Los seres humanos tenemos una serie de derechos asertivos; lo que ocurre es que la mayoría de nosotros no los conocemos. Muchas veces nos sentimos mal por habernos comportado de una forma en determinadas situaciones y nos preguntamos por qué no lo hicimos de esta o aquella manera.

Damos vueltas y vueltas a nuestra cabeza preguntándonos por qué a veces no nos atrevemos a hacer las cosas que queremos o por qué no nos atrevemos a reclamar lo que nos merecemos. ¿Cuántas veces nos hemos preguntado por qué aceptamos esa invitación a la que no vamos a asistir? O ¿por qué contestamos de forma tan agresiva a esa persona a la que queremos tanto?

Estos son solo algunos ejemplos de actitudes no asertivas, pero lo cierto es que la vida diaria está llena de comportamientos de este tipo.

Estilos de comportarse

La asertividad es el punto intermedio entre las personalidades (patrón estable de comportamiento) o respuestas (patrón puntual de comportamiento) “agresivas” y las “sumisas”. Vamos a ver qué caracteriza a cada una de ellas:

  • Estilo agresivo: este tipo de personas defienden sus derechos por encima de los derechos de los demás. No tienen en cuenta los intereses de la gente, se preocupan sólo de los suyos propios. Muchas veces, carecen de habilidades para comportarse adecuadamente. Suelen hablar muy alto, con tono agresivo o intimidante. Utilizan insultos y desprecios con frecuencia. Este tipo de personas suele tener ansiedad, se sienten solos, tienen sentimientos de incomprensión, culpa, falta de control ante las situaciones y baja autoestima.
  • Estilo sumiso: este tipo de personas defienden los derechos de los demás antes que los suyos propios. Respetan a las otras personas, pero no se respetan a sí mismos. Harán todo lo posible para agradar. Piensan que los demás son más valiosos y sólo haciendo lo que esas personas quieren merecerán su apoyo. Piensan que exponiendo sus derechos ofenderán o no gustarán. Son personas con necesidad excesiva de aprobación. Suelen hablar en voz baja, con interrupciones, tartamudeos, poco contacto ocular, temblorosos y nerviosos. Se quejan de la incomprensión ajena, suelen tener sentimientos de culpa, ansiedad y baja autoestima.
  • Estilo asertivo: este tipo de personas defienden sus derechos y los de los demás. No se sienten ni por encima ni por debajo del resto. Expresan adecuadamente lo que quieren, sienten o piensan, sin ofender a los demás. Suelen hablar de forma fluida, mostrando seguridad en lo que dicen. Suelen estar relajados, muestran y expresan sentimientos, se sienten satisfechos con sus relaciones personales, tienen control emocional y buena autoestima.
Como podemos ver, cada uno de estos estilos tiene unas características propias. Las personas no suelen clasificarse en un estilo puro, aunque sí existe una forma estable de comportarse. Muchas veces, dependiendo de las circunstancias, todos podemos comportarnos con un estilo agresivo, sumiso o asertivo.

¿Por qué no nos comportamos de forma asertiva?

La mayoría de las veces, no nos comportamos de forma asertiva porque no hemos aprendido a hacerlo. Durante la infancia y la historia de nuestra vida, hemos adquirido conductas agresivas, insultos, formas de hablar, estilos pasivos, etc.., pero nadie nos ha enseñado formas más saludables de expresarnos.

Otras veces, no conocemos nuestros derechos asertivos. Creemos que debemos comportarnos de una determinada manera porque pensamos que es lo mejor.

Y otras veces, carecemos de las habilidades o la seguridad personal para hacer lo que queremos hacer.

No obstante, se pueden adquirir estas habilidades.

Formas asertivas de comportarse

Las personas con estilo asertivo predominante son capaces de:

  • Expresar sentimientos positivos y negativos: estas personas expresan tanto los sentimientos positivos (agrado, satisfacción) como los negativos (dolor, malestar, inquietud), sin temor a ser juzgados por los demás.
  • Mostrar desacuerdo de forma adecuada: si algo no les parece bien, expresan su opinión de forma razonada y argumentada, sin menospreciar las opiniones del resto.
  • Pedir aclaraciones: cuando creen que necesitan una aclaración, la piden sin mayor problema.
  • Pedir favores: saben a quién pueden pedir favores y saben cuál es la forma adecuada de hacerlo.
  • Reclamar derechos: cuando se sienten estafados, reclaman su derecho.
  • Saber decir “no”: tienen la capacidad de decir “no” ante aquellas situaciones en las que se requiere. No hacen las cosas por obligación y siempre harán lo que desean hacer.
Hoy en día es un lujo poseer estas habilidades, ya que facilitan mucho las relaciones con los demás. Además, favorecen una sana autoestima porque gracias a ellas hacemos lo que realmente queremos hacer, y nos respetamos tanto a nosotros mismos como a los demás.