Dentro del acervo cultura de las diversas sociedades humanas, sin importar su época o su localización, se encuentran una serie de ritos elaborados para representar el paso de uno de sus integrantes, o del grupo completo, de un estadio a otro.

Los ritos están lejos de ser sólo una costumbre del pasado. Hoy en día siguen manteniendo la misma importancia y vigencia que hace 2.000 años; basta dar un vistazo a las fiestas de fin de año o bodas para encontrarlos. Cabe entonces la pregunta, ¿cuál es la importancia de los rituales? ¿Qué rol juegan en los cambios de la vida?

Rituales y cambios

Los rituales consisten en una serie de pasos ideados para un determinado evento. Por ejemplo, cuando dos personas unen sus vidas, se siguen ciertas tradiciones rodeando al ritual de la boda casi obligatoriamente: el vestido, los anillos, las despedidas, la fiesta en sí. En todos los rituales es posible encontrar una lista de quehaceres rodeando el acontecimiento.

No para todo acontecimiento de la vida existe un ritual, únicamente se crean para aquéllos que implican un cambio de estadio o un movimiento en la posición social de la persona. En el ejemplo anterior, hay una diferencia fundamental entre decir que uno es soltero o que uno es casado, tanto en la visión personal como en la social.

En dicho acontecimientos de tránsito, se perfila que el movimiento entre una posición y otra conlleva una pérdida. En un funeral es muy sencillo observarlo: se ha ido a una persona amado. La pérdida, no obstante, también forma parte de una graduación o de una boda: al momento de transitar a la etapa siguiente, se disipa la anterior.

Duelo

En Duelo y melancolía, publicado en 1917, Sigmund Freud describe el duelo como “la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc.” En otras palabras, al experimentar una pérdida significativa para una persona, hay un duelo.

La pérdida implica el retiro de la investidura libidinal del objeto, persona o situación que ha dejado de existir. La libido no debe entenderse desde su acepción sexual, sino como la cantidad de afecto depositada en algo o alguien. Frente a la desaparición de aquello significativo en la vida de una persona, sobreviene un proceso difícil en el que deben romperse los enlaces con aquéllo o aquél que ha dejado de existir.

La conclusión de los estudios universitarios, por ejemplo, es comúnmente considerada una experiencia grata y satisfactoria, pero no por ello se encuentra exento del duelo. Se tiene que retirar el afecto y condiciones de una posición anterior, el ser estudiante, para sustituirlo por una nueva. Este retiro y reasignación de libido resulta dolorosa e inclusive confusa.

Ante el cambio de libido de una posición o estadio a otro, entra en juego la importancia de los rituales para facilitar el duelo, al menos en lo referente a la parte social del mismo.

Red simbólica social y duelos

Las relaciones personales, los vínculos con ciertas actividades, los gustos individuales y todo aquello que forma parte de la vida de una persona, se encuentra entretejido en una especie de lazo simbólico social.

Los diferentes nodos de la red de lazos se interconectan entre sí por diversos medios. Para ejemplificar de manera sencilla y llana, si una persona conoce a su futura pareja gracias a que un amigo los presentó, en los lazos sociales de esa persona, existirá un hilo uniendo a la pareja con el amigo.

Ante una pérdida o cambio, hay un reacomodo de los lazos, la forma de interconexión de la red simbólica se modifica. Si se remueve uno de los elementos que conformaba la red, se alteran los demás nodos con los que guardaba una relación. Del ejemplo anterior, si el amigo muere, la pérdida varía también la relación con la pareja.

Araceli Colín, en su libro Antropología y psicoanálisis: un diálogo posible a propósito del duelo por un hijo en Malinalco, publicado en 2005, explica que un duelo no puede encararse únicamente como algo individual, pues, como ya se vio, produce una alteración en los lazos sociales. Es ahí donde entre la importancia del rito como una forma colectiva de duelo.

Un duelo produce cambios en el tejido social” -explica Colín- “y cuando esos cambios son nombrados ritualmente, el estatuto del proceso de duelo es radicalmente diferente que cuando no se lo nombra… El rito produce transformación subjetivas sobre el pasante o pasajero”.

Los ritos tienen la función de simbolizar aquello que se ha perdido y movilizar el reacomodo de libido. Además, por ser un evento colectivo, ayudan también a definir la nueva posición social que ocupará la persona misma dentro del grupo, así como para reasignar nuevos interconexiones entre los nodos del lazo social de la persona.