
- Adolf Hitler en 1933 - Dominio Público
En pocas ocasiones los dictadores llegan al poder tras un proceso electoral. También es cierto que el programa del Partido Nacionalsocialista (NSDAP) era perfectamente conocido. Sólo las circunstancias específicas de la Alemania humillada en el Tratado de Versalles, e inmersa en una terrible crisis económica tras el crack de 1929 explica que el pueblo alemán cayera en manos de un hábil demagogo sin ningún tipo de experiencia política.
¿Inevitable ascenso al poder de Adolf Hitler?
El historiador inglés Ian Kershaw, afirma en su magnífica biografía de Adolf Hitler que, si bien es cierto que las circunstancias concretas de Alemania en 1930 habían posibilitado el ascenso de Adolf Hitler al poder, (y que sin estas circunstancias, Hitler nunca hubiera ido más allá de un simple agitador de masas), el ascenso al poder de Adolf Hitler podría haber sido evitado.
Pero, en la mayoría de ocasiones su amenaza fue infravalorada, por lo que no se hizo lo necesario para evitar dicho ascenso.
Los inicios: agitador de cervecería
Adolf Hitler, casi sin ninguna perspectiva profesional tras la I Guerra Mundial, se inicia en la política como agitador de masas en las cervecerías de Múnich en las que presenta el programa político de un minúsculo grupo político extremadamente nacionalista y antisemita. Sin embargo, el grupo de Hitler tiene un proceso ascendente gracias a la enorme capacidad retórica de Adolf Hitler.
Pese a todo, fuera del panorama político de Baviera, Hitler y el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores de Alemania (NSDAP) son un partido nacionalista más sin apenas apoyos. Sus teorías políticas no son nuevas (antisemistismo, anticomunismo y la necesidad de ocupar territorios al Este para garantizar un espacio vital para Alemania).
El Putsch de la Cervecería de Múnich
Pese a no ser un grupo excesivamente numeroso, los días 8 y 9 de noviembre de 1923, los nazis utilizando las SA, un grupo paramilitar paralelo al NSDAP, intentan un golpe de estado que fracasa por su pésima organización.
Adolf Hitler es detenido, y juzgado, pero, en lugar de ser castigado por su intento de acabar violentamente con el régimen democrático de la República de Weimar, Adolf Hitler utiliza el juicio como un acto de propaganda y es condenado a una pena ridícula: de hecho, no estuvo en prisión ni un año.
La llegada al poder del Partido Nazi
Tras salir de la cárcel, donde dictó su celebre libro Mein Kampf (Mi lucha), volvió, no sin dificultades a organizar su partido político. Pero hasta la Gran Depresión, tras la crisis de 1929, sus resultados políticos fueron muy pequeños. En un ambiente general de crisis de la democracia, y de una terrible crisis económica y de paro, la sociedad alemana fue polarizándose, como refleja que los partidos políticos que más crecieron fueron el Partido Nacionalsocialista y el Partido Comunista.
En julio de 1932 se celeban elecciones al Reichstag (Parlamento Alemán) con una clara victoria del Partido Nazi, en un ambiente político tremendamente violento. Pero el Presidente del Reich, Paul von Hindenburg se negó a conceder a Adolf Hitler la Cancillería (Presidencia del Gobierno).
En noviembre de 1932 se celebran nuevas elecciones al Reichstag, en las que el Partido Nazi retrocede considerablemente. Sin embargo, a raíz de este resultado electoral, tras muchas vacilaciones por parte de Hindenburg, Adolf Hitler es nombrado canciller el día 30 de enero de 1933.
La dictadura de Adolf Hitler
Adolf Hitler utilizó dos elementos para convertirse en el terrible dictador con poder absoluto. Por una parte, el incendio del Reichstag, que usó como excusa para iniciar una persecución implacable contra los partidarios de los partidos de izquierda. Como fruto de esta terrible represión se abrió el campo de concentración de Dachau.
En segundo lugar, cuando murió el Presidente del Reich, Paul von Hindenburg, Adolf Hitler unificó los cargos de jefe del estado y presidente del gobierno. La dictadura de Adolf Hitler, a partir de ese momento fue total.
