Un máster en comunicación no garantiza una excelente proyección de la imagen corporativa de una empresa, así como, los cursos de comunicación interpersonal y liderazgo no garantizan el éxito de un líder en una compañía. Es tan amplio el directorio de empresas en el mercado actual y tan reñida la competencia, que todos los esfuerzos resultan pocos a la hora de llevar a cabo una buena estrategia de comunicación. A pesar de que no existe una regla de oro para situarse por encima de la competencia, si es cierto que la figura de un buen líder dentro de la empresa garantiza el éxito y la bonanza de la misma.

Estrategias de comunicación. Cómo ser líder y jefe a la vez

La figura del líder o dirigente no está o no debería estar reñida con el despotismo, el miedo o abuso de la autoridad. Y es que, liderazgo significa influir, movilizar y comprometer con el fin de alcanzar unos determinados objetivos.

Jose Enebral Fernández, consultor de management, define la figura del líder como "la de un orientador de voluntades y esfuerzos, catalizador de emociones, dentro de un colectivo que como tal lo reconoce". Así mismo, y en la línea de lo que Enebral defiende, un directivo-líder ha de poseer la autoridad moral suficiente para ganarse a sus empleados y lograr así su adhesión a sus proyectos a través de metas y objetivos compartidos.

Por otro lado, Jorge de la Vega, expone las diez reglas que debería seguir todo directivo para motivar a sus empleados. Las más importantes: el respeto por la dignidad personal y profesional de los colaboradores, facilitar su desarrollo dentro de la empresa y fomentar la innovación y creatividad.

Características o cualidades para ser un buen líder de empresa

Son las características básicas de un líder. Es cierto que unas están más presentes que otras en la personalidad del dirigente-líder, pero todas son necesarias para desarrollar aptas habilidades directivas.

En primer lugar, un líder tiene visión de futuro; debe saber adelantarse a los acontecimientos, anticiparse a los problemas y detectarlos mucho antes que los demás.

Es una persona de acción y un buen estratega. No solo ha de fijarse en los objetivos, también ha de luchar por alcanzarlos. Además, es prudente; no se precipita ni toma decisiones sin previo análisis.

Es brillante, ya que ha de sobresalir sobre el resto del equipo, pero no es soberbio ni prepotente. Procura la formación de su equipo e intenta que los colaboradores que lo rodean sean tan eficaces y brillantes como él. Evita la mediocridad y no teme que le puedan "hacer sombra".

Es exigente, honesto y cumplidor. Sin estas tres cualidades, su liderazgo sería nulo dentro de la empresa ya que sus colaboradores perderían la confianza que han depositado en él. El líder convence, persuade, no impone.

Es coherente con lo que defiende y predica con el ejemplo.

Cómo un líder puede ganar y perder liderazgo

La Escuela de Negocios de Madrid establece una clara diferencia entre los puntos que pueden ayudar a ganar liderazgo y los que propician su pérdida. Y es que, hay líderes que nacen con capacidades innatas y otros que las adquieren a base de formación y esfuerzo. Por ello resulta difícil dar una respuesta coherente a la pregunta de si un líder nace o se hace. En la mayoría de los casos, la clave del éxito se encuentra en la formación que la persona adquiere para desarrollar estas habilidades directivas.

Un líder pierde su autoridad moral si utiliza su poder de forma injusta, incorrecta o indebida, si instrumentaliza a las personas, si fracasa constantemente en la toma de decisiones o si, por el contrario, no es capaz de ejercer el mando e imponer su autoridad cuando es necesario.

Por otro lado el liderazgo de una persona se incrementa cuando ésta obtiene los resultados esperados, cuando tiene en cuenta a sus colaboradores, cuando se muestra exigente y a la vez justo con ellos, reconociendo sus logros y comprendiendo sus fracasos, y por tanto logrando un prestigio tanto interno como externo. En definitiva el líder se compromete con el proyecto de la empresa, dando ejemplo a sus colaboradores.

Equilibrio entre la vida privada y la vida profesional, clave del éxito

Ser líder no implica trabajar desde el amanecer hasta el anochecer sin descanso. Todo lo contrario, el dirigente ha de saber conciliar los ambos aspectos de su vida ya que le será imposible mantener un ritmo productivo a lo largo del tiempo, si éste descuida el ocio y el descanso.

En definitiva, lo que caracteriza al líder es su habilidad para dirigir equipos mediante la toma de decisiones, mostrando serenidad, buscando soluciones y no culpables y dando la cara en los momentos de crisis.