La noticia suele llegar de pronto, inesperadamente, agazapada entre unos pocos vómitos esporádicos y una mirada un tanto más tristona que de costumbre. La mascota de la casa se queda en un rincón para que sus amos no vean el malestar que le embarga por dentro. Son horas de sorpresa y de intercambio de miradas. Son las horas que abren una tragedia que se desencadena un tiempo después y que tiene un nombre mortal: insuficiencia renal crónica, o completa disfunción de los riñones.

El flebotomo de la leishmania puede ser la causa

Un gran número de perros y de gatos muere cada año por causa de esta enfermedad tan común que tiene su origen en la genética o en algún virus que se enreda en la sangre, bien por la picadura de un mosquito, como es el caso del flebotomo de la leishmania, bien por consumo de medicinas, por la edad avanzada o por cualquier parásito extraviado convertido en enemigo.

Los riñones del animal son atacados por este agente exterior y el equilibrio entre líquidos, electrolitos y ácidos, empieza a ser alterado, mermando la producción de una hormona principal, la llamada EPO, que es la gran aliada que mantiene en condiciones saludables la sangre en el organismo.

Esos valiosos y diminutos "limpiadores" con forma de haba ya no realizan bien su función y empiezan a ensuciar la sangre sustancias tóxicas que navegan, como barcos de veneno a la deriva, en circular trayectoria sin fin.

Aumento de urea y creatinina y destrucción de nefronas

A partir de ahí las cosas no vuelven a ir ya del todo bien. Aumentan en sangre la urea y la creatinina, hay un exceso de fósforo y un exceso de proteínas en la orina, que llega a aumentar en número el doble de lo normal. Comienza el destrozo de las nefronas, las células del riñón, que empiezan a perder identidad, el órgano pierde su forma y su perfil, siendo imposible ya su recuperación.

Esta situación un tanto crítica puede durar mucho tiempo sin presentar demasiados síntomas. En la impresionante lucha por la vida, las nefronas que no están enfermas lo que hacen es adaptarse a la situación nueva y con un afán explosivo, redoblan sus funciones para suplir a aquellas que sí lo están.

Con una impresionante identidad de maquinaria, el cuerpo animal se comporta como un guerrero revuelto contra el destierro.

Síntomas de enfermedad renal

Mientras tiene lugar esta lucha, al otro lado de la piel, en el exterior, el perro o el gato aún se aferran a la mirada y la voz de sus compañeros, y piden juego y cariño. Un animal enfermo, aquejado de insuficiencia renal, puede tardar mucho tiempo en avisar de que no se encuentra bien, por lo que es de especial atención que los poseedores de mascotas tengan cuidado y revisen a sus queridos animales el riñón si padecen leishmania o cualquier otra enfermedad que pueda dañarlo, y también a partir de cierta edad.

Si se coge a tiempo y se inicia pronto el tratamiento, se le puede alargar bastante la vida, tanto en duración de años como en calidad.

La lucha contra el fósforo

Lo primero que necesita es un cambio radical en su dieta. El fósforo se convierte en enemigo atroz para él y lo que hay que hacer es erradicarlo por completo. No debe introducirse ni un gramo en su organismo, y desgraciadamente es un componente que se encuentra en casi todos los alimentos que se consumen: pan, carne, cereales..

Hoy en día existen en el mercado piensos especiales que solucionan el problema, son los piensos renales, que están adaptados a estos organismos enfermos. Van bastante bien y el inconveniente, además del precio más elevado que los normales, es que no suelen ser, salvo excepciones, apetitosos.

Para contrarrestar, existen potenciadores del sabor que sí suelen gustar a los animales y no les dañan en absoluto. Es muy importante que no coman ninguna otra cosa más que su pienso renal.

Piensos renales y quelantes del fósforo

El otro contrapunto de ataque es la medicación. Necesitará un quelante del fósforo, una especie de "quemador" o "borrador" de este elemento. La marca y la cantidad de pastillas tendrá que ser indicada por el veterinario; además, cada organismo funciona de diferente forma y lo que a uno le va bien, otro no responde en absoluto. Con paciencia y observación, se encontrará la forma de ayudar al animal en su enfermedad.

Hay también compuestos naturales como el "IRC-VET", e "Ipakitine", que van muy bien como ayuda de fondo en la alimentación y anulan el fósforo. Sus efectos se notan a largo plazo, pero de forma continuada pueden ser para algunas mascotas bastante efectivos.

La esperanza es una aliada. Desde ese primer vómito que nos alarma hasta esa mirada triste, y esa apatía con la que dicen adiós, hay un largo camino. Se pueden contar muchos, pero que muchos y maravillosos años de juegos, quelantes, lametones, lunas y amor.