El estado de California es uno de esos territorios que además de ser conocido por sus playas, sus películas, su industria tecnológica e informática y sus calles empinadas de San Francisco; posee algunas de las zonas naturales más espectaculares del planeta. Una de ellas es el vasto y fabuloso entorno natural de Yosemite, a tan solo media jornada en coche desde la vaporosa ciudad de Los Ángeles. Pero este entorno inigualable de bosque y clima Mediterráneo choca de lleno, a tan solo 150 kilómetros del primero, con otro de los parques más importantes de la zona: el Death Valley (Valle de la Muerte), uno de los escenarios más espectaculares de desierto y calor infernal.

La amplia vegetación, los extensos espacios naturales y los entornos protegidos es una de las cartas de presentación de California, un territorio donde se conjuga y se mezcla la industria del cine, la vida de los principales actores y actrices del mundo de la pantalla y la potente empresa de investigación tecnológica de tablets, teléfonos inteligentes y ordenadores con un portentoso imperio natural de primer orden.

La joya de la corona

El parque protegido de Yosemite se encuentra dentro de Sierra Nevada y es, sin duda, uno de los más bellos del mundo. Desde las cascadas del Valle Verde Esmeralda hasta las secuoyas gigantes de Mariposa Grove, o la imponente y amplia fauna existente, sobre todo en osos negros, hacen de esta zona una de las visitadas de EEUU y uno de los espacios más admirados. No en vano, el parque fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y recibe cada año a más de tres millones y medio de visitantes.

Yosemite posee cuatro entradas principales dependiendo, prácticamente en cada uno de los extremos del parque, dependiendo de donde se proceda. En el Sur se encuentra la South Entrance, procedente de Fresno; en el Oeste, la Big Oak Flat y la Arch Rock, procedentes de San Francisco y Los Ángeles; y en el este la Tioga Pass, que viene de Nevada y de Las Vegas. El acceso al parque tiene un coste de 20 dólares por vehículo -es casi obligatorio moverse en coche dadas las distancias existentes y la escasez de medios públicos de comunicación- o 10 dólares por persona, si se entra a píe. En cualquier caso la entrada dura una semana.

Macizos, cascadas y secuoyas

Uno de los principales puntos de interés de Yosemite es su gran macizo granítico El Capitán, de 2.307 metros de altura, lo que supone que sea uno de los monolitos más grandes y atractivos del mundo. Pero el parque cuenta con otros imponentes picos, como el Half Dome, de 2.695 metros.

Las cascadas es otro de los atractivos turísticos de la zona. Así, el Salto Yosemite es la cascada más alta de EEUU, que cae agua desde 739 metros en tres niveles diferentes. Tampoco es menos impresionante el denominado Salto Bridaveil u otras cascadas que salpican el parque y que pueden ser visitadas.

Pero sin lugar a dudas, una de las delicias de la visita será rodearse de secuoyas gigantes en la zona de Mariposa Grove, donde se encuentran algunos de los ejemplares más antiguos del planeta, como el Grizzly Giant, que data, nada más y nada menos, que de hace 2.700 años, es decir, surgió en la época en la que los antiguos griegos celebraban los primeros Juegos Olímpicos. Y todavía se mantiene en pie.

Los deportes que se pueden practicar dentro del parque Yosemite son varios y variados, dependiendo de la condición física de cada uno y de las capacidades y actitudes propias en el ejercicio de cada disciplina. No hay que olvidar que, en muchos casos, se requerirá una práctica profesional o semiprofesional para acometerlos, como sucede con la escalada a algunos de los más imponentes macizos.

En otros supuestos, la actividad será más amateur, como sucede con el excursionismo, la natación en el río Merced o la equitación por algunos de los bellos parajes del parque. También se puede practicar rafting y deportes de invierno.

El desierto

A tan solo unas horas de los valles verdes y robustos de Yosemite, el viajero se encuentra con casi 13.000 kilómetros cuadrados de desierto, de tierra árida, y de calor infernal, que puede llegar a superar los 48 grados (en 1913 se registró aquí la temperatura más alta de EEUU: 56,6 grados). Es el Death Valley o Valle de la Muerte. Este territorio desértico no es un valle auténtico, sino que se trata de una cuenca formada por diferentes terremotos a lo largo de los siglos.

En cualquier caso, el Death Valley posee una imponente riqueza natural y geológica desde el punto de vista de su propia óptica. Así, el Valle de la Muerte cuenta con ruinas arqueológicas, dunas de arena gigantes, cañones asombrosos de mármol, rocas enormes, cráteres y oasis a las sombra de palmeras. Todo un lujo para los sentidos. Además de un silencio aterrador que proporciona una profunda paz exterior e interior.

Pero el desierto también posee vida, en sus áridas tierras habitan docenas de singulares especies que solo se encuentran en estos ambientes.

El viajero no debe perderse, si puede, los brillantes, secos y luminosos atardeceres en algunos de los múltiples puntos de interés que posee la zona, ya sea en un mirador o entre la arena, la tierra o el mármol de la zona. Todo un mundo de sensaciones únicas para la pupila.

Los parques naturales de California, como los descritos de Yosemite y Death Valley, muestran una cara más de este Estado del Pacífico de Estados Unidos que se añade a las populares imágenes sobre la costa Oeste americana, como son la industria del cine, Hollywood, la empresa tecnológica o las ciudades de Los Ángeles, San Francisco o Palo Alto.