
- Altar Mayor de la Iglesia de la Purisima. Salamanc - maggieven
La imagen fue encargada por el Conde de Monterrey, don Manuel de Fonseca y Zúñiga, que a su vez fue Virrey de Nápoles, donde tendría contacto el escultor Cosimo Fanzago, al que le contrató los diferentes retablos, púlpito y esculturas con destino a la Iglesia de las Agustinas de Monterrey de Salamanca, más conocida como la Purísima, por albergar la Inmaculada Concepción de José de Ribera, un encargo que junto con otras pinturas destinadas a la Iglesia (La Piedad, San Agustín y San Genaro en Gloria), habría hecho el Virrey también en Nápoles al pintor español.
Pequeña biografía del José de Ribera
José de Ribera nació en Játiva en 1591, se especula sobre su formación en España a manos de Ribalta, aunque muy joven emigró a Italia, con tan solo 17 años. Allí primero en Cremona y Milán y más tarde en Roma, entra en contacto con grandes artistas del momento como Guido Reni o Ludovico Carraci, para instalarse finalmente en Nápoles, en aquel momento territorio español, donde desarrolló toda su carrera pictórica con gran éxito. Falleció en la ciudad del Vesubio en 1652.
La Inmaculada Concepción o La Purísima
La obra de la Inmaculada Concepción está fechada en 1635 y fue concebida especialmente para el retablo de la Iglesia. Es muy destacable la explosión de luz que tiene el cuadro. Frente a un comienzo donde el claroscuro y el dramatismo predominaba en el artista, el contacto con otros autores hace que, al igual que Velázquez, sea capaz de aclarar su paleta y ofrecernos lienzos llenos de luz y de color, como ocurre en este caso.
Se conservan varios dibujos preparatorios del lienzo. Estos dibujos eran algo común en la mayoría de los artistas. Ribera concretamente estudia, en muchas ocasiones, diferentes posiciones y gestos con estos dibujos. Existen cuatro dibujos de la composición completa y otros particulares de la Virgen, de los ángeles y el Padre Eterno.
La obra tiene influencia de artistas italianos como Giovanni Lanfranco que habría pintado una Inmaculada similar para la Iglesia de los Capuchinos de Roma, aunque esta iglesia se quemó en 1813 y solo conservamos una copia del original. Lanfranco vivió en Nápoles en 1634 y es muy posible que llevara o manejara dibujos de su obra romana, que pudieron servir de inspiración a Ribera.
La obra se aleja de los planteamientos castellanos o andaluces que habían puesto de moda Gregorio Fernández o Velázquez y Zurbarán en el sur de España. Frente a lo estático de estas composiciones, Ribera nos muestra una disposición más dinámica, donde hay un giro en los paños, que no caen a plomo y un revolotear de ángeles en torno a la figura de la Virgen, que se inspiran en modelos de Guido Reni, con quien el artista habría coincidido en Roma y que observamos en la Inmaculada realiza por el italiano en 1627.
Mantiene como tradición española la túnica blanca y el manto azul, como indicaba Francisco Pacheco (maestro de Velázquez) para este modelo en su libro “Arte de la Pintura”.
La figura de la Virgen cruza sus brazos en señal de aceptación, mientras unos angelillos la elevan hacia el cielo. La Virgen apoya sus pies en una media luna, señal de victoria tradicional española, mientras del cielo surge la figura del Padre Eterno que extiende su mano derecha y lanza la paloma, el Espíritu Santo, que será la encargada de obrar el milagro en María.
Tres pequeños detalles son muy destacables en la pintura, en primer lugar la arquitectura que aparece en la parte izquierda del cuadro y que sigue modelos italianos, siendo muy complicado encontrar en España un edificio de esas características. En segundo lugar si se observa la luna que también aparece en la parte izquierda, se nota que pequeñas sombras hacen que semeje una cara, ya que se pueden apreciar los ojos, nariz y boca, al igual que el autor hace con otra Inmaculada pintada en 1637. En tercer lugar el lienzo está firmado en su parte inferior derecha con la siguiente leyenda. “Jusepe de Ribera/Español/Valenciano/ F. 1635”. El autor solía firmar la mayoría de sus cuadros, indicando bien su nacionalidad o lugar de procedencia, ya que en algunos aparece como "xetabense".
La Purísima como modelo iconográfico
Una de las obras cumbres del barroco español. Un artista de una calidad similar sino igual a Velázquez, capaz como él de evolucionar al mismo tiempo que su obra hacia nuevos planteamientos compositivos e iconográficos. La “Purísima” de Ribera es una obra que servirá de modelo a otros artistas como Bartolomé Esteban Murillo, centrado en este modelo en muchas de sus pinturas. También existen modelos escultóricos, como la Ascensión que Juan Rodríguez realiza para la fachada de la Catedral Nueva de Salamanca en 1660.
