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La lectura en el sistema educativo

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Lector infantil - google images
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La intelectualidad se trasmite en los libros y en la historia. Estos son los prolegómenos de la nueva intelectualidad. Sin lectura la inteligencia fracasa.

Con motivo del Día del Libro viene bien recordar un artículo que escribió un profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, José Manuel Castro Cavero, en el periódico La Provincia y que llevaba por título; la lectura como cortesía. En un extracto de su artículo afirma “Si alguien me habla de la lectura como un juego estupendo, emocionante, con el que se compatibiliza la diversión con el aprender, donde se desarrolla la imaginación.... y todo esto sin esfuerzo... pero, al hacer la prueba tengo que privarme de ofertas infinitamente más apetecibles, más cómodas y de gratificación inmediata... deduciré, con muy buen juicio que me han embaucado. ¡Que lean otros!

La tesis que mantiene en este artículo es que acercarse a la lectura exige dedicación, esfuerzo, tesón y, con el tiempo, esto se convertirá en placer. Pero es inconsciente embaucar a los niños y adolescentes – incluso adultos- ofreciéndoles un acercamiento a la lectura divertido, lúdico, porque al final lo que se consigue es o bien que se alejen definitivamente de ella o bien que acaben leyendo poco y títulos insustanciales de dudoso valor.

El hábito lector en el sistema educativo

La iniciación a la lectura no se produce en el aula aprendiendo a unir las primeras letras. La familia, a muy temprana edad, es el lugar donde el niño reconoce la lectura como un divertimento y se acerca a ella esperando encontrar esto. Sin embargo, uno de los errores que comete todo proyecto de educación lectora es pretender educar el gusto por ella desde postulados tan irreales como disonantes. Es decir, formular una continuidad entre lo que se espera y lo que se enseña.

La disonancia provoca en el joven lector una huída y si esa disonancia se aproxima al canon cognitivo, entonces la huída será definitiva. La escuela tradicionalmente ha sido el lugar de iniciación al hábito lector. Pero el hábito se ha modulado inadecuadamente. Todos los informes que se elaboran con cierta periodicidad sobre la comprensión lectora de nuestros jóvenes y niños muestran datos desesperanzadores; no sólo no se lee, sino que además no se comprende lo que se lee.

El proyecto lector en el sistema educativo

El problema lector parece concretarse en la dificultad de comprender lo que leen los alumnos, de organizar la información transmitida por el texto. Esta dificultad de comprensión está en el fondo de un problema más generalizado de fracaso escolar. La deficiencia comprensiva genera una situación de desmotivación que muchas veces resulta casi imposible superar. El principal problema con el que nos encontramos se halla en la falta de estímulos positivos que refuercen el gusto por la lectura. Leer como acto lúdico y enriquecedor no se lleva, ya que el esfuerzo que hay que realizar para enfrentarse a las páginas de un libro, los obstáculos que hay que vencer (técnica lectora, comprensión, vocabulario, motivación) no compensan.

De lo expuesto se derivan varias cuestiones que se encuentran en la base de la creación del proyecto lector:

  • ¿Cómo crear el gusto por la lectura?
  • ¿Cómo acercar el libro al alumno?
  • ¿Qué hacer para que el alumno vea en la lectura de un libro una fuente de saber y ocio?
  • ¿Cómo programar y desarrollar medidas que fomenten las destrezas, la comprensión y la motivación?

En el fondo, el verdadero sentido de un proyecto lector programado en el sistema educativo es posibilitar el salto cualitativo desde el “saber leer” hacia el “querer leer”, tarea en la que se tendría que integrar toda la comunidad escolar, y en la que la familia juega un papel importante. Todas las medidas que se programen deben ir encaminadas a este objetivo.

Algunas líneas procedimentales de un proyecto lector

Los procedimientos sirven para encarar metodologías útiles que optimicen la competencia comunicativa de los alumnos en el sistema educativo, no sólo en cuanto a la comprensión, sino también a la expresión. Los procedimientos son la expresión de estrategias que deben servir para reconocer que toda la comunidad educativa está implicada en el desarrollo y mejora de la comprensión y expresión oral y escrita. Cuando esta comprensión lectora se dé, es posible que empecemos a acercarnos al gusto lector.

Todo proyecto lector debe:

  1. Ser asumido por todo el profesorado de un centro educativo.
  2. Que las familias se impliquen en su desarrollo, para lo cual deben ser informadas y pedir su colaboración.
  3. Que la comprensión lectora se convierta en el eje de todo el proceso de enseñanza aprendizaje. La lectura comprensiva debe trabajarse conjuntamente con la expresión oral y escrita en todas las áreas del currículo.
  4. La biblioteca debe perder su carácter estático y transformarse en un verdadero centro de recursos y un activo servicio de información cuyas actividades se integran en los procesos pedagógicos del centro, en los proyectos curriculares y programaciones de aula de cada área.
  5. Utilizar diferentes tipos de lectura (silenciosa, en voz alta, rápida, selectiva y lenta).
  6. Apropiarse de diferentes tipos de textos (literarios, científicos, técnicos, argumentativos, continuos y discontinuos).
  7. Leer en diferentes soportes (periódicos, enciclopedias, pantalla de ordenador, diapositivas, mapas, películas...).
  8. Tener motivaciones variadas para su lectura (para informarse, para buscar un dato, para aprender, para el disfrute personal). El carácter magisterial y curriculado de la lectura en el sistema educativo impide abrir al alumno la búsqueda de intereses individuales en las diferentes lecturas.
  9. Apropiarse de diversos espacios de lectura (el aula, la biblioteca escolar, la biblioteca pública…).
  10. Provocar el trabajo dentro y fuera del aula, como medio de fomentar los intercambios orales y para conseguir un aprendizaje colaborativo.

La síntesis fundamental de todo procedimiento en proyectos lectores es convertir a los alumnos en lectores polivalentes, capaces de entender los textos, discernir contenidos de interés de aquellos que no lo son y,sobre todo, adquirir el hábito, no siempre placentero, de la lectura y el aprendizaje, para aprehender el sentido último y exacto del buen lector.

De la lectura fácil al pensamiento débil

Muchas voces se alzan denunciando la falta de intelectualidad en nuestro mundo. El pensamiento débil, término acuñado por Gianni Vattimo, se presenta como una forma de nihilismo en una nueva interpretación del mundo. Las verdades absolutas ya no existen. Ahora se trata de entender la realidad desde una especie de diálogo multicultural donde lo que prima es el relativismo consagrado. Desde esta prospectiva la lectura ha sido la gran perjudicada. La intelectualidad ha desertado, los criterios que regulan el pensamiento político y filosófico- soporte de la postmodernidad- se han rediseñado como formato panfletario. La lectura, como consecuencia, ha perdido su valor pues sus contenidos han quedado des-referenciados. En esta dinámica, la visión del mundo y la nueva realidad se han diseñado para la lectura fácil y, cuando no lo es, se desestima.

El trabajo y la labor del sistema educativo (además) es reconducir la lectura fácil y reconvertirla en contenidos que posibiliten criterios de opinión fundados y fundamentados.

Mariano Román Alpiste, Archivo propio

Mariano Román Alpiste - Mi infancia no son recuerdos machadianos. Entre otras imprecisas razones porque mi casa no tenía patio ni limoneros. Tampoco mi ...

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COMENTARIOS

27-abr-2011 11:03
Candela Vizcaíno :
Para el formato de Internet (lectura fácil) el artículo es un "pelín" largo, por lo demás, magnífico. El gran problema, y la gran desgracia, de la España actual radica en la renuncia a construir cualquier pensamiento elaborado escudándose en una filosofía de la deconstrucción mal entendida. La lectura -entendida como tal- es la base para formar a personas críticas consigo mismas y con lo que sucede alrededor. El saber leer es el inicio para poder estudiar y sin estudio no hay superación posible.
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