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Muchos pensarán que es un plan de marketing muy reciente que los grandes almacenes han desarrollado para poder sacar beneficio. Pero el día de San Valentín tiene una historia detrás y existen muchas teorías sobre por qué se relaciona con el día de los enamorados.
La teoría menos conocida y, sin embargo, la que parece tener más credibilidad porque existen documentos escritos es la que relaciona al poeta inglés Geoffrey Chaucer como el primero que asoció el amor romántico con el día de San Valentín.
Escribió un poema el día en que el Rey Ricardo II de Inglaterra y Ana de Bohemia celebraban su compromiso un 2 de mayo. En él hablaba del amor entre ellos como el de las aves cuando se aparean. Ese día es onomástico de Valentín de Génova pero por un error, se asoció al 14 de febrero. Una muestra de este error es que en Inglaterra, es difícil que las aves se apareen en pleno febrero.
Por otro lado, se cuentan historias parecidas respecto este día tan especial para muchos. Hace muchos siglos, en Inglaterra también, se celebraba la “fiesta de los valentinus” donde se seleccionaban hombres y mujeres para que se unieran en pareja. Así, podrían encontrar el amor que tanto deseaban.
Iglesia católica
Más tarde se empezaron a hablar de las teorías que situaban los orígenes de esta festividad en la época romana y, aunque profesores de la Universidad de Kansas como Jack Oruch niegan que nunca antes de Chaurcer se hubiera hablado de San Valentín como fiesta romántica, la iglesia católica “recuperó” unas historias de la antigua Grecia:
Algunos creen que en la antigua Roma se hacía adoración al Dios del Amor, Eros (también conocido como Cupido) para que les encontrara pareja a cambio de ofrendas y regalos.
Sin embargo, la leyenda más conocida de la historia de San Valentín y sobre la que muchos, católicos o no, se fundamentan se sitúa en el siglo III.
San Valentín, siglo III
En aquella época, en el Imperio Romano se perseguía el cristianismo, los primeros cristianos que surgían eran condenados a muerte. El emperador de Roma por aquel entonces era Claudio II y prohibió que los soldados tuvieran relaciones matrimoniales, aseguraba que los soldados solteros rendían mejor en el campo de batalla que los casados.
Un sacerdote llamado Valentín se mostraba totalmente contrario a esta ideología y se dedicó a unir en matrimonio a todos los soldados que quisieran casarse. Corrió el rumor por toda Roma y el mismo emperador quiso conocerle en persona. Valentín aprovechó la visita para hacer propaganda de la religión cristiana y convencerle para seguir los pasos de Jesús. El emperador se lo pensó por un momento pero sus soldados le recordaron que ellos perseguían esa religión. El emperador intentó darle una oportunidad para no tener que ejecutarlo pero Valentín no cedió y acabó en prisión.
Allí, un lugarteniente conocido como Asterius quiso poner a prueba al sacerdote, se rió de la religión cristiana y le propuso un pacto: si podía curar a su hija ciega, él y su familia se convertirían al cristianismo. El sacerdote logró conseguir el milagro y Asterius y su familia, no sólo se convirtieron si no que fueron dándolo a conocer por toda la ciudad y a describirlo como un Santo.
Mientras estuvo en la cárcel, dio clases a la hija del carcelero, Julia. Después de pasar horas y horas juntos acabó enamorándose y el día antes de su ejecución, le escribió una carta en la que se despedía así: “De tu Valentín”. De ahí surge la conocida expresión al final de las cartas y postales de San Valentín.
Lupercus vs Valentín
Cuenta la leyenda que dos siglos más tarde la Iglesia Católica recuperó esta historia del sacerdote Valentín para explicar el día de los enamorados y “tapar” así otra festividad de carácter pagano.
Estas fiestas se llamaban Lupercales y hacían honor al Dios de la fertilidad, Lupercus. El día 15 de febrero los antiguos romanos se reunían en una gruta llamada Lupercal en el monte Palatino y allí sacrificaban animales. Al acabar, los jóvenes cogían las pieles de los animales y se las ponían encima de su torso totalmente descubierto y se paseaban por el monte – como si fueran auténticos cazadores - azotando con un látigo a las mujeres que había. Ellas estaban convencidas que así el dios de la fecundidad les concedería su gracia.
Esta fiesta que divertía a los jóvenes de la época que estaban en edad de relacionarse fue destituida por la de San Valentín el día 14.
Hoy en día San Valentín se ha convertido en el patrón de los enamorados y los comercios se han sabido aprovechar de esta festividad para aumentar sus ventas. Flores, postales, viajes, cartas de amor... todo tipo de regalos se consumen este día para demostrar a tu enamorado/a que le quieres.
