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Con la tradicional pegada de carteles, ya ha arrancado la campaña electoral. Alrededor de 35 millones de ciudadanos españoles están llamados a las urnas, el próximo 22 de mayo, para elegir a los regidores de 8.116 ayuntamientos y de la mayoría de comunidades autónomas.
A escasas dos semanas de los comicios autonómicos y municipales, los partidos se afanan en llevarse a su territorio a los votantes indecisos. En breve se empezará a hablar de lo inoportuno u oportuno del voto en blanco y de la abstención, o de si el voto a un partido minoritario favorece justamente al mayoritario. Las palabras voto útil empezarán a sonar en debates y tertulias.
Críticas por favorecer el bipartidismo
Es en base al método d´Hondt, poco comprendido por la mayoría de los españoles, como se reparten los escaños. Sin embargo, son muchas las voces críticas con este sistema, al que consideran injusto por favorecer el bipartidismo y perjudicar a los grupos minoritarios.
Pero ¿cómo funciona este método inventado por el matemático y jurista belga Víctor D’Hondt en 1878? Básicamente consiste en ordenar de mayor a menor los votos obtenidos por las candidaturas, incluidos los votos en blanco. Se descartan las que hayan conseguido menos del 3%. En el caso de las elecciones locales, el tanto por ciento se eleva al 5. Este porcentaje mínimo evita una excesiva fragmentación, dando una mayor representación a las candidaturas con mayor respaldo en las urnas, según fuentes del Ministerio de Interior. A continuación, se divide el número de votos obtenidos por cada candidatura entre 2, 3, 4..., es decir hasta un número natural igual al de escaños o concejales correspondientes a la circunscripción. Los concejales se adjudican a los coeficientes mayores en orden decreciente.
En caso de empate se asignará el edil a la candidatura con más votos
En caso de que dos de las cifras obtenidas sean iguales, se asignará el edil a la candidatura que más votos haya obtenido y si estos también coinciden se asignará por sorteo.
En la web del Ministerio de Interior se muestra un ejemplo gráfico que explica detalladamente el proceso. Dado lo complicado de las operaciones existen simuladores para efectuar los cálculos.
Polémica por el voto en blanco y el voto útil
Una de las críticas a este sistema es el reparto del voto en blanco, ya que aunque no se asigna a un partido directamente, el voto se acumula en los partidos más votados pues tienen más fácil acceder al cociente porcentual de representabilidad. Por ejemplo, si hay 10.000 votos y 10 escaños, el primero se adjudica al que tenga 1.000, el segundo 500, y así hasta el décimo. Pero si además se suman 300 votos en blanco, el primer escaño se obtendría a los 1.300 y el segundo a los 650. Hay voces que piden que el voto en blanco compute por separado y tenga su propia representación en forma de escaño vacío.
Asimismo, los detractores de este método opinan que al desecharse los votos que no llegan al porcentaje indicado, los electores que piensen que el partido al que desearían dar su confianza no va a llegar a ese umbral eligen dar su voto a alguno de los partidos mayoritarios. Es lo que se llama el voto útil.
Número de concejales por número de habitantes
Cada término municipal constituye una circunscripción en la que se elige el número de concejales que resulte de la aplicación de la siguiente escala: hasta 100 residentes: 3; de 101 a 250 residentes: 5; de 251 a 1.000: 7; de 1.001 a 2.000: 9; de 2.001 a 5.000: 11; de 5.001 a 10.000: 13; de 10.001 a 20.000: 17; de 20.001 a 50.000: 21; de 50.001 a 100.000: 25 y de 100.001 en adelante, un concejal más por cada 100.000 residentes o fracción, añadiéndose uno más cuando el resultado sea un número par.
En Argentina, Austria, Bélgica, Bulgaria, Colombia, Croacia, Ecuador, Eslovenia, Finlandia, Francia, Guatemala, Irlanda, Israel, Japón, Países Bajos, Paraguay, Polonia, Portugal, República Checa, Suiza, Turquía, República Dominicana, Uruguay y Venezuela también han adoptado este sistema para elegir a sus gobernantes.
