Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), es la decimoséptima letra del abecedario español. Tiene género femenino -la eñe- y su plural es eñes.

Historia de la Ñ

Su origen está en la necesidad de representar un nuevo sonido, inexistente en latín, base de las lenguas romances en España. Como sonido, la Ñ, fue representada con distintas grafías en los distintos idiomas neolatinos: gn en italiano y francés, ny en catalán y nh en portugués. El castellano medieval, sin embargo, adoptó el dígrafo nn, que ya existía en la lengua latina.

La Ñ que todos conocemos fue obra de los copistas medievales que, desde el siglo XII, emplearon en sus manuscritos una raya ondulada —denominada tilde— sobre algunas letras para indicar que se trataba de un carácter repetido. De esta forma palabras latinas como sennor pasaron a ser señor, o donna, a ser doña.

Dos siglos más tarde el uso de esta raya ondulada sólo se aplicaba a la n. No es posible saber en qué momento concreto adquiere el rango de nueva letra en el alfabeto.

En 1492, el gramático Antonio de Nebrija identificaba a la Ñ y su sonido como elemento autóctono del castellano, por no contar con precedentes en las lenguas que más nos habían influido: el griego, el latín y el árabe.

Por influjo del español, otras lenguas han adoptado la grafía Ñ para el sonido palatal nasal que representa. Algunas de ellas por influencia directa, como el guaraní o el quechua; otras, como el inglés la utilizan como un préstamo lingüístico en determinadas ocasiones. El Niño-Southern Oscillation (Oscilación del Sur El Niño, la ENSO), el fenómeno climático denominado en español Corriente del Niño, es un buen ejemplo de ello.

La letra Ñ ingresó en el Diccionario de la RAE en el año 1803 y desde entonces ha figurado en todas las ediciones posteriores que publica esta institución.

Los problemas de la Ñ en el mundo de las TICs

En los años noventa del siglo XX, se vio envuelta en una dura polémica, reflejo de intereses económicos, que derivó en una guerra cultural entre las instituciones europeas y las españolas.

La decisión de la Unión Europea de comercializar de forma oficial teclados de ordenador sin la Ñ, produjo una reacción de rechazo unánime en el mundo hispano.

El mundo de las Nuevas Tecnologías de la Información le robaba el futuro a una letra con tanto pasado.

La sorpresa fue general al comprender que, la influencia de la informática en el lenguaje escrito, cambiaría gran cantidad de palabras, empezando por el mismo nombre del idioma -el español- y el país donde nació, España.

A nivel oficial comenzaron los problemas. Gómez Font, de la Agencia EFE, nos refiere que en 1991 el Ministerio de Asuntos Exteriores de España emitió una circular a las agencias de noticias que recomendaba "no utilizar la letra situada en el alfabeto entre la N y la O". Es decir, la Ñ quedaba tan suprimida que ni siquiera se la podía citar en el mismo escrito en el que se la desterraba de nuestra lengua.

Se aconsejaba no utilizar expresiones como “año académico”, “Feliz Año Nuevo” o “el año pasado”. A ésta última se refiere el escrito como “el periodo de tiempo transcurrido entre el 1 de Enero y el 31 de Diciembre”. Ni siquiera en la circular y como ejemplo, las autoridades querían escribir “el ano pasado”, expresión que habría provocado algún que otro incidente diplomático.

En defensa de la Ñ

Desde todos los ámbitos culturales hispanos se recordaron las palabras de Fernando Pessoa: “La ortografía también es gente”. Y es que detrás de la Ñ hay algo más que una grafía, existe toda una cultura, como declaró la escritora argentina María Elena Walsh en el diario “La Nación” de Buenos Aires.

Para la RAE significaba un atentado grave contra una lengua oficial de Europa, y para Gabriel García Márquez, era un abuso suprimirla pues significaba un avance cultural “al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos”.

La controversia obligó al gobierno español a reaccionar y defender a la Ñ. Seguía con ello lo establecido en la Constitución, que encomienda a los poderes públicos la garantía y defensa de la lengua castellana como patrimonio cultural de España. Así en 1993, por medio de un Real Decreto (564/1993, 16 de abril) y acogiéndose a la excepción de carácter cultural que contempla el Tratado de Maastricht, se salvaba la Ñ y se conseguía su inclusión en los teclados de ordenador importados.

Quedaban por conquistar otros ámbitos, como el de Internet, creado en inglés y por lo tanto ajeno a las grafías de otras lenguas.

En el año 2007 ya era realidad su presencia en los dominios de la red en España, Chile y Argentina, junto a otras grafías como la ç y los acentos graves y agudos.

Aún queda mucho por conseguir y en la red son numerosas las páginas donde se informa a los usuarios del procedimiento para lograr que su teclado de teléfono móvil o dispositivo electrónico portátil (iPod, iPad, iPhone, Blackberry, ordenador, etc) pueda utilizarla.

La letra Ñ identifica la lengua y la cultura españolas

Hoy en día es la reina del abecedario español y la seña de identidad para España y todo lo español.

El comando en código ASCII, Alt+164 (Alt+165 para la mayúscula), necesario para poder utilizar la Ñ en los teclados que no la contienen, se ha convertido en la red en una reivindicación de esta letra y sirve como reclamo a todos aquellos que se interesan por el estudio del español.

La Ñ es la protagonista de nombres de revistas culturales, recopilaciones de música hispana, e incluso de toda una generación de escritores que reivindica la lengua castellana a nivel internacional.

Protagoniza eventos didácticos y programas de divulgación cultural como Cultura con Ñ o Festival Ñ, y científica como Ciencia con Ñ. Es la estrella de muchos cuentos y ejercicios para los estudiantes de español.

Nos acompaña cuando hablamos o escribimos y preside el logotipo del Instituto Cervantes, organismo encargado de la difusión de la lengua y la cultura españolas.

Según palabras de su directora, Carmen Cafarell, es una “de las representaciones gráficas más breves y poderosas, en una única letra se condensan la lengua y la cultura hispana. La eñe simboliza el idioma en el que se comunican hoy cerca de 500 millones de personas”.

Por cierto, ¿Te has fijado en el número de palabras que contienen la letra Ñ en este artículo?¿Cuántas recuerdas tú?