Antes de que se produjera la Independencia de Latinoamérica (1810-1830), su anterior literatura era un reflejo de los gustos hispanos mezclados con la mitología de sus civilizaciones en muchos casos diezmadas. Esta primera Literatura Latinoamericana sería la antesala de lo que luego supo ser.

Causas del inicio de la Independencia literaria

En el S. XVIII la historia y sus movimientos sociales dejaban entrever lo que iba a suceder no sólo en las colonias de América, sino también en España. Aquí reinaba Carlos III cuyas medidas de atacar la iglesia (eliminando privilegios eclesiásticos) y, sobre todo, la expulsión de los jesuitas de España y de las colonias inició la antesala de la Independencia. Su gran error no fue calibrar la fuerza de los jesuitas que, con grandes extensiones de tierra en América y su labor educadora, hicieron una propaganda en contra de los intereses españoles.

Se une a esto los levantamientos contra la Corona de España, el más famoso el del indio Tupac Amaru en Perú que fue atrozmente aplastado en 1781. Este hecho y otros similares, junto al papel de la Inquisición en las colonias contra los jesuitas y la prohibición de libros de Rousseau y Voltaire que podían fomentar el escepticismo y la rebelión, lograron que se desarrollara el pasquín, el libelo y el periódico (que apareció por vez primera a finales del siglo XVIII).

La Independencia de las colonias de Norteamérica o la Revolución Francesa son hechos que no se podían silenciar, esto provocaba la influencia de estos acontecimientos junto al motivo de que un número cada vez mayor de criollos (descendientes de españoles) viajaban a Europa con lo que las ideas revolucionarias llegaban a las colonias. Destacar la figura del errante revolucionario: Fray Servando Teresa de Mier (1765-1827) cuyo odio a los españoles era bien conocido o el venezolano Francisco Miranda (1750-1816), viajero infatigable que visitó Rusia y las cortes de Europa buscando ayuda económica para la causa de la Independencia y que murió en una prisión española.

Los europeos que llegaban a las colonias también fueron una fuente de influencia, como el alemán y filósofo Alexander von Humboldt que hizo un estudio pormenorizado de la flora, fauna, geología del continente y de los recursos sin explorar por los españoles.

Independencia y Literatura Latinomericana

El período de la Independencia no tuvo una gran literatura, aunque a pesar de ello surgieron autores que no eran imitadores serviles de los modelos europeos. Entre estos autores habría que destacar al español, miembro de la burocracia colonial, Alonso Carrió de la Vandera (1715-1778). Escribió una guía para viajeros: "El lazarillo de ciegos caminantes" (1776) bajo el seudónimo de Concolorcorvo con fecha de publicación y lugar de edición distintos al original, todo ello para evitar la censura ya que se hacía críticas contundentes a la dominación española. En esta misma guía aparece una de las primeras descripciones de los "gauderíos" o gauchos que tendrían su máxima expresión en el siglo XX con la obra del argentino Ricardo Güiraldes y su mítica novela "Don Segundo Sombra".

Pero en los finales del siglo XVIII y principios del XIX la Literatura Latinoamericana dio sus primeros titubeos hasta encontrar su verdadera esencia. Y no sería hasta 1816 cuando el mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi publicó la que se considera la primera obra original de la América española y la primera novela de la Literatura Latinoamericana "El Periquillo Sarmiento".

En poesía sí que hubo una influencia de corrientes extranjeras, aunque esto no obvia que surgieran géneros autóctonos como el "gauchesco" que procede de los romances populares y de canciones como el "cielito" que derivaron en poemas satíricos. Mención aparte tiene la obra del venezolano Andrés Bello (1781-1865), alumno de Humboldt, lector de Rousseau y de los autores clásicos que no sólo fue un gran poeta, sino que su humanismo le llevó a dejar su pensamiento en ensayos y escribir libros variados sobre derecho internacional, geografía, gramática y una historia de Venezuela.

Andrés Bello: el humanismo frente a la realidad

Durante el período de la Independencia y tras ella surgen dos corrientes que no conviven en modo alguno. Andrés Bello sería la postura pacífica, conciliadora, creyente de una filantropía que hiciera lograr a los gobiernos recientes ya desligados de España crear un imperio de la ley y de la educación.

La realidad sería bien distinta, porque la otra corriente la de los autócratas sería la que dominaría el territorio latinoamericano. El atraso político y económico, herencia de la época del dominio español, la falta de una tradición democrática son elementos que imperaron en los gobiernos nacientes hasta bien entrado el siglo XX.

Andrés Bello junto a otros intelectuales como los ecuatorianos Juan Montalvo y José Joaquín Olmedo fueron la gran minoría silenciada por intereses locales, partidistas que dieron la idea de que la Independencia no había dado la libertad tan deseada.