La inteligencia es un concepto discutido y discutible, con diferentes interpretaciones y corrientes que la definen, clasifican e incluso cuantifican. Etimológicamente, la palabra inteligencia deriva del término latino intelligentia que, a su vez, proviene de inteligere, vocablo compuesto de intus "entre" y legere "escoger", por lo que, etimológicamente, la persona inteligente es quien sabe escoger.

La inteligencia también es definida por la Real Academia Española con hasta siete acepciones. Entre ellas, como la capacidad de entender o comprender, como la capacidad de resolver problemas o incluso como habilidad, destreza y experiencia, todas ellas definiciones muy ambiguas.

Teorías sobre la inteligencia

Existen diferentes teorías sobre qué es la inteligencia y sobre los tipos de inteligencia, entre ellas la teoría de las inteligencias múltiples que afirma que la inteligencia es la capacidad para resolver problemas o elaborar productos que puedan ser valorados en una determinada cultura. Según esta corriente, representada en España por el filósofo e investigador José Antonio Marina, existirían tantos tipos de inteligencia como capacidades o talentos es capaz de poseer el ser humano. De hecho, en su ensayo “Teoría de la inteligencia creadora” Marina llega a afirmar que la inteligencia humana es tan flexible que el jugador de baloncesto Michael Jordan podría compararse a los mayores creadores de la humanidad.

Existen otras teorías sobre la inteligencia, entre ellas la de la inteligencia emocional, creada a partir de la corriente previa de la inteligencia social. Según esta teoría, la inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos y el conocimiento para manejarlos. Su difusión y reconocimiento popular en los últimos años se ha producido a través del éxito de ventas del ensayo “La inteligencia emocional” del psicólogo estadounidense Daniel Goleman.

Origen histórico y medición de la inteligencia

Si nos fijamos en su origen histórico, nos acercaríamos a la acepción más extendida del término, ya que la palabra inteligencia fue introducida por Cicerón para significar el concepto de capacidad intelectual. Un concepto que, siguiendo los métodos de la psicometría, pretende establecer una medida de la inteligencia a través del coeficiente intelectual o cociente intelectual, definición más correcta ya que la puntuación obtenida en el test correspondiente sería el resultado de la división entre la edad mental y la edad cronológica de quien lo realiza.

El cociente intelectual y las visiones críticas

Los primeros tests de inteligencia fueron creados en 1912 por el psicólogo alemán William Stern para predecir el rendimiento escolar de los alumnos, aunque desde entonces han sufrido una gran evolución, lo que no evita que sigan estando sujetos a las críticas por quienes cuestionan sus resultados.

Los críticos con la posibilidad de medir la capacidad intelectual argumentan que la psicometría sólo mide una parte de lo que comúnmente se entiende por inteligencia. Además, precisan que cuando se realiza un test hay diversas circunstancias que influyen en el resultado, como el estado de ánimo, la salud, o el conocimiento previo de pruebas similares.

Cuantificación de la inteligencia

Aunque comúnmente se utiliza el término cociente intelectual para referirse al resultado de un test de inteligencia, la puntuación de los tests empleados hoy en día se basa en la proyección de los valores medidos con respecto a la distribución de los valores posibles para el grupo de edad de quien lo realiza. Así, se establece un valor central (inteligencia media) de 100 y la distribución de las personas a lo largo del baremo del cociente intelectual, desde los niveles bajos a los altos, se representa a través de una curva estadística.

Así, muchas personas se agrupan en torno a la media (CI 100), pocos serían los muy brillantes y pocos también los muy torpes. Según las estadísticas, alrededor del 3% de las personas puntúan por encima de 130 (a menudo considerado como el umbral de los superdotados), y alrededor del mismo porcentaje lo hacen por debajo de 70 (normalmente un CI de 70-75 es considerado como el umbral del retraso mental).

Superdotados y asociacionismo

Con la mayoritaria aceptación de los tests se ha establecido la denominación popular de superdotados para el grupo de personas con mayor cociente intelectual. Y como en todo grupo que se precie, entre los superdotados predomina el asociacionismo. La organización más antigua y conocida de este tipo es Mensa Internacional, fundada en Estados Unidos en 1946. Mensa es una organización que agrupa a cerca de 100.000 socios en los cinco continentes con los loables objetivos de promover la inteligencia en beneficio de la humanidad, proporcionar a sus socios un entorno social e intelectual estimulante mediante distintos actos así como impulsar la investigación en psicología e inteligencia humana.

Para todos aquellos interesados en formar parte de Mensa, el único objetivo es obtener, en una prueba de inteligencia acreditada, una puntuación por encima del 98% de la población general. Además, en el caso de Mensa España, el acceso a la realización de los tests de inteligencia se realiza de forma periódica y gratuita para todos los interesados.