El vestuario puede ser un aliado a la hora de construir nuestra imagen personal. La clave no es tener un cuerpo perfecto, ni tampoco tener el armario abarrotado de prendas, sino conocer algunos tips que orienten a la hora de tomar decisiones. Todo con un sólo objetivo: vestir sólo aquello que nos favorezca.

El vestuario

Lo primordial es aprender a elegir las prendas adecuadas, que ayuden a armonizar el esquema corporal para potenciar lo positivo y para disimular lo que incomoda. Se necesita saber qué nos queda mejor y eso sólo se consigue entrenando el ojo y aplicando técnicas con tiempo y paciencia. Así, irá surgiendo un estilo propio y una imagen personal cuidada, sin dejar de lado los gustos, la forma de vida y las necesidades de cada uno.

La función de la ropa

El origen de la creación de la ropa fue simplemente la función de cubrir el cuerpo de las inclemencias del tiempo. Pero en la compleja sociedad de consumo de hoy, tiene muchísimas funciones más. Pero la más importante a la hora de decidir si comprar una prenda o no es pensar bien en el uso que le dará. A veces sucede que se suele gastar mucho dinero, pero nunca se tiene qué ponerse. Entonces, antes de comprar hay que pensar si se adapta a nuestro estilo de vida y si se puede ser combinar con algo que ya se tiene.

La comodidad

Es muy importante que el vestuario sea confortable, para procurar libertad de movimiento. No se debe usar faldas que se suben, pantalones que se bajan, zapatos que aprieten, ni remeras muy cortas. Queda claro que no es buena la impresión que da alguien luchando a los tironeos con una prenda incómoda.

Los materiales y las texturas

Se relacionan directamente con la calidad y la vida útil de una prenda. Además, determinan el momento y el lugar en que será usada. También, deben tenerse en cuenta las formas del cuerpo para asegurarse que la tela tenga una buena caída.

Los colores y las formas

Las prendas siempre deben estar acorde a la figura de quien la va a utilizar, siempre procurando que no queden ni muy amplias ni muy ajustadas. En cuanto a los colores, son ideales aquellos que armonizan con el propio tono de piel, de ojos o de cabello. Una manera de saber cuáles son los que no nos favorecen, es tomar nota de los colores que llevamos cuando nos preguntan si nos sentimos mal.

Recientemente se han difundido mucho los servicios y dictado de cursos de Asesoría de Imagen a cargo de expertos, como por ejemplo, Sandy Cornejo & María Pía Estebecorena o Silvia Mazzone, que mediante un estudio de color indican al cliente cuáles son aquellos colores más favorecedores para su imagen. Por último, también está la opción del personal shopper, que es alguien con el ojo muy bien entrenado que realiza las compras adecuadas para el cliente.

El precio

  • En tiempos de crisis, en los que se ha creado el término recesionista a la hora de estar a la moda, el precio es un tema crucial. Así que lo ideal es tener en cuenta la fórmula: precio-calidad-uso. El resultado siempre será óptimo, pues lleva a invertir más dinero en la ropa que se usa más frecuentemente. Eso no quita la fascinación general por una prenda más cara, pero primero hay que considerar en qué ocasiones podrá usarse y con qué frecuencia.