La magia es tan antigua como la existencia del hombre. En cualquier rincón del planeta donde se haya desarrollado alguna forma de vida humana, ha estado presente la magia. La magia fue en el pasado un cuerpo de conocimientos coherente y la fuente de evolución del hombre.

El conocimiento y la magia

Muy al contrario de lo que se suele pensar, el mundo nunca ha sido para ninguna cultura, un lugar del todo caótico e incomprensible, pues como bien dice el antropólogo Bronislaw Malinowski en su obra Magia, ciencia y religión: “no hay arte ni oficio, por primitivo que sea, ni forma organizada de caza, pesca, cultivo o depredación, que haya podido inventarse o mantenerse sin la cuidadosa observación de los procesos naturales y sin una firme creencia en su regularidad…”

Los chamanes de las sociedades tribales, (tal como se cree, fue en las sociedades primitivas); igual se han ocupado de perfeccionar y enseñar las artes y oficios para la vida cotidiana, como de mantener la salud física y emocional de las personas y de la comunidad en general.

Para los chamanes de antes y de hoy así como para sus antiguos herederos; lo sagrado y lo profano formarían parte de una misma realidad y el conocimiento sería uno solo y su carácter pragmático. A este cuerpo de conocimientos se le nombraría con el tiempo magia.

Más aún, la visión de un orden comprensible no solo se limitaba al mundo material, si no que abarcaba a la vez un mundo etéreo, pues para ellos el cosmos estaba conformado por estas dos caras y por múltiples planos unidos por un complejo entramado.

La magia: un cuerpo de conocimientos coherente

La premisa en cuanto al conocimiento de los hombres de conocimiento del pasado no era muy diferente a la que es hoy la de la ciencia: un universo que obedecía a un orden, por lo que, hasta cierto punto, podía entenderse, predecir y reproducir, y era en esto último en lo que residía precisamente la magia.

En consideración a lo anterior, la magia no pretendía “... producir resultados contrarios a las leyes naturales” (Wikipedia). Como hoy se suele describir en el diccionario. Más bien buscaba entender y saber aplicar según fuera el caso las reglas tanto en la realidad material como etérea. Esto explica por un lado como todas las culturas fueran capaces de desarrollar con efectividad diferentes artes y oficios.

En cuanto a los avances en el plano etéreo, éstos difícilmente se pueden percibir y reconocer por una civilización que solo distingue y vive orientada a lo material. Sin embargo, muchos supuestos misterios de las viejas civilizaciones bien podrían explicarse considerando su conocimiento de lo etéreo, quedando como materia para otro artículo.

La magia después de la ciencia

En el siglo XVII, las condiciones sociales y políticas en Inglaterra llevarían a truncar la magia y extraer de ella la ciencia. La magia perdería su sentido original, reduciéndose para muchos solo a superstición y charlatanería.

Sin embargo, a medida que la ciencia se ha alejado del plano más inmediato y se ha internado en terrenos más sutiles, sus conclusiones y propuestas no son muy diferentes a las del misticismo o la magia. Es así como se han llegado a plantear un tiempo y espacio elástico o agujeros negros que son portales a otras realidades.

La magia cotidiana y al alcance de todos

Independientemente de la posición de la magia en el mundo moderno, ésta es inherente a la condición humana, y por ello, se podría decir que cualquier hombre está dotado con el don de ser un hechicero. Para practicarla, no requiere de extraña parafernalia, de encantamientos, pócimas y frases crípticas; incluso, la mayor parte del tiempo lo hace en forma inconsciente y hasta sin mucho sentido de asombro.

Y es que, no se puede negar que un cocinero practica magia cuando mezclando ingredientes y métodos logra nuevos sabores y texturas que hacen experimentar a sus comensales un mundo de sentimientos y sensaciones. O que, el escritor que con sólo un pedazo de papel hace viajar a sus lectores por el tiempo y diversos lugares o convivir íntimamente con variados personajes, con tal exactitud que cuando llegan a ver en pantalla grande una de estas historias muchas veces descubren con asombro la gran similitud con lo que imaginaron.