En la vida académica, resulta indispensable desarrollar la capacidad de leer y entender textos, de lo contrario, el estudiante tendrá serios problemas en cada todas las asignaturas que estudie. La falta de comprensión de la lectura es un problema sistémico que las personas viven desde su educación básica, de ahí que conviene llevar a cabo estrategias efectivas que permitan asimilar los conocimientos que ofrecen las lecturas de una forma clara y sencilla. 

De entrada, hay que reconocer los tipos de lecturas que se hacen habitualmente, y que están clasificadas en:

  • Lectura cuasi-inconsciente. La que se hace de manera fugaz, por ejemplo, cuando se conduce un vehículo en la carretera y se leen rápidamente las señales de tránsito que hay alrededor.
  • Lectura complementaria de imágenes. La que se hace cuando se leen los subtítulos en el cine y otras parecidas.
  • Lectura selectiva. Las lectura didáctica y de estudio que se le asigna al estudiante en el trabajo académico.
  • Lectura de interés. Como los cuentos y novelas que se leen por placer o entretenimiento.
  • Lectura de instructivos. En la que se explican pasos y procedimientos.

La lectura de comprensión, herramienta útil en el aprendizaje

Lo más recomendable para el aprovechamiento máximo de los textos es realizar una lectura de comprensión, aquella en la que se busca que queden bien claras las ideas de un texto, así como las ideas específicas de cada capítulo, apartado o sub apartado y donde se busca el análisis profundo del estudiante.

Para realizar una  lectura de comprensión es necesario pasar por tres etapas:

La Prelectura, una lectura a grandes rasgos

Es la lectura global, cuya finalidad es identificar a grandes rasgos las ideas principales de un texto. Se seleccionan los datos más significativos y se hace en un mínimo de tiempo. Para hacer correctamente la prelectura, es necesario poner atención en títulos y subtítulos del escrito, palabras en negritas, itálicas o subrayadas; recuadros, resúmenes y conclusiones; anotaciones a pie de página, ilustraciones, gráficas y diagramas.

El factor más importante en la prelectura es la velocidad; cuando se lee lento se observa las palabras de las que se extraen las ideas; con la lectura rápida se capta directamente lo fundamental que permite enlazar ideas.

Lectura comprensiva, el análisis de lo que se está leyendo

Esta lectura es más lenta que la prelectura, y busca hacer un análisis a fondo. Para realizarla es necesario tener a la mano diccionario, plumón marcatextos, hojas o tarjetas donde anotar; leer por lo menos dos veces el texto, resaltar párrafos, hacer anotaciones al margen o en las hojas mencionadas y consultar en el diccionario las palabras que no se comprenden en el momento. Gracias a las tecnologías de la información,  existen opciones mucho más prácticas para conocer el significados de las palabras, como son los diccionarios en línea y hasta buscadores de Internet.

Es importante señalar que si se entienden las palabras pero la idea no está clara, hay que volver a leer el párrafo. Si persiste la duda anotarla y pedir orientación. Al terminar la lectura del texto deben estar claras tanto la idea principal como las ideas específicas del texto.

Postlectura, un producto para verificar la comprensión de un texto

Ahora bien, de nada serviría hacer una prelectura y una lectura comprensiva si no existe un proceso de retroalimentación de la lectura inmediatamente después de terminarla. Se sugiere elaborar productos o un apuntes personal de la lectura; estos pueden ser:

  • El resumen. Que es una exposición abreviada en la que se identifican los elementos esenciales y relevantes del material estudiado y se dejan de lado los detalles complementarios.
  • El cuadro sinóptico. Es un tipo de esquema en el que se da prioridad al aspecto gráfico. De un solo golpe se proyecta una visión gráfica del contenido de la lectura, cuyas ideas han sido ordenadas y jerarquizadas.
Si el resumen o el cuadro sinóptico corresponde a lo señalado en la lectura, se habrá hecho efectivamente una lectura de comprensión, pues ambos productos implican un proceso de análisis y síntesis.

Este tipo de lectura es la más recomendada para cuando el estudiante tiene retos académicos como el examen, pues existe menos material para estudiar y ya está comprendido, por lo que resulta ser una excelente herramienta para su desarrollo académico. Las lecturas son un río interminable de conocimiento, por lo que deben ser aprovechadas al máximo.