Cuando una alimentación es pobre en fibras, generalmente se presenta estreñimiento, malestar, problemas hepáticos y sobre todo, intoxicación de la sangre.

Lo ideal es que una vez realizada la digestión, se produzca la eliminación de los residuos. Cuando éstos permanecen en el cuerpo más tiempo del necesario, se transforman en sustancias tóxicas para el organismo.

La función de las fibras es justamente facilitar o acelerar este proceso.

Qué son las fibras

Las fibras representan la porción de alimento que no se digiere en el intestino, ya que el hombre no tiene las enzimas necesarias para romper las moléculas que la forman y por consiguiente permanecen intactas.

Las fibras tienen gran capacidad de absorber agua, por lo cual se hinchan. Las fibras aumentan el volumen de los residuos, los hacen más húmedos y blandos, facilitando así su avance y velocidad. De esta forma las sustancias de deshecho y los restos tóxicos, no permanecen más tiempo del necesario en el organismo.

Las fibras permiten absorber lo que el cuerpo necesita de los alimentos y rechazan lo que no es útil. Una alimentación natural y rica en fibras asegura una buena limpieza intestinal, evitando la pesadez de estómago, flatulencias y sueño después de comer.

Fibras insolubles

Proporcionan más volumen, acelerando el paso del alimento por el sistema digestivo y favoreciendo la evacuación. Estas fibras se encuentran en los derivados del trigo (salvado) y en las cáscaras de las frutas.

Fibras solubles

Estas fibras forman un gel durante el proceso digestivo. Este gel “apresa” el colesterol y todas las grasas perjudiciales, así como las sustancias nocivas, evitando así su absorción y acelerando su eliminación. Estas fibras se encuentran en los productos derivados de la avena, sobre todo en su salvado.

Componentes de las fibras

Los compuestos que forman las fibras son la pectina, un azúcar complejo que se halla en las frutas y algunas verduras; la celulosa, que es la que da rigidez a los tallos; las ligninas, que constituyen el esqueleto de las plantas. Otros componentes son las ceras, el salvado, el germen, las cascarillas y las resinas naturales.

La pectina, que se halla fundamentalmente en la manzana, forma una gelatina que tiene la capacidad de absorber el colesterol malo (LDL).

Beneficios de incluir fibras en la dieta

Incorporar fibras a la alimentación no significa agregar salvado, significa cambiar algunos alimentos por otros. Suele suceder que las personas comen harinas blancas, azúcares refinados y luego complementan con abundantes porciones de salvado de trigo. El organismo puede no tolerar las fibras en ese estado y se presentan los trastornos digestivos. El exceso de fibras, en su estado primitivo, como por ejemplo el salvado de trigo puro, puede producir hinchazón de vientre.

Resulta mucho más sencillo comer harinas y cereales integrales, legumbres, frutas y verduras que ya tienen la fibra incorporada y en su justo equilibrio.

Cuando las fibras se hinchan en el estómago, absorben las grasas y los azúcares, haciendo más constante su asimilación, por lo cual se evitan los choques bruscos que provocan las bajas de azúcar en la sangre. Al hincharse, también disminuyen la sensación de hambre.

En una dieta variada y equilibrada, las fibras favorecen la evacuación intestinal normal, previenen el cáncer de colon y el recto, los divertículos y las hemorroides.