aparatos de limpieza. Con la llegada de Napolitano y los cargos militares se espera que quede en sus manos el control de la crisis a nivel nacional.