El gran debate del sector del comercio sigue siendo el asunto de los horarios comerciales ya que la amplitud de horas y días de apertura se considera una ventaja competitiva determinante en la disputa que lleva a cabo el modelo que representa el comercio minorista especializado y las nuevas tendencias personificadas por las grandes empresas de distribución.

La nueva Ley de Comercio permite una apertura semanal amplia. Las CCAA tienen cierta potestad para regular sus límites horarios, además, en cuestión de aperturas de domingos y festivos la horquilla fluctúa según Comunidad Autónoma.

Madrid a la cabeza de las Comunidades por aperturas de festivos y amplitud de horarios

El abanico de situaciones es tan variable, que comunidades como el País Vasco apenas autoriza aperturas en domingos y festivos y otras como Madrid, impulsa y promueve la libertad de horarios ; de hecho esta Comunidad Autónoma ya ha aprobado nuevas reglamentaciones que amplían aún más la libertad de horarios comerciales, facilitando la libre apertura durante todo el año, como consecuencia de ello los hipermercado y grandes almacenes de la Comunidad de Madrid pueden abrir practicamente todos los domingos y festivos.

Las grandes empresas de distribución apoyan la libertad de horarios comerciales

Las grandes empresas de distribución, aglutinadas en torno a poderosas e influyentes patronales sectoriales, defienden la libertad de horarios y la no regulación del sector del comercio, demandando de la Administración Pública la eliminación de toda barrera o limitación horaria a la apertura comercial tanto en número de días como de horas.

El terreno en que se mueven estas empresas es el de los grandes centros comerciales e hipermercados con una oferta de productos integrada en un espacio amplio y lúdico, con una preocupación constante por la relación calidad-precio, facilidad en los medios de pago, impulso del comercio electrónico, fácil aparcamiento y amplitud en los horarios comerciales.

Los grandes centros comerciales reivindican la libertad de horarios comerciales como una forma de incrementar el desarrollo económico y comercial, y como una demanda legítima de los propios consumidores, argumentando la creación de empleo como otra razón de peso a tener en cuenta.

El comercio minorista defiende una mayor regulación horaria

El comercio minorista tradicional, a pesar de haber realizado un gran esfuerzo de modernización de sus estructuras empresariales y organizativas, arrastra cierto déficit respecto a las nuevas tendencias que adopta el consumo por parte de la sociedad actual, su ventaja estratégica fundamental está en su capacidad para la especialización y el trato de cercanía al cliente.

Otro aspecto en el que el comercio minorista está mejorando es la socialización y abaratamiento de los canales de distribución y en el uso común de las plataformas de compra para ganar en competitividad mediante el uso de estrategias comunes que sirvan para abaratar costes.

El pequeño comercio no es partidario de la liberalización de los horarios y aperturas masivas de domingos y festivos y desde sus asociaciones de comerciantes y organizaciones representativas presionan a las distintas administraciones para frenar la libertad de horarios.

Las grandes empresas explotan eficientemente la rotación de plantilla necesaria

En realidad, el pequeño comercio parte de una posición de desventaja estratégica respecto a los grandes centros comerciales, pues no dispone de los medios y organización precisos para gestionar de forma eficiente la rotación de personal necesaria para llevar a cabo una amplia cobertura de horas y días de apertura comercial.

A este respecto, las grandes empresas de distribución son capaces de mantener una estructura de plantilla flexible tanto de tiempo parcial como discontinuos y contrataciones específicas para dichos días, esto les permiten atender sin grandes problemas las aperturas de domingos y festivos y la ampliación de horarios.

De hecho, muchos hipermercados ya abren sus puertas 90 horas a la semana, (que el el máximo que la actual Ley de Comercio Estatal permite), en lugar de las 72 anteriores; del mismo modo el número de festivos pasa de 8 a 16, aunque tambien es posible abrir mayor número en determinadas circunstancias que la nueva Ley de Comercio contempla.

La supervivencia del centro histórico como referente del pequeño comercio

La defensa del tejido comercial y social del casco histórico de la ciudad está en el eje de las estrategias de defensa del pequeño comercio, se trataría de frenar la “huida” del consumidor hacia las grandes superficies del extrarradio, evitando la desertización y el envejecimiento de la población de los distritos céntricos que daría lugar al deterioro cultural y económico del corazón de las ciudades.

A tal efecto, las asociaciones de comerciantes están llegando a acuerdos negociados con la Administración y otros sectores implicados, para realizar una apertura más amplia, pero selectiva y consensuada entre todas las partes.

Por otra parte, la nueva Ley faculta a los ayuntamientos de ciudades con más de 200.000 habitantes y que como receptoras de turismo puedan acreditar más de 400.000 pernoctaciones anuales, a solicitar la apertura comercial los 365 días al año; ejemplo de ello son los ayuntamientos de Granada, Málaga o Sevilla.

En cuanto a la creación de empleo por parte de las grandes superficies, se aduce desde el pequeño comercio que el crecimiento neto es insignificante, casi ficticio y en todo caso precario, a tiempo parcial y de baja calidad.