En muchas familias, o mejor aún, en cualquier familia, es fácil observar cómo el niño, que juega tranquilamente solo en su habitación, mantiene una conversación con alguien que no está con él. No es un monólogo, es un verdadero cambio de palabras y frases coherentes. Claro está, acordes con su edad, pero que, a poca atención que le prestemos, nos asombra por su argumento, su fluidez y su entusiasmo. No entremos en la sala, no interrumpamos con nuestra presencia su actuación, dejemos que dé rienda suelta a su fantasía porque no se encuentra aislado, le acompaña sencillamente su imaginación.

Imaginación infantil, la creación de imágenes y personajes

La facultad anímica que representa las imágenes de las cosas es lo que el diccionario define como imaginación y ésta, trasladada al terreno infantil, toma una nueva dimensión que, en ocasiones, la hace inaccesible. Pocas veces el niño hace partícipe de sus juegos imaginativos a los demás. Mantiene un recuerdo vivo en el tiempo, de cualquier situación creada, por difícil que parezca y cuando, al cabo de un rato o de varios días, vuelve a ella tiene una asombrosa facilidad de recuperación del punto en que la dejó, por tiempo ilimitado.

Una y otra vez, el niño aumenta todas sus posibilidades imaginarias con la creación de nuevos personajes buenos o malos, de misteriosos castillos llenos de intrincados laberintos que hay que cruzar para rescatar a la bella princesa, retenida en una cueva bajo la atenta mirada de un feroz dragón, o de ese indio, tal vez llamado John, que lanzaba las flechas hacia arriba para no hacer daño a sus amigos del poblado.

Opiniones sobre la imaginación de los niños

Mucho se ha escrito acerca de este tema, existiendo opiniones variadas, incluso contradictorias, pues se compara la imaginación infantil con la del adulto. Los niños pueden hacer todo de todo, decía Goethe en confirmación clara que la imaginación y fantasía de los pequeños es más rica que en los adultos ya que, entre otras causas, mantienen una actitud abierta y permisiva hacia el medio ambiente con un riguroso secreto del alcance de las mismas. No en balde, esa gran capacidad creadora, forma parte de su desarrollo mental y físico que le acompañará a lo largo de toda su vida.

Los cuentos infantiles estimulan la fantasía de los más pequeños

Al niño que, con enorme ilusión, tira de la cuerda que arrastra una caja vacía de zapatos, no le contradigamos, ya que él está seguro de que es portador de una majestuosa carroza imperial o de una súper máquina robotizada de no sabemos qué planeta. Sin límites, él se ha creado mundos fantásticos íntimos y propios en los que es el protagonista y donde no existen restricciones de ninguna clase.

Tal riqueza, innata en los chiquillos, aún puede incrementarse con los cuentos infantiles pues, sin duda, en cualquier época y en todos los lugares del mundo, estimulan su imaginación. Da gusto verlos, hojeando sus páginas o absortos en su lectura, pero siempre acaparando detalles y situaciones que luego trasladarán a sus juegos para enriquecer, todavía más, sus fantasías.

La imaginación infantil es salud

Paul Harris, en su libro El funcionamiento de la imaginación apunta la existencia de patologías tempranas en el niño que se deben a la ausencia de imaginación. Es lógico, al faltar la exploración inicial de mundos posibles, algo falla en el engranaje perfecto del chiquillo que, a veces, se corrige con determinados juguetes que como los de Imaginarium facilitarán el desarrollo de sus débiles fantasías.

De todas formas, sin escatimar medios ni esfuerzos, debemos conseguir que ese pequeño enfermito recupere totalmente su bienestar, que empiece de nuevo a imaginar y a sonreír, pues lo más bonito que podemos ver en este mundo es la maravillosa sonrisa de un niño.