Muchas mujeres dudan en continuar amamantando a sus bebés cuando padecen una condición incluso previa al embarazo o si contrajeron alguna enfermedad infecciosa o de transmisión sexual. ¿Se puede continuar con la lactancia? He aquí algunas enfermedades, tratamientos y compatibilidad con la lactancia.

Hipertensión, problemas del corazón y lactancia

Si se padece de alguna de estas condiciones, debe saber que la lactancia debe continuarse, ya que no es una actividad que requiera esfuerzo ni es estresante. Al contrario, como se produce una hormona (prolactina), brinda a la madre una sensación de bienestar. Por otra parte, muchos medicamentos utilizados son compatibles con la lactancia (algunos diuréticos, betabloqueadores, entre otros).

Síndrome del túnel carpiano y lactancia

Se refiere a la sensación de entumecimiento y/o dolor en la mano y muñeca (incluso hasta el hombro) debido a la compresión de los nervios de la mano debido a la hinchazón de los tejidos. Esta condición puede venir desde el embarazo y no suele requerir medicamentos sino mantener la mano elevada o la prescripción de diuréticos. Si no hay complicaciones que requieran otros tratamientos, continúe la lactancia.

Toxoplasmosis y lactancia

En niños y adultos no suele ser peligrosa, pero sí al inicio del embarazo, si se contrae ya avanzado este, las complicaciones son menores. Hay tres formas en que puede contraerse:

  • Al beber leche de vaca no pasteurizada (leche bronca)
  • Al comer carne mal cocinada o cruda (o utilizar la misma tabla de picar para carne que para frutas y verduras) o alimentos contaminados
  • Al tocar directamente las heces de un gato si está contagiado por el Toxoplasma gondii (no necesariamente todos los gatos lo están, ni tiene que deshacerse del gato: simplemente use guantes o pida a alguien más limpie el arenero)
La toxoplasmosis no se transmite por la leche materna, por lo que si usted estuviera contagiada, puede seguir amamantando de forma segura a su bebé.

Giardia y lactancia

Se refiere una infección ocasionada por este parásito. El principal problema radica en que además de diarrea, no hay una adecuada absorción de los alimentos, por lo que la salud decrece rápidamente. Se puede continuar con la lactancia.

La contraindicación radica en el medicamento utilizado para combatir al parásito (metronidazol), ya que la Academia Americana de Pediatría advierte que no se conocen los efectos de este medicamento en los lactantes y que hay que tener cautela con ellos.

La buena noticia es hay tratamiento de una dosis única y el organismo lo desecha, por así decirlo, en unas 24 horas. Se puede entonces suspender únicamente por este tiempo la lactancia y después retomarla (se recomienda extraer la leche y descartarla durante ese periodo). La otra opción es utilizar una dosis baja del medicamento (400mg tres veces al día) y continuar la lactancia.

Tuberculosis y lactancia

Es una enfermedad infecciosa que ataca a los pulmones y se contagia a través del aire. Si la enfermedad está activa en el pulmón y la madre puede contagiarla a su bebé (boca y nariz cercanas), es preferible que se separen por una semana o dos, mientras se recibe el tratamiento indicado (los medicamentos utilizados son compatibles con la lactancia) y mientras tanto puede extraer su leche y desecharla para mantener su producción. Completado el tratamiento, puede continuar con la lactancia.

En el caso de que padezca la enfermedad desde el embarazo y se esté medicando, no es necesario separarse de su bebé: continúe la lactancia.

Enfermedades de transmisión sexual y lactancia

Algunas de ellas son clamidiasis, gonorrea, sífilis y tricomoniasis. Puede transmitirlas a su bebé al pasar por el canal de parto: ambos necesitarán de un tratamiento médico especial. En el caso de la clamidiasis y la gonorrea, no se transmiten por la leche materna, por lo que puede continuarse con la lactancia.

La sífilis es tratada con antibióticos y no suelen afectar la leche materna. Pero debe tener precauciones especiales: que el bebé no toque las zonas afectadas.

Con la tricomoniasis, más que la enfermedad en sí, es el tratamiento (metronidazol), que si bien se llega a prescribir a bebés infectados, hay dudas sobre su efecto en la leche materna. Si toma una dosis única, suspenda la lactancia durante unas 24 horas, extrayendo y desechando la leche para evitar congestión y molestias en los pechos, y se puede reanudar al final de ese periodo. En tratamientos prolongados, pídale al médico que prescriba una dosis relativamente baja del medicamento para no suspender la lactancia y no afecte al bebé.

Algunos problemas (grietas, dolor) pueden prevenirse cuando se amamanta correctamente al bebé y se evitan así posibles mastitis. Otra forma de consolar a su bebé es cargándolo: si se siente cansada, utilice un rebozo de argollas y así será cómodo para ambos.

En caso de dudas, consulte a su médico y a grupo local de La Liga de la Leche.