El 3 de marzo de 2009, Melchor Flores se presentó ante la policía de Monterrey para denunciar la desaparición de su hijo Melchor Flores Hernández, un artista performance “callejero” que trabajaba en las plazas públicas de esta ciudad con su espectáculo de estatua viviente.

A Flores Hernández, conocido como el “Vaquero Galáctico”, lo detuvieron afuera de su domicilio el 25 de febrero de 2009 elementos de la policía de esta localidad “a bordo de las unidades 538, 534 y 540” y después ya no se le volvió a ver.

La constante lucha de Melchor Flores provocó la detención de 12 elementos de la policía de Monterrey en mayo de 2010, de los cuales dos declararon ante el Ministerio Público haber participado en el secuestro de su hijo “por órdenes de un alto mando de la delincuencia organizada y haberlo entregado a un grupo de sicarios, quienes lo mataron y desaparecieron su cuerpo”.

Una tragedia que inunda a México

La historia del señor Melchor Flores es una entre las miles que sufre México en el marco de la “lucha contra el crimen organizado” que lleva a cabo el gobierno federal desde el 2006.

Miles de desapariciones, secuestros, asesinatos y torturas han sido “los daños colaterales” –como los llama el gobierno federal- de esta lucha que cada vez deja más sensible a la sociedad.

Según el último reporte de la Procuraduría General de la República (PGR), en lo que va de este sexenio suman 47 mil 515 los muertos clasificados por esta dependencia como “fallecimientos por presunta rivalidad delincuencial”.

Sin embrago, el Sistema Nacional de Seguridad contabilizó “82 mil 073 homicidios dolosos” del 2006 al 2011 y para algunas ONG’S, la cifra de muertos rebasa ya los 60 mil.

Desapariciones y secuestros, otra herida abierta

Las desapariciones forzadas y los secuestros son otra de las consecuencias que ha dejado esta “lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico” y al igual que los muertos, van en aumento, suceden todos los días y le puede pasar a cualquier persona en cualquier lugar.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) informó que tiene 5 300 reportes de personas desaparecidas hasta el 2012, pero la cifra es mucho mayor si se toma en cuenta los casos en donde los familiares no han levantado ninguna denuncia debido a las constantes amenazas por parte de algunos miembros de la delincuencia organizada y el narcotráfico.

La estrategia de guerra contra el narcotráfico ha desatado una espiral de violencia que tiene ya más de 50,000 muertos como cifra inescapable y más de 10,000 desaparecidos”, explican en entrevista los miembros del Colectivo Sensacional Inoperante, un grupo de artistas, escritores, actores y ciudadanos que realizan acciones de protesta pacífica ante la ola de violencia que vive México.

Participación del Ejército, Marina y Fuerzas Federales en desapariciones

Para el Colectivo Sensacional Inoperante -donde participan Antonio Calera-Grobet, Ignacio Pla, Vivian Abenshushan, Andrea Fuentes, Luigi Amara, Alejandro Ortiz, Minerva Hernández y Leonel Sagahón, entre otros-, señala que “el terrible hecho de las desapariciones forzadas en nuestro país en estos días se multiplica de manera alarmante y muchas veces invisible en México por razones muy diversas”.

Y agregan: “migrantes desaparecidos en su tránsito hacia EU, mujeres desaparecidas de camino a la maquila, hombres desaparecidos por la mañana o por la noche, niñas y niños, activistas políticos, miembros de la policía, taqueros, estudiantes; esa es nuestra realidad”.

Pero lo más preocupante, es que los familiares de personas desaparecidas sufren la angustia y la impotencia de no tener a quien acudir en busca de auxilio ya que en muchos casos, son las propias autoridades las que realizan los secuestros y las desapariciones.

“Estas desapariciones son a manos del crimen organizado, pero muchas veces también del ejército y la marina, lo cual lo vuelve doblemente preocupante”, señalan los activistas.

Esto lo respalda el informe sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias que realizó un grupo de especialistas de las Naciones Unidas (ONU) en México a principios de 2011, donde concluyeron que “hay evidencia concreta, detallada y verosímil de casos de desapariciones de personas donde intervinieron directa o indirectamente las autoridades”.

Además, añade el documento: “la impunidad es un patrón crónico y presente en los casos de desapariciones forzadas, y no se están realizando los esfuerzos suficientes para determinar la suerte o el paradero de las personas desaparecidas, sancionar a los responsables y garantizar el derecho a la verdad y la reparación”.

En medio de este contexto de incertidumbre, la sociedad se ha encargado de crear los medios a través de los cuales el país ha conocido las terribles historias de desapariciones y asesinatos que han destruido a familias enteras.

Solidaridad colectiva ante desaparecidos y muertos

Desde el pronunciamiento de “ya estamos hasta la madre” que dijo Javier Sicilia, principal promotor del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad luego del asesinato de su hijo, hasta las manifestaciones artísticas simbólicas organizadas por diversos colectivos, la sociedad mexicana ha encontrado a través de estas expresiones algunas válvulas de escape a las frustraciones e impotencia que produce perder a un ser querido en medio de esta “lucha”.

Así, el Colectivo Sensacional Inoperante ha promovido acciones simbólicas para manifestar su rechazo a la dura realidad que viven miles de familias mexicanas. “Decidimos convocar a los ciudadanos de a pie a dejar un par de zapatos vacíos en el Ángel de la Independencia, los zapatos como el último indicio de esos individuos fugados sin dejar huella que dejan a miles de familias en la incertidumbre y no reciben ayuda alguna del Estado para encontrar a sus familiares”.

Más allá de las cifras de los muertos y desaparecidos en los últimos cinco años, México se desangra a través de los padres, hermanos, hijos, tíos y primos de todos aquellos que un día no aparecieron más y que no tenían nada que ver ni con el narcotráfico ni con el crimen organizado, a pesar de la insistencia del gobierno federal de tacharlos como “delincuentes”.

“En México no hay otro camino, hay que levantar la voz entre todos para que le grite al gobierno que no se puede ir con un país con cincuenta mil muertos y 10 mil desaparecidos a cuestas y que hay una herida muy grande que hay que sanar en toda la sociedad”, concluyen los miembros de la Sensacional Inoperante.