Entre los escritores de moda en la literatura juvenil, además de Rowling y Meyer, no hay que olvidar al escritor irlandés Eoin Colfer, autor de los libros de Artemis Fowl (editorial Montena). Algunos lectores consideran a Artemis como la antítesis de Harry Potter: mientras que el último está dispuesto a morir por sus amigos, el primero lo haría sólo si con ello lograse restaurar el honor familiar y su fortuna.

Los magos y los vampiros reinan

Harry Potter (editorial Salamandra) puso a los magos de moda entre los adolescentes y Stephenie Meyer lo hizo con los vampiros en Crepúsculo (editorial Alfaguara). Pero, ¿por qué el éxito de estas historias? Aquí van algunas consideraciones: J.K. Rowling utilizó el rico folklore anglosajón y nórdico para sus propósitos. Entre las páginas de los siete libros que componen toda la trama, aparece el sabio mago (Albus Dumbledore, director de la escuela a la que va el protagonista, Hogwarts), su aprendiz (Harry) y también el vil hechicero (lord Voldemort). El maniqueísmo es otro factor importante: los buenos son muy buenos y los malos, malísimos.

Si J.K. Rowling modificó algunos aspectos de las tradiciones europeas, Stephenie Meyer las recreó a su antojo. Desde Drácula de Bram Stoker, pasando por las historias de Anne Rice o, recientemente, por los libros de Charlaine Harris (cuya serie de novelas sobre Sookie Stackhouse —editorial La Factoría de Ideas—, fue la base para la serie de HBO, True Blood), existen aspectos inamovibles de los vampiros, el más sobresaliente es que la luz solar los mata. Pero para los personajes vampíricos de Stephenie Meyer eso no así, sólo sufren heridas e incluso pueden salir de día si el cielo está nublado.

Los vampiros y sus víctimas humanas siempre tuvieron una atracción especial, casi sexual, pero si el público objetivo al que va dirigido la novela son jóvenes, eso no puede suceder. No obstante, Meyer logró crear una tensión erótica entre el vampiro protagonista, Edward Cullen, y la humana Isabella Marie Swan (más conocida como Bella Swan). Asimismo, los personajes principales encuadran en el estereotipo de las historias de aventuras: él vive atormentado por su pasado y por lo que es, y ella está en constante peligro sin quererlo, logrando que siempre la tengan que rescatar.

El cine, un factor clave para el éxito literario.

Gracias a las producciones cinematográficas, estos éxitos literarios en algunos países se volvieron fenómenos juveniles mundiales. Harry Potter era conocido en Inglaterra y Estados Unidos, pero al saltar a la pantalla grande logró que muchos «muggles» (término acuñado por J.K. Rowling para referirse a las personas sin poderes mágicos) de otras partes del mundo comenzaran a devorar las páginas de los libros.

Chris Columbus, el realizador y productor de las primeras entregas (dirigió Harry Potter y la piedra filosofal y Harry Potter y la cámara secreta), tuvo mucho que ver con ello. Por cierto, Columbus tiene pensado estrenar en 2010 el filme Percy Jackson y los dioses del Olimpo: El ladrón del rayo. La película está basada en la novela juvenil del mismo título, escrita por Rick Riordan. Posiblemente Percy Jackson… se vuelva otro suceso literario si logra convertirse en una película taquillera.

Las historias de Percy Jackson y los dioses del Olimpo (editorial Salamandra), como bien indica su título, plantea principalmente que los dioses de la Antigua Grecia no murieron, sino que gozan de muy buena salud.

Los que también se favorecieron del paso de los libros al celuloide fueron sus protagonistas. Los más destacados resultaron ser Daniel Radcliffe (quien interpreta a Harry Potter en la serie de películas del joven mago) y Robert Pattinson (actor de Crepúsculo como Edward Cullen).

Habrá que esperar para ver si Logan Lerman, futuro Percy Jackson, logra llegar a los corazones de los adolescentes. Las novelas de Harry Potter y Crepúsculo lo lograron al igual que sus producciones fílmicas, para comprobarlo sólo hace falta explorar la sección de libros más vendidos o las películas más taquilleras.