A media noche del pasado 20 de Julio en Denver- Estados Unidos- un joven irrumpió en plena función de “Batman El Caballero de la Noche”. Vestía un atuendo similar al utilizado por el villano “Bane”, personaje de esta película. El muchacho lanzó unos gases lacrimógenos y comenzó a disparar, asesinando a 12 personas y dejando 50 heridos. La comunidad- consternada- no dudó en tildarlo de loco.

Cada vez nos llenamos más y más de noticias como esta que aparentan no tener una explicación lógica. Así también denota un aumento considerable en la taza de suicidios, depresiones y otros casos que son tildados como locura.

Grandes músicos, pintores y líderes también han sido incluidos bajo el alero de la locura, pues salen del patrón normal al que la sociedad acostumbra. Cabe preguntarse ¿qué es la locura?; ¿una enfermedad?, ¿un concepto social?

Una definición más científica de locura, entregada por wordpress, sería la “pérdida o trastorno de las facultades mentales”, la cual aplicaría al causante de la tragedia en Denver, pero se quedaría corta si incluyéramos a los genios en artes y otras disciplinas. En este caso, la definición de loco se correspondería más con el origen etimológico de la palabra que es delirare o salirse del surco: “Eran aquellos que oían voces, que realizaban actos extraños o que razonaban de una forma poco común”, explican en un artículo de psicología.

La locura abarca un amplio margen el cual no siempre refiriere a una enfermedad, sino que a veces a una forma de actuar que escapa a lo considerado como normal. Desde un punto de vista más filosófico- existencial, el escritor Paulo Cohelo expone en su libro “Veronika decide morir” que el factor común que poseen todos los locos es la amargura.

La teoría del vitriolo como causa de la locura

“Veronika decide morir” es la historia de una joven llamada Veronika que a pesar de que para muchos tendría todo en la vida- un trabajo, belleza, salud- decide suicidarse, pero no lo logra. Llega a un hospital siquiátrico donde se encuentra con un joven esquizofrénico, con una abogada depresiva absorbida por las exigencias de su trabajo y con varios otros casos.

A cargo de este hospital estaba el doctor Igor, quien representaría al “científico loco” obsesionado por encontrar un remedio para la locura; trabaja afanosamente en la teoría del vitriolo o amargura: “Al igual que el organismo segrega la libido, el vitriolo se segrega cuando un ser humano esta bajo los efectos del miedo. La mayoría de las personas afectadas logra identificar su sabor que no es ni dulce ni salado sino amargo”, expone Paulo Cohelo en una columna de opinión del periódico El Comercio.

Según esta teoría todos los seres humanos poseen un grado de vitriolo el cual se ve potenciado cuando existe miedo; miedo a la realidad- como sería el caso del esquizofrénico- miedo a no cumplir con los estándares exigidos- como con la mujer que padece depresión a causa de su trabajo.

Ciertas personas utilizan como mecanismo de defensa ante el miedo el aislarse del mundo a fin de que nadie pueda dañarlas. Al evitar el contacto con otros limitan el crecimiento interno propio de la convivencia transformando sus vidas en una rutina. De aquí que se origine la pérdida de voluntad y consiguiente falta de expresión de los deseos y sentimientos.

El caso de Veronika y del joven “Bane”

Veronika y el autor de la tragedia en Denver reflejan la consecuencia más extrema de la locura: la muerte. La primera decide suicidarse y el segundo atentar contra otras vidas.

En la novela de Cohelo se compara a los locos con los héroes, pues ambos no tienen miedo de vivir o morir: “Tanto a los héroes como a los locos el peligro les era indiferente, y seguían adelante aunque las personas de su entorno intentaran detenerles”, dice un fragmento del libro aludido.

Cabe destacar la sincronía que tienen la historia de Veronika y del joven “Bane”, pues a pesar de que la primera pertenece a una novela, el segundo utiliza un disfraz de villano para asesinar, como si fuese parte de un relato de terror.

En ambos casos, la llegada de la muerte marca el punto de partida para liberar las emociones reprimidas. De alguna manera el loco se sana cuando deja fluir su locura, pues se encuentra con lo que realmente es: en el caso de Veronika, el intento de suicidio le permitió concientizar la idea de muerte y así valorar la vida; en el caso del joven “Bane”, le permitió liberar frustraciones y otras trabas que probablemente le impidieron desarrollarse como un individuo normal en la sociedad.