El sexo cada vez es más libre, las maneras del amor han cambiado y así mismo las transformaciones de la industria del sexo, acercándose a la tecnología, han permitido un amplio consumo y así generar increíbles dividendos.

El cine pornográfico

Se calcula que la industria porno tiene ganancias entre 10.000 y 13.000 millones de dólares al año, de los que sólo cuatro o seis serían legales. Son muchas las productoras de películas porno famosas en el mundo entre ellas, Private, Hostler, Evil Empire y Platinum. Vivid Enterteinment es el mayor estudio de producción de cine para adultos y genera 100 millones de dólares anuales con la producción de aproximadamente 60 películas.

Entre los mayores vendedores de pornografía se encuentra DirecTV, propiedad de News Corporation, Comcast, compañía de televisión por cable de Estados Unidos, Play Boy y Hustler.

La venta de videos en Japón fueron cercanas a los 1.200 millones de dólares, de ahí que la estrella porno Mika Kayama promueva la campaña de desarrollar videos y contenido sexual en 3D para la nueva líneas de televisores. Por su parte, Takaski Kandura, economista director de BRICS Research Institute, con sede en Yokohama, dice que el porno representa el 30% del mercado general de videos del país.

Sexo en Internet

“El 12% de las páginas web son pornográficas o por lo menos tienen alto contenido sexual”, dice el estudio desarrollado por Online MBA, asegura además, que el mundo gasta cada segundo 2.500 millones de euros en porno.

Sigue asegurando el estudio que 25% de las búsquedas en Internet está relacionado con contenido sexual, es decir 68 millones, al igual que el 35% de las descargas. Unos 4.000 millones de euros se gasta en el mundo al año en pornografía por Internet, ya que el 25% de los correos electrónicos son pornografía y más de 116.000 búsquedas aluden a la pornografía infantil.

Sex shops y los juguetes sexuales

Hasta hace unos años los juguetes sexuales estaban untados de pecado, pararse curiosamente frente a una vitrina donde estaban exhibidos vibradores, lubricantes, consoladores, bolas chinas, muñecos inflables y muchas más ayudas sexuales era motivo de burla y sinónimo de depravación, pero al parecer, los juguetes han dejado de ser un tabú y empiezan a aportarle varios millones a la industria del sexo

En 2008, las ventas de juguetes sexuales aumentaron el 50% mientras las ventas por Internet de estos mismos artículos lo hicieron el 70%. Así más consumidores se van adhiriendo a la industria del sexo.

En los últimos años se han diseñado vibradores de platino, oro blanco con incrustaciones de diamantes y perlas que ascienden al millón de dólares, como los diseñados por Colin Burn.

Este se ha convertido en un negocio de gran demanda como lo asegura Gustavo Vidal, directivo de Extasy Collection, uno de los sex shops más tradicionales de Argentina, "En todo el país actualmente hay unos 150 sex shops, el doble que hace cinco años. Aunque haya aumentado la cantidad de locales, también creció la cantidad de clientes, con lo que hay negocio para todos". Desde Extasy, Vidal es uno de los impulsores de la Cámara Argentina del Erotismo y la Sexualidad.

El trabajo sexual, profesión milenaria, negocio millonario

Por muchos es dicho que el trabajo sexual es la profesión más antigua de la historia, por lo mismo se hace tan rentable, ya que ha perdurado a través de los años, en la actualidad ésta no es la excepción.

Miles de mujeres, en su mayoría, ejercen esta profesión en todos los países del mundo, y aunque es difícil conocer la cifra exacta por la ilegalidad de esta actividad algunos países han logrado estimarla. España, por ejemplo, asegura que la industria del trabajo sexual facturó el año pasado 420 millones de euros, lo que equivale a la mitad del presupuesto de cultura de ese país para este año.

Los países de Asia son paraísos para la trata de personas

Por su parte el sudeste no se queda atrás, países como Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia son verdaderos paraísos para la trata de blancas, reciben inmigrantes, en su mayoría europeas y latinas, para ejercer allí esta actividad y derivan de ella hasta el 14% de su Producto Interno Bruto.

Naciones Unidas asegura que el tráfico de seres humanos constituye la tercera industria criminal más grande del mundo, siguiendo a las armas y al narcotráfico y calcula que produce 32.000 millones de dólares anuales a los traficantes.

Este es sólo un panorama del dineral que maneja la industria del sexo en el mundo, y el complejo negocio que permea todas las esferas de la sociedad, lo sexual, lo familiar, lo político, la salud pública, la educación, lo religioso y claro, la economía también.